Recuerdan familiares de víctimas del ‘trenazo’ a sus seres queridos con misa de aniversario
A 30 años del trágico accidente conocido como el “trenazo”, que cobró la vida de 34 personas el 31 de mayo de 1996, familiares de las víctimas se reunieron este domingo para honrar la memoria de sus seres queridos mediante una misa conmemorativa celebrada en la Parroquia del Divino Redentor, en la colonia Fovissste Jabalíes.
Decenas de personas participaron en la eucaristía para pedir por el descanso eterno de quienes fallecieron aquella noche, entre ellos numerosos estudiantes que viajaban a bordo del camión urbano Jabalíes cuando fue impactado por el tren en el cruce de la avenida Santa Rosa, en el Infonavit Jabalíes.
Durante la ceremonia, los asistentes llevaron fotografías, cuadros y mantas con los rostros de las víctimas, en un ambiente marcado por los recuerdos, la nostalgia y el acompañamiento mutuo entre familias que continúan enfrentando la ausencia de sus seres queridos.
El Padre Heriberto Gastélum, encargado de oficiar la misa, dirigió un mensaje de consuelo a los presentes y destacó la importancia de mantener viva la esperanza desde la fe cristiana para no perderse en la tristeza y melancolía.
“Hoy recordamos a los que por desgracia fallecieron en el “trenazo” de aquel 31 de mayo de 1996. Recordarlo no es ponerle un limón en la herida, sino reconocer el sufrimiento que envolvió, y de manera muy particular, a esta comunidad, donde se respiraba un aire de tristeza, de desilusión”, expresó el Padre.
El presbítero señaló que, aunque han transcurrido tres décadas desde la tragedia, el acontecimiento sigue presente en la memoria colectiva de la ciudad y especialmente de las colonias cercanas a las vías del tren.
“Fue un acontecimiento que aunque han pasado 30 años, lo seguimos recordando año con año por las redes sociales o los reportajes de los medios de comunicación; sin embargo, nuestra mirada no puede adelantarse únicamente en el pasado, un pasado oscuro, que evidentemente ha dejado heridas que difícilmente pueden sanar”, añadió.
Asimismo, invitó a los familiares a aferrarse a la esperanza de la vida eterna. “Sabemos que la vida del ser humano no termina en el sepulcro, ya que si creemos en Cristo, morimos con él, vamos a resucitar también con él”, manifestó durante la homilía.
Al concluir la celebración religiosa, los asistentes permanecieron algunos minutos en el templo para realizar oraciones y compartir recuerdos con otras personas que también perdieron familiares en el accidente que marcó la historia reciente de Mazatlán.
30 AÑOS DE UNA PROMESA A SU HIJA
Por otro lado, el señor Juan López cumplió una vez más con la tradición que ha mantenido durante tres décadas: acudir al sitio donde ocurrió la tragedia para rendir homenaje a su hija, Mireya Magdalena López Osuna, una de las jóvenes que perdió la vida en el accidente.
Mireya tenía 18 años de edad, estudiaba Trabajo Social en la UAS y realizaba prácticas en el IMSS cuando falleció. Cada 31 de mayo, así como cada 4 de octubre, fecha de su cumpleaños, su padre acude a recordarla con flores, manteniendo vivo el vínculo con su memoria a 30 años de aquella tragedia que dejó una profunda huella en la comunidad mazatleca.