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Huracán Ismael

Huracán Ismael, la tragedia que marcó a la flota camaronera de Mazatlán

El 14 de septiembre de 1995, un ciclón arrasó con cientos de vidas en altamar y en tierra tanto en Sinaloa como en Sonora; hoy los sobrevivientes de Mazatlán esperan no toparse jamás con un fenómeno igual

Los sobrevivientes del Huracán Ismael vuelven el tiempo atrás, y describen la tragedia como “espantosa”.

Hoy se cumplen 26 años de que ese ciclón mató a más de 100 personas en altamar y en tierra, tras sorprender a la flota camaronera en las aguas del Golfo de California.

Cientos de cuerpos flotando en la bahía de Topolobampo, barcos hundidos, pescadores atrapados, olas del tamaño que se ven en las películas, así fue la angustia que duró alrededor de ocho horas en mar abierto.

$!Foto: Noroeste
Foto: Noroeste ( )

Eso vivieron los pescadores, solo algunos regresaron para contarlo.

“Hubo muchas embarcaciones que se perdieron, y ahí en el canal de navegación de Topolobampo, como es zona baja, hubo mucho contraste y mucho barco dio vuelta dentro del mismo canal, fue una cosa espantosa, esperemos que no suceda nunca más”, narra Óscar Armando Ávila, quien en ese entonces tenía 27 años de edad.

Asegura que fue un golpe muy duro para el sector pesquero, y lo peor es que las autoridades no lo reconocieron, ya que la cifra oficial de pescadores que murieron es de 57.

“Yo tengo amigos que platicaron la realidad y no es lo que dijeron las autoridades, a lo mejor para no transmitir todo lo crudo que fue, porque en Topolobampo no cabía un alma de puro difunto, era una mortandad llena de cuerpos, una cosa espantosa”, reitera.

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Foto: Noroeste ( )

“Imagínese nada más, la pura flota de Guaymas, la flota de Peñasco, Salina Cruz, la poca flota de Madero, en ese tiempo Guaymas tenía como 400, 500 barcos, y después seguía Mazatlán con otra gran flota, es lo que le digo, pues. La realidad fue esa, que estaba todo el cuerperío tendido, cientos, por eso le digo que hay cierto reestringimiento de datos”, asegura Armando.

El barco en el que él navegaba frente a Altata vivió momentos que no se sabía hacia dónde iban, ya que la corriente los golpeaba por todos lados. Afortunadamente lograron salir de la nubosidad del meteoro con todos sus tripulantes vivos.

“A nosotros no nos pasó nada, pero hubo muchos compañeros que sí se nos fueron, había cierta estabilidad en los guardabalances que traíamos, eso ayudó mucho a que ese barco no se volteara, quizá no nos tocaba”.

$!Foto: Noroeste
Foto: Noroeste ( )

Periodistas y ciudadanos que recuerdan la tragedia, dicen que en Mazatlán la gente se aglomeró en La Puntilla, esperando ver a sus familiares, gritaban y aplaudían cada que llegaba un navío.

“Yo conocí muchísimas viudas, que dijeron que fue lo peor que les pudo haber pasado... niños que se quedaron en la bahía esperando el cuerpo de su papá que no apareció, yo tenía vecinos pescadores que festejaron antes de salir porque después de ese viaje se iban a retirar de la pesca”, recuerdan reporteros que dieron cobertura al suceso.

El capitán Avelardo Montoya, es quien dice que es algo que no le desea a nadie, pero agradece que hoy en día hay mucha prevención gracias a la tecnología.

“Bendito Dios que lo estoy contando, porque la verdad fue algo horrible, esas cosas no se le desea ni al peor enemigo porque es muy duro, no tiene uno de donde agarrarse porque todo es mar, anda uno a la deriva ¿de dónde se agarra uno?”, cuestiona.

“Ahorita ya la tecnología está muy avanzada, monitoreamos los tiempos por los celulares, ya tenemos información de donde viene uno u otro y tenemos tiempo de refugiarnos, en ese entonces no, en los radios no nos avisaban nada”.

También dice que la prevención de parte de las autoridades y los mismos patrones ha cambiado, pues sus boletines son más constantes, llegan por todos lados gracias a los medios de información e Internet, además los jefes ya no arriesgan a sus trabajadores.

“Ya hay menos accidentes por la tecnología que hay, ya al que le pasa algo es por ideas tontas, por negligencia del patrón o por algún desperfecto que sufra el barco y no haya quien nos dé auxilio, cuestiona el capitán que a sus 18 años enfrentó “Ismael”.

“También es responsabilidad de uno, todos tenemos familia y vamos a ganar un peso porque de aquí vivimos del mar, si el armador se enoja porque llegamos a un puerto antes de lo que era, pues ni modo, tienen todo el derecho de enojarse y nosotros el de refugiarnos a tiempo”.

Hoy en día, las familias de las víctimas en Mazatlán recuerdan a sus difuntos cada 14 de septiembre en el obelisco que se instaló en La Puntilla, que tiene escrito los nombres de los fallecidos, ahí se realiza un evento conmemorativo y se lanza una ofrenda floral, a excepción del año pasado que por motivos de pandemia se canceló.

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