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Desaparecidos

Nombres que resisten al olvido: seis historias de ausencia en Mazatlán

Familias mazatlecas comparten sus experiencias en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas y recuerdan que detrás de cada ficha de búsqueda existe una persona, una historia y un hogar que permanece esperando
30/08/2026 08:32

MAZATLÁN._ La ausencia permanece todos los días en los hogares de quienes desconocen el paradero de un ser querido, sin embargo, adquiere una visibilidad especial los días 30 de agosto, cuando se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

Detrás de cada fotografía, detrás de cada ficha de búsqueda, existe una historia llena de incertidumbre donde madres, padres, hermanos, hijos y parejas han tenido que aprender a convivir con la espera, mientras recorren instituciones, presentan denuncias y participan en acciones para localizar a quienes les fueron arrebatados.

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Como una forma de darle visibilización a esta problemática que golpea a Sinaloa con fuerza, seis familias mazatlecas decidieron compartir su historia, cada una con un testimonio separado, pero al mismo tiempo unido por el propósito de contar la historia de los seres queridos que buscan con tanto fervor.

Aunque cada caso muestra circunstancias particulares, las seis voces coinciden en la decisión de mantener vivos sus nombres y no permitir que sean reducidos a cifras o expedientes, donde su exigencia sigue siendo la misma: que exista búsqueda, verdad y justicia.

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‘La vida se detiene’: familia busca a Nydia Yaret desde marzo en Mazatlán

Para la familia de Nydia Yaret García Márquez, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas es una fecha que nunca debiera existir, pero también representa una oportunidad para mantener visible su búsqueda y reiterar que no la han olvidado.

Nydia Yaret fue privada de la libertad el 15 de marzo de 2026, cuando tenía 43 años; en julio cumplió 44 sin que sus familiares recibieran información sobre su paradero.

Su hermana Citlalii la describió como una mujer trabajadora, responsable y dedicada a sus cuatro hijos, quien antes de desaparecer laboraba realizando entregas a domicilio.

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Entre las cosas que más extrañan se encuentran su presencia y las llamadas que hacía para mantenerse en contacto con la familia.

“En parte es un día triste porque no debería existir el hecho de que se conmemore a las personas desaparecidas. A la vez es reconfortante porque uno siente que puede conectar espiritualmente con ella, desde donde esté, para que sepa que no la olvidamos y que no nos vamos a dar por vencidos”, comentó.

Desde la desaparición, la familia vive sin saber dónde se encuentra Nydia Yaret, en qué condiciones permanece o si recibe un trato digno, y conforme transcurre el tiempo sin noticias, la preocupación y el dolor aumentan.

La ausencia también ha afectado a sus cuatro hijos y a sus padres, pues para la familia ha sido difícil encontrar las palabras adecuadas para explicar lo sucedido a los menores y, al mismo tiempo, conservar la esperanza de que regresará.

Su hermana señaló que la desaparición impide cerrar un duelo y modifica por completo la vida cotidiana, por lo que considera doloroso escuchar que “la vida sigue” cuando la incertidumbre continúa.

“Cuando fallece un familiar duele mucho, pero sabes que ya no está y tienes adónde ir a llorarle. Con un familiar desaparecido vives con la incertidumbre de si está, si no está y dónde está. Eso es lo peor”, declaró Citlalii.

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La búsqueda de Nydia Yaret llevó a su familia a acercarse a otras personas que atraviesan situaciones similares y, aunque encontraron solidaridad entre integrantes de colectivos, también conocieron las dificultades y riesgos que implica salir a buscar a una persona desaparecida.

Entre los principales obstáculos se encuentran la falta de vehículos, agua y alimentos, además de las altas temperaturas y la inseguridad en los lugares que recorren, e incluso, en ocasiones, las familias deben cubrir estos gastos con recursos propios o mediante donaciones.

A más de cinco meses de la desaparición, la familia aseguró que no existen avances en la investigación, pues de acuerdo con su testimonio, la Fiscalía General del Estado no revisó las cámaras del lugar donde Nydia Yaret fue vista por última vez ni acudió a los sitios que frecuentaba.

“No han hecho absolutamente nada y la respuesta siempre ha sido: ‘No hay novedad’. Las autoridades no han dado el apoyo como deberían; no es un favor, es su obligación acompañarnos”, expresó.

La hermana de Nydia Yaret pidió a la sociedad dejar de responsabilizar a las personas desaparecidas mediante comentarios sobre sus actividades, amistades o lugares que frecuentaban, destacando que ninguna circunstancia justifica que alguien sea privado de la libertad.

Pese al tiempo transcurrido y la falta de resultados, Citlalii aseguró que continuará buscando a su hermana. Su petición es que la sociedad mantenga visible su fotografía y proporcione cualquier información que pueda ayudar a localizarla.


‘El amor verdadero jamás abandona’: Araceli busca a su hijo Roisser desde 2024

Para Araceli Solano Alvarado, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas es una fecha que no debería existir, pero también representa una oportunidad para alzar la voz y extender la búsqueda de su hijo, Roisser Alan Moreno Solano.

Roisser desapareció el 8 de diciembre de 2024 y, desde entonces, su familia no ha recibido información que permita conocer su paradero. A casi dos años del hecho, su madre mantiene la esperanza de encontrarlo y continúa difundiendo su fotografía.

Araceli explicó que las redes sociales y las actividades conmemorativas se han convertido en herramientas para mantener visibles los casos, solicitar el apoyo de la sociedad y recordar que detrás de cada ficha existe una familia que sigue esperando.

“Este día no debería existir, pero es una forma de alzar la voz por nuestros desaparecidos para que se extienda su búsqueda y nos ayuden a dar con su paradero. Es la única forma en que podemos gritar, ya sea mediante las redes o en este tipo de días conmemorativos”, comentó.

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La desaparición de Roisser dejó un vacío profundo en su familia, por lo que Araceli aseguró que desde ese momento su vida cambió por completo y que ha tenido que sobrellevar el dolor con el acompañamiento de sus seres queridos.

Lo describió como un joven amable, educado y respetuoso, que estudiaba y sentía un cariño especial por los animales, y sus mascotas permanecen en casa mientras la familia espera su regreso.

Aunque reconoce que el camino ha sido difícil, Araceli encuentra cada día un motivo para continuar buscándolo, y su familia se mantiene unida y comparte la esperanza de volver a tenerlo en casa.

“Podría decir que estoy muerta en vida, pero todos los días agradezco porque tengo una esperanza más de encontrar a mi hijo. Mi familia está devastada junto conmigo, he llorado y sufrido, pero seguimos unidos hasta el final”, señaló.

Uno de los momentos más difíciles de la búsqueda ha sido recibir mensajes de personas que aseguran tener información sobre Roisser, donde estas comunicaciones generan esperanza, pero también el temor de que se trate de intentos de extorsión.

Araceli lamentó que algunas personas se aprovechen del dolor y la desesperación de las familias para solicitarles dinero a cambio de información falsa, señalando que quienes buscan a un ser querido pueden entregar lo poco que tienen ante cualquier posibilidad de encontrarlo.

También denunció que los colectivos no reciben el acompañamiento suficiente de las instituciones responsables durante las búsquedas, ya que en algunas ocasiones, las familias deben ingresar solas a los sitios, sin la presencia de corporaciones de seguridad.

“Eso es lo que más duele, que jueguen con los sentimientos de quienes buscamos a nuestros desaparecidos. Saben que las familias pueden dar lo que les pidan porque desean que su ser querido regrese, pero al final todo resulta una mentira”, declaró.

Desde la desaparición de Roisser, Araceli aseguró que no ha recibido llamadas de las autoridades para informarle sobre el seguimiento de la carpeta de investigación, pues tampoco conoce avances o indicios relacionados con la localización de su hijo.

Ante el incremento de las desapariciones y los hechos violentos en Mazatlán y el resto de Sinaloa, consideró que la situación parece no tener fin, por lo que explicó que las familias sienten miedo incluso al realizar actividades cotidianas, como acudir a una tienda o trasladar a sus hijos.

Araceli pidió empatía a la sociedad, al considerar que ninguna familia está exenta de enfrentar una desaparición, y mientras espera respuestas, aseguró que continuará difundiendo la fotografía de Roisser y honrando su nombre.

“Hijo mío, donde quiera que estés, te envío mi amor. Quiero que sepas que aquí nadie te ha olvidado y todos te esperamos como el primer día. Que Dios te bendiga y te cuide, recuerda que el amor verdadero jamás abandona”, dijo.


‘Donde quiera que estés, vamos a encontrarte’: familia busca a Daniel desde 2025

Para Nancy Aroche Tirado, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas representa una conmemoración que nunca imaginó conocer hasta que Daniel Palomares Llanes, hermano de su esposo, desapareció el 2 de julio de 2025.

Aunque considera que esta fecha no debería existir, señaló que permite a las familias encontrarse con otras personas que atraviesan la misma situación, compartir recuerdos y unir esfuerzos para mantener visibles los rostros de quienes todavía no regresan.

Desde la desaparición de Daniel, las celebraciones familiares cambiaron por completo; fechas como la Navidad, los cumpleaños y el Día de las Madres dejaron de ser momentos festivos para convertirse en fechas que hacen más evidente su ausencia.

“Antes ni siquiera conocíamos esta conmemoración porque éramos muy ajenos a la situación. Es algo que no debería existir, pero a las familias nos permite unirnos, compartir los recuerdos de nuestros familiares y, sobre todo, evitar que su imagen sea olvidada”, expresó.

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Nancy describió a Daniel como un padre de familia, hijo amoroso y hermano afectuoso, que demostraba su cariño mediante abrazos, besos y acciones dirigidas a sus seres queridos.

También destacó que era un hombre trabajador y que se encontraba laborando cuando desapareció.

A Daniel le gustaban el mar, los ríos y las actividades al aire libre y con frecuencia organizaba salidas improvisadas y animaba a toda la familia a abandonar momentáneamente la rutina para convivir.

Aunque ha transcurrido más de un año desde su desaparición, sus familiares continúan hablando de él en presente. Su recuerdo permanece entre sus padres, hermanos e hijos, quienes esperan volver a reunirse con él.

“Él es un hombre muy trabajador y afectivo con toda su familia. Le gusta mucho el mar y siempre era espontáneo, decía ‘vámonos a la playa’ o ‘vámonos al río’ y nos alborotaba a todos para salir de la rutina”, señaló.

La familia mantiene interés en realizar búsquedas en Concordia, debido a que en ese municipio fue encontrada la camioneta de Daniel, sin embargo, aseguró que no han obtenido autorización para contar con el acompañamiento de la Comisión Estatal de Búsqueda, por lo que deben organizar por su cuenta el transporte, la seguridad, el agua y los alimentos.

A estas dificultades se suman los riesgos relacionados con la delincuencia, por lo que Nancy relató que durante algunos recorridos fueron seguidos por personas que realizaban labores de vigilancia y, en otra ocasión, una de las camionetas que los acompañaba sufrió daños por un artefacto ponchallantas.

“Dificultades hay tanto del Gobierno como del crimen organizado. El acompañamiento de la Comisión facilitaría el transporte y la coordinación de la seguridad para que nosotros pudiéramos concentrarnos en lo que vamos, a buscar”, mencionó.

Después de denunciar la desaparición, la familia confió en que la Fiscalía General del Estado iniciaría las investigaciones para encontrar a Daniel, por lo que durante las primeras semanas acudieron aproximadamente dos veces por semana, pero aseguran que solamente recibían como respuesta que el caso seguía bajo investigación o que el agente responsable no se encontraba.

Al revisar la carpeta, encontraron su declaración inicial y oficios mediante los cuales se compartió la fotografía de Daniel con diferentes instituciones, pero no avances sustanciales, siendo la propia familia quien recabó información anónima y solicitó incorporarla a la denuncia, aunque enfrentó obstáculos porque se exigía la comparecencia de quienes proporcionaron los datos.

Nancy consideró que las desapariciones muestran una realidad que muchas personas desconocen hasta que afecta directamente a su entorno y también pidió a la sociedad comprender que ninguna persona está exenta, independientemente de su profesión, lugar de residencia o forma de vida.

“Daniel, quiero que sepas que todos te estamos buscando. No hay un día en que no hagamos algo para localizarte. Estamos pendientes de tus papás y de tus hijos, esperamos que regreses con bien y, donde quiera que estés, vamos a encontrarte”, manifestó.


‘No pararemos hasta encontrarte’: Zulema busca a su hija desde 2024

Para Zulema Gamboa, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas es una fecha que no debería existir, pero que permite visibilizar la búsqueda de su hija, Griset Alejandrina Becerra Gamboa, desaparecida desde el 13 de noviembre de 2024.

A casi dos años de su desaparición, Zulema desconoce por qué se llevaron a su hija, dónde se encuentra y en qué condiciones permanece, por lo que su familia mantiene la esperanza de volver a recibirla en casa.

La conmemoración también permite que las familias se encuentren, compartan su dolor y comprendan que no están solas, ante lo que Zulema señaló que son miles las personas que atraviesan esta situación y buscan mantener visibles los rostros de sus seres queridos.

“Es un día muy importante para nosotros porque nos damos cuenta de que no estamos solos, nos tenemos unos a otros y pasamos por el mismo dolor. Nos abrazamos y nos reconfortamos para darle más difusión a lo que tenemos perdido, nuestros tesoros”, comentó.

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La desaparición de Griset cambió drásticamente la vida de su familia, que permanece lastimada y preocupada ante la violencia, y aunque desconocen lo ocurrido, su principal interés es saber dónde está y tener la oportunidad de verla regresar.

Zulema describió a su hija como una mujer alegre, entusiasta y dedicada a sus hijos y a su primer nieto, quien tenía tres meses cuando ocurrió la desaparición, y lo que más extraña es su presencia, su esencia y el amor que brindaba a la familia.

“Lo que más extraño es su presencia, su alegría y el amor hacia sus hijos y su nieto. Había comprado un terreno y estaba muy ilusionada con construir su casita, extraño su presencia y su esencia”, dijo.

El amor por su hija, la esperanza y la fe llevaron a Zulema a convertirse en madre buscadora y desde entonces ha enfrentado señalamientos, comentarios crueles y diferentes riesgos, aunque sostiene que su propósito no es buscar culpables, sino encontrar a Griset.

Durante los primeros meses recibió cinco intentos de extorsión por parte de personas que se aprovecharon de su desesperación y le ofrecieron información falsa, donde la posibilidad de encontrar a su hija la llevó a entregar recursos y quedar en una situación económica complicada.

Las búsquedas también se realizan con miedo debido a la falta de acompañamiento institucional y al riesgo de recorrer zonas desconocidas, y las propias familias deben organizarse para conseguir transporte, alimentos, agua y otros recursos necesarios.

“A mí me extorsionaron cinco veces. Por la desesperación, la ilusión y el amor, uno se queda sin nada con la esperanza de que sea cierto. En esos momentos te sientes sola, desprotegida y sin saber hacia dónde voltear”, comentó.

Zulema aseguró que la investigación sobre la desaparición de su hija no presenta avances, considerando que la carpeta permanece archivada y solamente vuelve a revisarse cuando la familia acude a solicitar información.

Ante la falta de resultados institucionales, dijo conservar la esperanza de recibir alguna pista que permita conocer el paradero de Griset, por lo que confía en que su fe pueda conducirla hasta el lugar donde se encuentra.

La madre pidió empatía a quienes juzgan a las personas desaparecidas y a sus familias sin conocer sus circunstancias, recordando que nadie está exento de enfrentar una situación semejante y deseó que otras personas nunca tengan que experimentar ese dolor.

“Amor, te estamos buscando y no pararemos hasta encontrarte. Tu familia y tu madre estamos aquí, a pie de cañón, hasta encontrarte”, manifestó.


‘No vamos a descansar hasta encontrarte’: familia busca a Sandra Edith desde 2025

Para Guadalupe Gómez Aguilar, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas es una fecha dolorosa que no debería existir, pero que permite visibilizar la búsqueda de su sobrina, Sandra Edith Huerta Valdés.

Sandra Edith, conocida por su familia como Sandy, desapareció el 5 de septiembre de 2025 y, a casi un año de no conocer su paradero, sus seres queridos continúan difundiendo su fotografía y participando en actividades para localizarla.

Guadalupe consideró que la conmemoración puede ayudar a sensibilizar a quienes desconocen esta problemática, conocer las historias detrás de las fichas y sumarse a las acciones emprendidas por familias de Sinaloa y otras partes del País.

“Es un día que no debería existir porque es muy doloroso, pero tiene que hacerse difusión para que la gente se sensibilice sobre esta situación que estamos viviendo muchos familiares, muchos sinaloenses y personas de toda la República”, declaró.

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La desaparición de Sandra Edith modificó por completo las actividades de la familia, pues algunos de sus integrantes redujeron sus jornadas laborales para participar en las búsquedas y también procuran que adultos mayores con problemas de salud no conozcan la situación.

Celebraciones como Navidad y los cumpleaños se convirtieron en momentos difíciles, donde incluso, en ocasiones deben continuar con las reuniones y aparentar normalidad para proteger a los integrantes de mayor edad, aunque la ausencia de Sandy permanezca presente.

Guadalupe describió a su sobrina como una joven noble, amorosa y divertida, además de licenciada en Nutrición, quien disfrutaba acudir a celebraciones tradicionales de Mazatlán, como el Carnaval y la Semana de la Moto, donde acostumbraba convivir con su familia.

“Sandy es una niña muy noble y amorosa. Nunca fue grosera conmigo, era divertida y le gustaba asistir al Carnaval o a la Semana de la Moto. Obviamente tenía su carácter, como todos, pero en general es una muy buena niña”, expresó.

Pasar de ser únicamente su tía a convertirse en familiar buscadora ha sido un proceso difícil para Guadalupe, donde cada jornada representa la esperanza de recibir alguna información, pero también la posibilidad de localizar a Sandy en circunstancias dolorosas.

Aunque algunas búsquedas no estén relacionadas directamente con su sobrina, participa con la posibilidad de ayudar a encontrar a otras personas, reconociendo que salir a campo genera sentimientos contradictorios, pues las familias desean obtener respuestas, pero temen los resultados.

“Ir a las búsquedas es esperanzador, pero al mismo tiempo es doloroso. A veces sabes que no vas exactamente por tu familiar, pero llevas la esperanza de encontrarla o de que alguien pueda darte alguna noticia”, comentó.

Guadalupe aseguró que la carpeta de investigación permanece prácticamente en las mismas condiciones desde que fue iniciada y la familia no ha recibido llamadas del investigador ni información que represente un avance para localizar a Sandra Edith.

Consideró que existe poco interés institucional en resolver los casos, aunque reconoció que algunos funcionarios también podrían enfrentar obstáculos o temor, por lo que hasta el momento, las acciones realizadas en campo han sido impulsadas principalmente mediante el acompañamiento del colectivo.

La tía de Sandy pidió a la sociedad evitar las especulaciones sobre las personas desaparecidas. Señaló que cualquiera puede encontrarse en el lugar equivocado y que, independientemente de las circunstancias, las familias tienen derecho a buscar y obtener respuestas.

“Sandy, te amamos mucho y te estamos buscando. Tus papás, tus tías, tu hermana y tus primos te extrañamos. No vamos a descansar hasta encontrarte y, si puedes hacernos llegar alguna señal, hazlo, iremos a buscarte donde estés”, dijo.


‘Te vamos a encontrar donde quiera que estés’: Alejandra busca a su hermano desde 2020

Para Alejandra Martínez Carrizales, fundadora del colectivo Por las Voces Sin Justicia, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas es una fecha significativa porque permite visibilizar los casos y preservar la memoria de quienes continúan sin regresar.

Alejandra busca a su hermano, Ismael Alejandro Martínez Carrizales, desde el 12 de julio de 2020 y aunque considera que esta conmemoración no debería existir, señala que tampoco tendrían que ocurrir las desapariciones ni existir familias obligadas a realizar por su cuenta las labores de búsqueda.

A seis años de no conocer el paradero de su hermano, mantiene su nombre presente en cada actividad del colectivo, pues el rostro de Ismael Alejandro forma parte de su logotipo, junto con la imagen de su madre observada de espaldas, como una representación del origen de la agrupación.

“Es un día significativo porque nos permite visibilizar, crear memoria y conmemorar a los nuestros. Nos duele que exista esta fecha y tener que recordar a nuestros desaparecidos, pero también nos permite mantenerlos presentes”, expresó.

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La desaparición de Ismael Alejandro transformó la vida de toda su familia, a lo que Alejandra explicó que durante seis años han participado en jornadas sin descanso y asumido la preparación de alimentos, herramientas, ubicaciones, coordenadas y otros recursos necesarios para salir a campo.

Lo describió como un joven alegre, sociable y cercano a sus hermanos, quien disfrutaba pescar, conversar con adultos mayores y saludar a las personas que encontraba, además, vivía en la casa familiar y durante la infancia cuidaba a Alejandra cuando su madre acudía a trabajar.

Cada integrante de la familia conserva recuerdos distintos de él, pues para su madre, señaló Alejandra, permanece el dolor de haber criado y formado a un hijo al que desea tener nuevamente en casa.

“Mi hermano es una persona muy alegre y amiguera, dondequiera que iba saludaba y conocía a alguien. Le gustaba pescar y escuchar a los adultos mayores. Todos extrañamos algo diferente, pero, sobre todo, lo extrañamos a él”, declaró.

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La creación de Por las Voces Sin Justicia convirtió a Alejandra en representante de otras familias, además de buscadora de su hermano, y esto implica asistir a cada jornada y dialogar con las autoridades para obtener respuestas sobre los distintos casos.

Reconoció que localizar restos humanos genera sentimientos encontrados, pues podrían pertenecer a Ismael Alejandro o a alguno de los familiares de sus compañeros. Sin embargo, después de tantos años, la prioridad es encontrar a las personas y devolverlas a sus hogares, aun cuando ya no tengan vida.

El colectivo se sostiene con la participación de quienes acuden a campo, protestas y actividades de visibilización, así como mediante aportaciones de agua, sueros, herramientas y alimentos, ante lo cual, Alejandra destacó que cada persona que se suma fortalece la búsqueda de todas las familias.

“Lo que más queremos cuando salimos es encontrar. Aunque sea doloroso y sea sin vida, nuestra motivación es traer a alguien de regreso. Puede ser nuestro familiar o el de una compañera, pero queremos encontrarlo y devolverlo a su familia”, manifestó.

Como representante, Alejandra debe mantener una postura firme ante funcionarios que, según relató, evaden las preguntas o no proporcionan información clara. Y aseguró que no solamente habla por los integrantes del colectivo, sino también por las personas desaparecidas que no pueden exigir directamente su búsqueda.

Asimismo, advirtió sobre el incremento de las desapariciones y otros delitos en Mazatlán, donde, desde su perspectiva, la magnitud de la inseguridad no recibe suficiente difusión debido a la vocación turística del puerto, lo que impide desarrollar acciones adecuadas de prevención.

Finalmente, pidió abandonar la idea de que una persona desaparece porque necesariamente estaba involucrada en alguna actividad ilícita, por lo que sostuvo que nadie está exento y que, independientemente de las circunstancias, todas las personas tienen derecho a ser buscadas, localizadas y restituidas a sus familias.

“Espero de todo corazón que podamos localizarte muy pronto. Te extrañamos y te hemos buscado muchísimo. Créeme que te vamos a encontrar donde quiera que estés, con vida o sin vida, porque no hemos parado desde el primer momento en que desapareciste”, comentó.

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De esta forma, los seis testimonios retratan historias distintas, pero atravesadas por una misma realidad: la incertidumbre de no conocer el paradero de un ser querido y la necesidad de asumir labores de búsqueda ante la falta de respuestas y resultados institucionales.

En cada familia quedaron espacios vacíos, proyectos interrumpidos y celebraciones que perdieron su significado y a ello se suman los riesgos de las búsquedas en campo, la falta de recursos, los intentos de extorsión y los prejuicios de una sociedad que todavía responsabiliza a las víctimas sin conocer las circunstancias de su desaparición.

Este 30 de agosto, sus voces recuerdan que detrás de cada ficha, fotografía y expediente existe una persona con una historia, una familia y alguien que continúa esperándola y para ellas, conmemorar también significa impedir que sus nombres y rostros sean desplazados por el paso del tiempo.

Mientras no existan respuestas, las familias mazatlecas aseguran que continuarán buscando, difundiendo y exigiendo verdad y justicia, en donde su demanda permanece intacta, el encontrar a sus seres queridos y traerlos de regreso a casa.

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