|
Libro

Mazatlán es territorio complejo por su desarrollo turístico y no todo es beneficio, señalan investigadores de la UAS

Tras desmenuzar el libro “La complejidad del desarrollo en Mazatlán” ponen en duda que el beneficio llegue a todos, pese a las cifras oficiales
11/05/2026 21:16

Mazatlán es territorio complejo por su desarrollo turístico y no todo es beneficio, señalan investigadores de la UAS en el libro denominado “La complejidad del desarrollo en Mazatlán”, el cual habla no solo en lo turístico, inmobiliario, de su vulnerabilidad, gentrificación, emprendimiento y economía, entre otros temas como los que fueron analizados por investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Omar Lizárraga y Miriam Nava.

El análisis del libro se desarrolló en el auditorio de la Escuela de Turismo con investigadores del tema y coautores ante estudiantes de la carrera.

De acuerdo a las investigaciones, Omar Lizárraga puso en duda que el turismo a gran escala realmente genere una derrama económica como se presume en cifras oficiales, porque muchos turistas llegan a los hoteles todo incluido, que son capitales transnacionales y no consumen en las taquerías, en los abarrotes, en los transportes y en las pulmonías.

“Entonces yo pongo en duda si realmente hay una importante derrama económica. Al terminar cada periodo vacacional las autoridades hablan, de que hubo una derrama de 500 millones, pero, dónde está ese dinero, dónde se queda? Es algo que tenemos que estudiar aquí los investigadores del turismo ¿Cuál es realmente la importancia del efecto económico en distintos segmentos de la sociedad mazatleca?”.

Lizárraga, egresado de la escuela de ciencias sociales de hace de 20 años, aclaró que del turismo de hace 10 años cuando se le llamaba la industria sin chimeneas, se denominaba así porque no impactaba o no contaminaba y era la parte bonita de la economía, pero que eso ha cambiado.

“En los últimos 10 a 15 años ha surgido una visión más crítica, una teoría crítica del turismo en España, Brasil y Costa Rica, han surgido autores que describen la actividad, sí, bien como algo positivo, pero que también generan importantes impactos negativos en los destinos con impactos económicos, sociales, ambientales y culturales”.

Agregó que el turismo transforma comunidades y la cultura, el territorio e impacta profundamente en las actividades económicas, pero que no siempre genera bienestar o desarrollo.

“Impactos que también tenemos aquí en Mazatlán, de hecho el libro de fondo, eso es lo que pone en cuestión, desarrollo para quién, quién se está beneficiando del turismo. ¿Cuáles son los efectos positivos y cuáles son los impactos negativos? Por ejemplo, hay importantes efectos económicos, ¿no? Hay personas que se benefician de la llegada de turistas nacionales e internacionales, ¿está bien? Pero se suele hablar muy así escuetamente, muy general, de que hay derrama económica por el turismo, derrama económica”.

Citó lo que decía Adam Smith, que al haber beneficio en las clases más pudientes de los dueños de los medios de producción, iba a haber inevitablemente un impacto en las clases más bajas.

Dijo que hay un importante segmento de la población que se beneficia, pero también hay otros que incluso se ven perjudicados por el turismo por un tipo de dualidad y puso el ejemplo de Los Cabos, que estudió en años anteriores, en donde en una parte hay mansiones, hoteles grandísimos con grandes piscinas.

Lo mismo ocurre en Mazatlán, donde hay esos choques culturales entre la población local y los turistas o los inmigrantes, a quienes dependiendo de dónde vengan son tratados o marginados.

“Entonces, hay es complejo el desarrollo del turismo. Hay esta dualidad, tanto económica, social y ambiental”, reflexionó.

En ese contexto, citó las investigaciones de Ana Valdés, escribiendo un capítulo sobre la porofobia en el turismo que significa el desprecio al inmigrante.

“Hasta hace antes del 2020, no existía esa palabra, no existía en el diccionario. Lo construyó etimológica y sociológicamente una filósofa española que se llama Adela Cortina. Porofobia significa desprecio hacia los pobres. Es aversión, desprecio, odio hacia las personas con bajos recursos.

Entonces, este libro, comentó que tuvo un impacto en su formación, y lo trasladó teóricamente a Mazatlán porque veía que hay inmigrantes de Honduras, de El Salvador, y esos son discriminamos, sufren violencia física y simbólica.

“Mientras que a los otros inmigrantes, que tenemos aquí de Estados Unidos, de Canadá y otras partes del mundo, que sí traen dinero, esos son bienvenidos, a esos sí los tratamos bien, tienen todas las facilidades legales”.

Comparando que esto ocurre en el turismo, donde hay turistas ricos que traen buenos recursos económicos, pero hay otros que no, que vienen con recursos muy limitados, quienes a menudo sufren de rechazo con expresiones como turismo salchichero o de superturismo, porque solo consumen en los súper.

También abordaron sobre la violencia de género en la prensa y de identidad y cultura.