Exigen solución a derrame de aguas negras en Bugambilias-La Esperanza
Después de casi un año conviviendo con el derrame de aguas negras en distintas calles del sector Bugambilias-La Esperanza, vecinos se manifestaron para exigir una solución definitiva ante la falta de respuesta de las autoridades.
Los habitantes señalaron que el problema afecta a más de 100 familias y ha generado dificultades para caminar o circular en vehículos, además de malos olores y preocupación por la salud de niños y adultos mayores.
De acuerdo con los residentes, las principales fugas de aguas negras se presenta en la calle Luis Nishizawa, afectando vialidades como Walamo, Santa Teresa, Priscila, Sor Juana Inés de la Cruz y Mónica, expandiéndose a lo largo de estas.
Aunque el nivel del agua era menor al momento de la protesta, explicaron que en ocasiones el derrame aumenta hasta extenderse alrededor del parque del sector y cubrir buena parte de las calles.
“Hay veces que sobrepasa el parque y los niños ya no pueden salir. El olor es insoportable, es una pestilencia y tememos por que más gente se pueda enfermara, como los casos que ya ase han presentado”, expresó una de las vecinas.
Los manifestantes aseguraron que algunos habitantes han presentado problemas estomacales, irritaciones, granos y salpullido, padecimientos que relacionan con la exposición constante a las aguas residuales y los olores.
En este sentido, indicaron que los niños deben esquivar los encharcamientos para dirigirse a la escuela, aunque en ocasiones terminan mojándose al intentar cruzar las calles con aguas negras, lo cual es un gran riesgo para su salud.
“Cuando los niños van a las escuelas tienen que esquivar mucho y hasta se llegan a mojar para poder pasar. Ya se han registrado casos de personas que se están enfermando”, expresaron.
La preocupación también se extiende a los adultos mayores que viven en el sector, pues enfermedades gastrointestinales se han presentado, además de representar un gasto importante adicional debido a que la atención médica y la compra de medicamentos para las familias.
“No solamente son los niños, también hay muchos adultos mayores. Una enfermedad sale cara y todavía tenemos que mantener una casa en estas condiciones”, reclamaron.
Por tal motivo, los vecinos consideran urgente que las autoridades sanitarias revisen las condiciones en las que se encuentra el sector.
Malos olores se intensifican por las tardes
Además de los riesgos sanitarios, los habitantes denunciaron que la pestilencia se intensifica después de las 13:00 horas y empeora durante los fines de semana, asegurando que el olor entra a las viviendas y dificulta actividades cotidianas como descansar o consumir alimentos, por lo que algunas personas permanecen encerradas en las habitaciones más alejadas de la calle.
“Ya no sabemos si comemos o no por el olor. Hay personas que están comiendo y tienen que estar soportando la pestilencia. Estamos cansados, enfadados y agotados. Uno tiene que encerrarse hasta en el último cuarto porque todo huele horrible”, dijeron.
Los residentes también manifestaron preocupación por la apariencia del agua potable que sale de algunas llaves, aunque reconocieron que desconocen si esta situación guarda relación con el derrame de aguas residuales.
La situación se agrava durante las lluvias, cuando el nivel del agua aumenta y algunas calles quedan prácticamente intransitables, por lo que quienes deben acudir a sus trabajos o llevar a sus hijos a la escuela se ven obligados a cruzar por los encharcamientos, exponiéndose al contacto con aguas negras.
“En temporada de lluvias nos va mucho peor. No se puede pasar y uno tiene que ir a trabajar; terminamos con todos los pies llenos de aguas negras”, narraron.
Incluso, una de las vecina aseguró que su vehículo sufrió daños debido a que debe circular constantemente por el agua acumulada para trasladar a una menor a la escuela.
“Yo llevo a la niña a la escuela y el carro se me descompuso por estar pasando por el agua. Quienes no tienen carro también deben cruzar por ahí porque no hay otra manera”, explicó.
Los afectados identificaron como uno de los principales puntos del derrame una alcantarilla localizada en el cruce de las calles Luis Nishizawa y Priscila, asegurando que otras alcantarillas cercanas a la carretera también presentan desbordamientos.
Acusan que los reportes no pasan de inspecciones
Los vecinos afirmaron que realizan reportes de manera constante ante la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán, pero las cuadrillas solamente acuden a revisar y el problema continúa. “Diario se reporta, diario se habla y diario nos dicen lo mismo: que a las ocho de la mañana entran a trabajar y que vamos a ser los primeros. Sí vienen y se fijan, pero no resuelven; entonces, ¿de qué sirve?”, cuestionaron.
Recordaron que anteriormente realizaron una protesta y bloquearon el tránsito sobre la Avenida Manuel J. Clouthier para llamar la atención de las autoridades, pero la medida tampoco derivó en una solución permanente.
Según lo informado a los habitantes, representantes de la Jumapam informaron que la obra necesaria para corregir el problema tendría un costo superior a los 20 millones de pesos, donde por el momento, la dependencia no cuenta con los recursos suficientes para ejecutarla.
También señalaron que se han realizado trabajos con maquinaria para modificar los niveles y permitir que el agua fluya hacia un canal, pero estas acciones únicamente han representado un alivio temporal.
“A veces llegaban los miércoles y el agua bajaba, pero para el jueves se perdía todo lo que habían realizado. Ahora ya ni siquiera ha bajado; se está acumulando más”, explicaron.
Por tal motivo, los habitantes reprocharon que, pese al pago de impuestos y servicios, las autoridades municipales no hayan atendido una problemática que se ha prolongado durante meses y que afecta directamente su calidad de vida.
“Se supone que pagamos nuestros impuestos para que haya mejorías y no las estamos viendo. ¿Qué tiene que pasar para que realmente nos hagan caso?”, cuestionó una de las manifestantes.
Finalmente, los vecinos pidieron la intervención inmediata de Jumapam y del Ayuntamiento de Mazatlán para detener el derrame, sanear las calles y presentar un proyecto que resuelva de manera definitiva las deficiencias de la red de drenaje.
“Ya es una urgencia. Estamos cansados de reportar y de que solamente vengan a observar. No queremos otra revisión; queremos que resuelvan”, puntualizaron.