"Ni un diluvio detiene a los clavadistas en Mazatlán"
Fernando Espinoza
En la cumbre de la Glorieta Redo se encuentra Juan Moreles preparándose para lanzarse al agua. Desde abajo José Refugio, el clavadista más veterano, le da indicaciones, rodeado por cientos de turistas que están alertas y atentos a cada movimiento. Juan respira y vuela hacia el mar.
Mientras Juan Morales sale del agua acompañado por los aplausos del público, José Refugio, su maestro desde hace 10 años, recuerda de los primeros saltos de su pupilo.
"Llegó chiquillo (Juan Morales), y venía su papá por el porque no quería que se tirara clavados, y se iba, y luego venía; se hizo guerrero, es muy bueno para trabajar, así gordito como lo ven anda para arriba y para abajo, de volada te das cuenta quien se va a quedar en esto, y él se quedó", recuerda sentado al borde de la banqueta del malecón, en la explanada de la glorieta Sánchez Taboada.
José Refugio es un tipo astuto, bromista, tiene 54 años y aún realiza un que otro clavado pero dice que ahora cae de "panzazo", tiene 36 años haciendo de los clavados un negocio, aunque peligroso; su cuerpo esta intacto, y para él es satisfactorio.
"Este trabajo es duro, batallas contra el frío, mareas bajas, marejadas, no está facilito, tienes su riesgos, no solo es que esté bajita el agua, a veces, está helada o el viento está muy fuerte, y así hacemos el espectáculo, como sea tenemos que aventarnos", comenta.
"Aunque caiga un diluvio tiramos clavados", asegura "el maestro", quien explica que en Mazatlán hay dos grupos de clavadistas, quienes se turnan el sitio para trabajar, él es el líder de Los Vivos, organización a la que pertenecen cuatro clavadistas entre los que destaca Juan Morales, hijo de padres guerrerenses pero nacido en el puerto patasalada. Ellos, los clavadistas, tiene que trabajar para tener un lugar dentro del grupo.
"Yo empecé desde abajo, era trabajador, ayudante del clavadista, duré 12 años para tener un turno, primero de aspirante y después un turno fijo, tienes que hacer una trayectoria de ayudante del clavadista maestro, vas haciendo cimientos, y si trabajas con seriedad y demuestras que tienes madera buena, avanzas. A mí primero me dieron chanza un día, después dos, y ya después me dieron una semana completa", comparte el maestro veterano.
- ¿Cómo fue su primer clavado?
"Tenía como 13 años, un señor me habló, Chencho, que en paz descanse, no había ninguno de los clavadistas de los veteranos, descansaban los lunes, nunca se me olvida, porque había pedido un reloj Casio fiado, cuando apenas salieron, y me dijo te voy dar para que lo pagues, y pues me tiré, no lo hice con confianza, el miedo es el que te traiciona, y pues llegué hasta abajo, y se me rompió el short, no tenía práctica, tenía mucho miedo allá arriba".
El Tianguis Turistico, una oportunidad
"Si alguien viene a Mazatlán y no ve al clavadista, has de cuenta que no vino a Mazatlán, es una parada oficial", asegura el clavadista. Él y su equipo ya se encuentra listo para dar el espectáculo a los visitantes que llegarán está semana, aunque por parte de los organizadores del Tianguis Turístico no ha habido un acercamiento, están preparándose para este fin de semana.
"Los ricos yo creo nomas vienen a hacer negocio, esos inversionistas ojalá que vengan, nosotros los esperamos aquí, ya estamos listos, pero aún no sabemos si los van a traer, ellos están para disponer y nosotros para servir, esa gente que viene de todo el mundo son bien recibidos", aclara.
Para la realización del Tianguis Turístico se esperan 10 mil visitantes, y los clavadistas lo ven como una oportunidad de "alivianar" sus bolsillos.