"Presa Picachos: a circuito de turismo rural en Mazatlán"
A casi una década de haber sido desplazados, hoy son prestadores de servicios turísticos.
Emplazada sobre el territorio que antes fue ocupado por seis pueblos, la presa Picachos se ha convertido en una alternativa de turismo rural en Mazatlán, por lo que ya se busca su integración al programa de circuitos regionales que impulsa el gobierno municipal, con el fin de detonar la economía de los pueblos y evitar la migración por falta de oportunidades.
En actividad desde hace cinco años, la Cooperativa de Turismo 13 de Julio de 2009 logró alcanzar una ocupación promedio del 70 por ciento en la última temporada alta de visitantes internacionales que, regularmente, abarca de noviembre a abril, pero que en 2019 se alargó hasta mayo.

Localizada a 45 kilómetros del puerto, el principal atractivo del centro turístico Picachos es la pesca deportiva de lobina y tilapia. En su búsqueda, llegan extranjeros que proceden principalmente de Estados Unidos, Canadá y Japón, con ayuda de promotores que trabajan en sociedad con los cooperativistas.

Eloísa Román Tirado, presidenta de la cooperativa, comentó que son 65 familias las que se benefician del trabajo en este desarrollo, que cuenta con 28 cabañas con aire acondicionado, restaurante, lanchas para pesca deportiva y equipo para practicar kayak sobre el embalse de la presa.
“La mayoría son gente de aquí de los pueblos desplazados, porque para trabajar aquí deben ser socios, tanto la gente que maneja las lanchas como en el restaurante y las otras áreas”, resaltó. Precisamente, este fue uno de los proyectos impulsados como una opción de trabajo para las personas desplazadas.
En temporadas de estiaje se pueden observar todavía algunas de las casas de los viejos pueblos, lo que brinda un peculiar paisaje en medio de la quietud del agua.

Planes para el futuro
A lo largo de este tiempo han logrado superar la curva de aprendizaje e incursionar de lleno al turismo, luego de que por muchos años fueron familias acostumbradas al trabajo del campo y la ganadería, actividades que no han dejado del todo.
Ahora el reto es encontrar estrategias que ayuden a sobrevivir a la época del “piojillo”, en que el turismo extranjero disminuye por el calor y el empleo baja.
En ese sentido, dio a conocer la presidenta de la cooperativa, hay proyectos interesantes de crecimiento de la mano de la Secretaría de Turismo y del Ayuntamiento de Mazatlán.
“Hemos platicado con el gobierno; está muy interesado en los circuitos turísticos, ha externado el ‘Químico’ (Alcalde Luis Guillermo Benítez Torres) que le apuesta a esto; queremos trabajar con ellos porque la inversión es fuerte: se tiene que comprar un catamarán, queremos comprar lanchitas con remo, kayaks...”
El objetivo es aumentar el arribo del turismo de un día, tanto de nacionales que vienen a vacacionar a Mazatlán como de los viajantes de crucero, por lo cual se encuentran en proceso obras de remodelación y la construcción de un nuevo restaurante.

Enclavada entre los municipios de Mazatlán y Concordia, la presa Picachos es una obra hidráulica que terminó de construirse en 2009, tras lo cual comenzó la inundación y desalojo de Las Iguanas, Casas Viejas El Placer, San Marcos, La Puerta de San Marcos, Los Copales. Pueblos que quedaron sepultados bajo el agua, pero cuyos vestigios se niegan a extinguirse del todo y se asoman cada tiempo de secas.

