Denuncia familia de Guadalajara estafa en renta vacacional en Mazatlán
La que prometía ser una experiencia de descanso y diversión, terminó en un episodio de incertidumbre para Adriana Cornejo, originaria de Guadalajara, Jalisco, quien junto a su familia fue víctima de un presunto fraude al intentar rentar un departamento vacacional en Mazatlán el pasado fin de semana.
De acuerdo con el testimonio de Cornejo, el contacto se llevó a cabo mediante publicaciones en la red social Facebook, donde encontró una oferta de hospedaje que aparentemente cumplía con las condiciones necesarias para su estancia, programada del 27 al 30 de marzo, por lo que posteriormente la comunicación continuó vía telefónica, con quien se identificó con el nombre de Yazmín.
“Yo estuve buscando hospedaje en Facebook, en páginas que eran aparentemente oficiales, y así fue como contacté con esta persona. Para darme confianza, me pidió mi número y hablamos por teléfono, donde me aseguró que todo era seguro”, comentó.
“Me dijo que tenía referencias y que podía enviarlas, y que solo tenía que depositar una noche para apartar”, añadió. Antes de realizar cualquier pago, Adriana señaló que tomó precauciones como solicitar la ubicación del inmueble, verificar la antigüedad del perfil y pedir referencias, las cuales fueron proporcionadas con números telefónicos y testimonios que respaldan la supuesta confiabilidad del servicio.
“Me enviaron referencias con fotos y números de teléfono de supuestas familias que ya se habían hospedado ahí. Eran tres personas distintas, de diferentes lugares, y todas me dieron buenas opiniones”, dijo. “Eso me hizo sentir más confiada, porque hablaban de un servicio seguro y de una persona amable. Yo pensé que si fuera estafa, no podrían estar publicando tanto tiempo sin que alguien dijera algo”, agregó.
Fue después de realizar las correspondientes verificaciones que se realizó un primer depósito para el apartado del lugar, sin embargo, días después la persona solicitó nuevos pagos bajo el argumento de una supuesta emergencia personal.
“Después me dijeron que tenían un problema con su camioneta y me pidieron depositar otra noche. Me ofrecieron regalarme una noche más si les ayudaba con ese pago por la supuesta urgencia”, declaró.
Fue al momento de llegar a Mazatlán cuando la situación se complicó, pues a pesar de quedar de encontrarse al momento de su llegada, la persona encargada de la renta vacacional no apareció e incluso, dejó de contestar mensajes y llamadas.
“Cuando llegamos en la mañana, intentamos comunicarnos y ya no contestaban ni llamadas ni mensajes. Las llamadas se iban directo a buzón, tanto las mías como las de mi esposo”, dijo.
“Fuimos a la dirección que nos dieron y, al tocar, alguien desde adentro nos dijo que esa no era una casa de renta. Ahí fue cuando entendí que algo estaba mal y que probablemente ya habíamos perdido el dinero”, complementó.
Fue después de varios intentos fallidos de comunicación que Adriana logró finalmente establecer contacto con la persona que rentó el supuesto alojamiento, pero lejos de ofrecer una explicación clara de lo ocurrido, la única respuesta fue la promesa de devolver el dinero.
La señalada evitó en todo momento detallar las razones de la situación, limitándose a solicitar un número de cuenta para realizar el reembolso, lo que generó aún más incertidumbre.
“Intenté comunicarme con una de las referencias, pero tampoco me respondía llamadas, solo mensajes y de mala manera. Nunca hubo una explicación, nunca intentaron solucionar nada, solo me decían que me regresarían el dinero”, declaró.
“Me pidieron mi cuenta para hacer la devolución, pero nunca depositaron nada. Me traían con que ‘en dos horas’ me depositaban, pero eso nunca pasó”.
A pesar del compromiso, la devolución nunca se concretó, donde la afectada recibe respuestas evasivas, con plazos que se extendían constantemente sin cumplirse, por lo que ante la falta de claridad, sumada la ausencia de una solución real, terminó por confirmar la sospecha de fraude, dejando a la familia sin ese recurso económico y sin el hospedaje previamente acordado.
Ante la situación, Adriana acudió a la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, donde se le brindó atención y se levantó el reporte correspondiente, reconociendo que las probabilidades de recuperar el dinero eran muy bajas, e incluso nulas.
“Fue una situación muy fuerte, porque yo confié, hice los depósitos y creí que todo estaba en orden. Quedaron de verme en la Fiscalía para devolverme el dinero, pero nunca llegaron, realmente no hubo interés en resolver, ni una explicación, simplemente desaparecieron”, señaló.
Pese al mal momento vivido, la familia logró resolver su hospedaje por otros medios, aunque sin antes atravesar momentos de incertidumbre al arribar a la ciudad sin un lugar donde quedarse.
Finalmente, Adriana expresó que su intención es dar seguimiento al caso, con el objetivo de evitar que otras personas sean víctimas de este tipo de prácticas, las cuales suelen intensificarse en temporadas vacacionales.
“No es justo, porque así como me pasó a mí, le puede pasar a cualquier otra persona y es por eso que seguiré el caso en Guadalajara, para que esta persona no siga haciendo fraude a familias que solo quieren pasar un momento de esparcimiento en Mazatlán”, puntualizó.
Ante este tipo de situaciones, es fundamental que quienes buscan hospedaje en destinos turísticos, extremen precauciones, especialmente al contratar servicios a través de redes sociales.
Se recomienda verificar que las publicaciones provengan de plataformas formales o cuentas plenamente identificables, así como evitar realizar depósitos a cuentas personales sin un contrato de por medio y desconfiar de solicitudes de dinero adicionales bajo argumentos de urgencia.
Asimismo, es aconsejable corroborar la identidad del arrendador mediante videollamadas, revisar opiniones de diversas fuentes y optar, en la medida de lo posible, por esquemas de pagos que ofrezcan algún tipo de protección al usuario.
Estas medidas pueden marcar la diferencia entre una experiencia segura o un posible fraude.
De esta forma, este caso pone de relieve los riesgos de contratar servicios informales en línea y la necesidad de extremar precauciones, especialmente durante temporadas vacacionales en destinos turísticos de alta demanda como Mazatlán.