Celebran 20 años del Santo Cristo de la Montuosa en Mazatlán
El Santuario Santa María de América celebró el 20 aniversario de la consagración del Santo Cristo de la Montuosa, imagen que se ha convertido en patrona de la congregación por dos décadas y que sigue siendo un gran atractivo para los devotos de otras zonas.
El festejo del Cristo en la cruz se llevó a cabo en una misa solemne, donde la enorme figura de madera recibió la bendición del Padre José Luis González Cázares y la admiración de decenas de católicos que no quisieron faltar a la celebración. Además, en la ceremonia también se pidió por la providencia de Dios.
“El día primero de cada mes, aquí en la parroquia, celebramos a la Divina Providencia, pero ayer además se agregó el aniversario del Cristo. La misa de 12:00 del día se ofreció a través de la intercesión de Cristo en la cruz por todos los difuntos de la parroquia; mientras que la misa de la tarde fue por todas las familias que forman parte de la parroquia”, dijo el sacerdote.
Comentó que ante la magnitud del festejo, durante la semana la figura de Cristo recibió un mantenimiento y limpieza especiales, ya que tanto el Jesús como la Santa Cruz están hechos con madera de sabina tallada en occidente, por lo que requieren un tratamiento especial para mantener su brillo.
Explicó que el anterior párroco, José Aguilar, mandó a hacer la figura en Santana, Jalisco, la cual llegó a la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en piezas separadas: primero los brazos, luego la cabeza, y al final el torso y las piernas juntas en una sola carga.
“Me han informado que se lo trajeron en la plataforma de un tráiler y aquí lo subieron con grúa. Duraron días en el proceso porque aquí se armó adentro del templo y lo subieron con grúa hasta su lugar, porque hay que recordar que el Cristo mide 6 metros de altura y la sola cruz entre 11 y 14 metros de altura”.
Siendo considerado el Cristo más alto dentro de un templo en Latinoamérica, el de la Montuosa se ha robado las miradas de todos los devotos que visitan la parroquia, pues además de lo espiritual, también sigue impactando por su estructura artística desde aquel 1 de mayo de 2006 cuando fue inaugurada oficialmente.
“A mí me admira mucho la reacción de las personas que no lo conocen. Es distinto el que viene sin saber qué va a encontrar, a la persona que viene teniendo la idea en la cabeza de que hay un Cristo enorme. Al llegar y entrar es un sensación entre impacto y maravilla, porque me ha tocado conocer y ver personas que se quedan estáticas e incluso muchas empiezan a llorar por lo artístico de la imagen que está muy bien realizada”, señaló.
Sin embargo, el Padre reiteró que a pesar de la magnitud y escala de la figura, esta no deja de ser precisamente un reflejo del amor de Cristo en la cruz, por lo que invita a los feligreses a abrazar la fe en Dios y recibir el afecto que el Señor tiene con sus hijos.
“Yo siempre les digo, bueno, al final de cuentas no deja de ser una imagen la única en su tipo en todo el continente americano. Contamos con el Cristo más grande en madera tallada, policromada dentro de un templo en todo el continente americano. Pero además les digo, no te quedes en la imagen, ven más allá; si se te hace grande la imagen, pues más grande todavía es el amor que Dios siente por ti”.