Desperdicia México 30 millones de toneladas de alimentos al año; rescatar 10% combatiría el hambre, señalan
En México se desperdician cada año alrededor de 30 millones de toneladas de alimentos que todavía se encuentran en condiciones adecuadas para el consumo humano, cantidad equivalente a desechar dos tráileres de comida por minuto, informó Enrique Gómez Junco, presidente de la Red de Bancos de Alimentos de México.
Durante la inauguración de las nuevas instalaciones del Banco de Alimentos Mazatlán, en el Parque Bonfil, Gómez Junco señaló que rescatar solamente el 10 por ciento de esos productos permitiría cubrir las necesidades de las personas que padecen hambre en el País.
“Hoy en el País se desperdician 30 millones de toneladas de alimento en perfecto estado para ser consumido por el ser humano al año. Esto equivale a dos tráileres por minuto de comida que pudiéramos llevar a todos aquellos que lo necesitan”, comentó.
El dirigente nacional calificó esta situación como una injusticia social, debido a que millones de toneladas de productos aprovechables terminan desechadas mientras una parte de la población no cuenta con recursos suficientes para mantener una alimentación adecuada.
“Si tan solo lográramos rescatar el 10 por ciento de este alimento, no habría hambre en el País, y esa es la misión de los bancos de alimentos, el romper esta injusticia social y poner todo nuestro entusiasmo y tecnología para poder alcanzar esta meta”, declaró.
Asimismo, expresó que actualmente, la Red de Bancos de Alimentos de México recupera alrededor del 0.7 por ciento de todos los productos alimenticios desperdiciados en el territorio nacional y a pesar de que el porcentaje todavía es reducido frente a la magnitud del problema, aseguró que la organización mexicana ocupa el primer lugar mundial en recuperación de alimentos.
De esta forma, Gómez Junco mencionó que la red rescata aproximadamente 204 mil toneladas de productos al año y brinda atención a 2.8 millones de mexicanos mediante 59 bancos distribuidos en distintas entidades del País.
“Hoy recuperamos el 0.7 por ciento del alimento que se desperdicia y somos la red mundial que más alimentos recupera en el mundo”.
Además, explicó que la organización dispone de cerca de 100 bodegas y casi 700 vehículos destinados a recoger las donaciones, trasladar los productos, conservarlos y distribuirlos entre las familias beneficiarias.
Sin embargo, reconoció que todavía existe una distancia considerable entre las 204 mil toneladas recuperadas y los 30 millones de toneladas desperdiciadas anualmente.
Desperdicio genera impacto económico y ambiental
El presidente de la Red de Bancos de Alimentos advirtió que desechar comida no solamente representa la pérdida de productos que podrían entregarse a quienes los necesitan, sino que además, el desaprovechamiento de los recursos empleados durante su producción y traslado.
En este sentido, destacó que en estos recursos se encuentran el agua, la energía, el suelo, los combustibles y el trabajo utilizado a lo largo de la cadena de producción, almacenamiento y comercialización.
“Desperdiciar alimento no solamente es el daño del alimento, hay una parte importante del Producto Interno Bruto, el 2.5 por ciento de costo económico, hay agua que se desperdicia y hay un gran impacto ambiental”, señaló.
Gómez Junco sostuvo que la pérdida y descomposición de alimentos también genera emisiones contaminantes, por lo que consideró este fenómeno como uno de los principales problemas ambientales a nivel mundial.
“El desperdicio de alimentos se ha convertido en la tercera causa a nivel mundial de contaminación”, aseguró.
Ante esta situación, explicó que los bancos de alimentos cumplen una doble función, como el recuperar productos para entregarlos a personas en situación de vulnerabilidad y el evitar que esos alimentos lleguen a los sitios de disposición final, donde su descomposición genera emisiones.
“Los bancos de alimentos no solamente rescatan y redistribuyen al que más necesita, sino que también este rescate implica evitar emisiones de dióxido de carbono al medio ambiente”, expresó.
Gómez Junco destacó que la organización también ha logrado convertir su contribución ambiental en una fuente adicional de recursos a través de bonos de carbono.
De esta forma, afirmó que la Red de Bancos de Alimentos de México fue la primera institución de su tipo en el mundo en obtener estos instrumentos por las emisiones que evita mediante el rescate de comida.
“Somos la primera institución en el mundo en obtener bonos de carbono, que también vendemos en el mercado en beneficio de nuestra red”, señaló.
Gómez Junco mencionó que los ingresos obtenidos mediante este mecanismo son utilizados para fortalecer el funcionamiento y la capacidad de la organización, de acuerdo con lo expuesto por el dirigente.
De esta manera, el rescate de alimentos no solamente contribuye a combatir el hambre, sino que genera beneficios ambientales y recursos que pueden reinvertirse en las operaciones de la red.
Además del aprovechamiento ambiental de los productos recuperados, Gómez Junco destacó que los bancos de alimentos mexicanos desarrollaron un modelo autosostenible que les permite cubrir sus gastos ordinarios sin depender completamente de los donativos.
Explicó que las personas beneficiarias aportan una cuota de recuperación, cuyos recursos son suficientes para solventar la operación de los bancos y la adquisición de alimentos.
“Una de las grandes bondades de este modelo es que hoy somos una red autosostenible. Esto quiere decir que cobramos una cuota de recuperación y esa cuota es suficiente para el pago de toda la operación y de la compra de alimento”, detalló.
El dirigente aseguró que, si la red dejara de recibir donativos, podría mantener el nivel actual de operación y continuar atendiendo a los mismos 2.8 millones de beneficiarios.
Por lo que consideró que esta capacidad proporciona estabilidad a la organización y evita que las fluctuaciones en las aportaciones privadas afecten inmediatamente la entrega de productos a las familias.
Gómez Junco precisó que el carácter autosostenible del modelo no significa que los donativos hayan dejado de ser necesarios, sino que las aportaciones externas pueden concentrarse en ampliar la infraestructura y aumentar el número de personas atendidas.
Por lo tanto, en lugar de utilizar todos los donativos para cubrir los gastos cotidianos, la red puede destinarlos a la adquisición y construcción de bodegas, compra de vehículos, instalación de cámaras de refrigeración y modernización de sus centros de operación.