Doña Leonila ofrece cocadas naturales a turistas y mazatlecos con el sabor peculiar de la Isla de la Piedra
MAZATLÁN._ ¿Te gusta deleitarte con postres pero el alto grado de azúcar te lo impide? La señora Leonila Bonet ofrece al público cocadas naturales, horneadas y sin el exceso del endulzante.
Ella lleva más de 30 años elaborando este producto regional en la Isla de la Piedra, apoyada por sus hijos y esposo, que también elaboran la cocada y ayudan a venderla.
Sus productos se han popularizado entre turistas nacionales y eventos sociales, cuyo sabor no “empalaga”, por lo que son muy demandadas.
“Mucha gente ya la conoce, yo les doy la prueba y de volada se dan cuenta que saben a coco, porque lo que hacemos nosotros es darle el punto al azúcar, porque hay otras que las retacan de azúcar y están muy bonitas, pero la gente dice que es mucha azúcar y lo que queremos nosotros es que sepa a coco, que no les hostigue, pues”, comparte.
“Ahorita la gente mayor y los extranjeros, como que le sacan más a comer azúcar, cree que hace daño, pero no conocen pues (...) El producto dura máximo 15 días, yo casi no uso conservador, solamente cuando hacemos pedidos grandes y foráneos que se llevan muchas cocadas”, añade.
Aunque ahora el trabajo le permite obtener ingresos dignos para su casa, Leonila dice que cuando inició, la necesidad de sacar adelante a su familia hizo que buscara la manera de mejorar su economía, así que comenzó a observar a otras personas para ver cómo se elaboraban ciertos postres, hasta que se decidió por la cocada, y de pasar a tener una pequeña entrada de dinero en sus primeros años, hoy ha levantado un negocio.
“La necesidad hace que uno aprenda, porque ni mi mamá ni mi abuela hacían, pero siempre nosotros nos hemos dedicado a la venta (de comida) y a mí me gustó la cocada y aprendí a hacerla yo sola, y enseñé a mis nueras”, destaca.
“Yo antes hacía tamales para vender, me iba a la playa y aquí a la comunidad, pero se llegó el momento en que se hizo muy pesado hacer los tamales porque yo me iba en una carretilla a la playa a vender, y ahora, pues me dedico más a esto, a la cocada... el negocio de la cocada me gusta y me ha ido bien”, asegura sonriente.
La competencia
Ella sabe que no es la única persona que elabora cocadas en la Isla de la Piedra, pero la competencia, estilo y sazón de sus cocadas, hacen que turistas y vecinos regresen por más producto.
“No sé si han ido a otras partes de la playa, para allá también hacen, por otra hilera también hay otra señora que hace empanadas, pero nadie se dedica por completo a ello, hay otra señora que sí hace, pero también vende otros dulces”, detalla.
“Hay a quienes les gusta nuestro estilo, porque le dejamos pedazos de la cáscara de coco, que hace que la cocada no se quede sin sabor, y cuando se lo quitamos la gente llega preguntando que porqué lo quitamos, porque les gusta masticar el coco”, añade.
La presentación es muy importante, considera, pues además de su toque particular en el sabor, en estos tiempos la gente cuida la limpieza debido a la pandemia.
“El turismo, y ahora que mis hijos me han echado al ‘feis’ (Facebook), más he vendido, y en cajitas se venden más, por la higiene, para que no se les quebren, para transportarlas”, refiere.
Comenta que este negocio no es su única entrada económica, pues la familia también se dedica a la siembra.
Esta emprendedora mujer no quita el dedo del renglón para ampliar el negocio en un futuro cercano a través de un crédito.
“Algún apoyo o alguna ampliación de alguien que, por ejemplo, haga dulces típicos, pero no haga cocadas, y que nos incluya ahí y asociarse con nosotros, o en las tiendas sería bueno”, agrega uno de sus hijos.
Doña Leonila ofrece dos tipos de cocadas, las naturales y las horneadas.
“La gente pregunta ¿y cuál es la diferencia? Y pues tenemos qué explicarles para que sepan”.
“Las horneadas son de leche y cuestan $15 pesos, y las naturales de $10 pesos son de color y de vainilla, a mí me funciona mucho la horneada, pero la gente también pide las naturales”, precisa.
También vende de diferentes sabores, como maracuyá, fresa, piña, mango, guayaba, café y vainilla, incluso han experimentado hacer cocadas de jícama y zanahoria.
Los precios son variados, dependiendo de cuánto pida la cajita, si las compra a domicilio, en la playa o para eventos sociales.
Si a usted le interesa contactarla, puede hacerlo en el estanquillo “Los Cuates”, en la Isla de la Piedra, o al teléfono 6691144271.