Fuerte oleaje por ‘Rachel’ deja daños y pérdidas económicas en la Isla de la Piedra
MAZATLÁN._ Palapas golpeadas, áreas de restaurantes afectadas y una vialidad cubierta de arena, ramas y troncos ha dejado el fuerte oleaje en la Isla de la Piedra, de Mazatlán, a consecuencia del paso del Huracán Rachel sobre la costa del Pacífico.
La marea alta ha alcanzado negocios de la zona de playa y obligado a suspender actividades durante tres días consecutivos.
De acuerdo con comerciantes y habitantes de la comunidad, el agua ha rebasado los espacios de palapas e ingresado a las áreas de restaurantes, dejando instalaciones sin las condiciones necesarias para recibir a los visitantes, así como algunas palapas destruídas por la fuerza con la que el mar ha estado impactando sus estructuras.
Los daños han obligado a algunos establecimientos a cerrar temporalmente y cancelar reservaciones de clientes locales y foráneos, con la consecuente pérdida de ingresos para quienes dependen de la venta de alimentos frente al mar.
Asimismo, residentes señalaron que el oleaje y la marea se intensifican principalmente durante las mañanas, cuando el agua llega hasta una de las principales calles de la zona turística de la comunidad y arrastra materiales desde la playa.
En esa vialidad han quedado ramas de palma, troncos y abundante arena, como evidencia del alcance que ha tenido el mar más allá de los negocios ubicados sobre la franja costera.
Según información compartida por Protección Civil de Sinaloa, el paso por el Pacífico del Huracán Rachel, que actualmente se cataloga de categoría 2, ha generado oleajes que alcanzan entre 3 y 5 metros de altura, por lo que el cierre de playas en toda la franja costera del puerto se mantiene por seguridad.
Además de las afectaciones en restaurantes, la situación ha repercutido en hoteles y departamentos vacacionales, donde se han cancelado estancias de personas que pretendían visitar la Isla de la Piedra para disfrutar de la playa durante el fin de semana.
Quienes rentan estos espacios señalaron que las condiciones del mar han impedido concretar visitas, lo que suma pérdidas a la actividad económica de la comunidad.
Los vendedores ambulantes y músicos que habitualmente trabajan en la zona de playa también han visto afectadas sus labores, sumados comerciantes de alimentos, juguetes e inflables, cuyos ingresos dependen de la presencia de turistas y visitantes locales.
A los destrozos en los establecimientos se suma así la interrupción de distintas fuentes de trabajo, mientras la marea alta y el oleaje mantienen afectada la zona de playa de la Isla de la Piedra.
Los daños en palapas y restaurantes, junto con las cancelaciones de visitantes, han afectado a distintos sectores de la Isla de la Piedra, donde comerciantes y prestadores de servicios dependen de que disminuya el oleaje para recuperar sus espacios de trabajo y poder reanudar sus actividades.