Suben tarifas del transporte en Mazatlán y genera inconformidad en usuarios
A partir de este jueves comenzó a aplicarse en el transporte público de Mazatlán una nueva tarifa, la cual tiene un costo que oscila entre los 13 y 15 pesos por pasaje, medida que no ha sido bien recibida por la ciudadanía y ha manifestado inconformidad ante el incremento de los precios.
El incremento del costo se concretó tras una decisión impulsada por el aumento de los costos operativos del sector después de casi cuatro años sin que se ajustara el precio de este servicio por parte de las agrupaciones Autotransportes Águilas del Pacífico de Mazatlán y Alianza de Camiones Urbanos en Mazatlán.
De acuerdo con el sector transportista, condiciones como la alza en el precio del diésel y el costo de las refacciones, han presionado de manera importante las finanzas de las unidades, por lo que el ajuste se vuelve necesario para mantener la continuidad del servicio.
Sin embargo, entre los usuarios predomina el descontento, ya que consideran que el incremento se realizó sin ningún aviso previo a la ciudadanía, tomándolos desprevenidos ante un aumento de dos pesos en las unidades sin aire acondicionado y 2.5 pesos en las que sí cuentan con este servicio.
Asimismo, los pasajeros señalaron que las unidades aún presentan diversas deficiencias como asientos rotos, flojos o dañados, así como barras de sujeción deterioradas, lo que representa no solo incomodidad, sino también un riesgo durante el traslado.
A estas quejas se suma la falta de mantenimiento general en algunos camiones, que en ocasiones circulan sin condiciones adecuadas de limpieza, e incluso con residuos acumulados.
Esta situación ha sido señalada por usuarios que diariamente utilizan el transporte público para acudir a sus centros de trabajo, escuelas o realizar actividades cotidianas, quienes afirman que el servicio no corresponde con el costo que ahora deben pagar.
Otro de los aspectos que ha generado molestia en pasajeros es el funcionamiento de los sistemas de aire acondicionado en las unidades que cuentan con éste, pues en diversas unidades, estos equipos no operan de manera eficiente, lo que impide mantener una temperatura adecuada dentro del vehículo.
Esta situación se vuelve más evidente ante las altas temperaturas que se registran en la ciudad, afectando especialmente a quienes realizan trayectos largos o utilizan el servicio en horario de mayor exposición al calor.
Esta situación ha generado comentarios entre ciudadanos que perciben el momento del ajuste como oportunistas por el sector, especialmente ante la falta de mejoras visibles en el servicio.
De esta forma, el impacto económico del incremento también ha sido un punto de preocupación entre los usuarios, pues para mucho el costo del pasaje representa un gasto adicional que se suma a otros compromisos diarios, lo que obliga a reorganizar el presupuesto familiar, en donde algunos casos, el uso del transporte público es indispensable, por lo que el ajuste tiene un efecto directo en la economía del hogar.
A pesar de que algunos ciudadanos comprenden que el incremento responde a factores como el alza de insumos y costos de operación, la percepción generalizada es que el ajuste debió venir acompañado de mejoras visibles en la calidad del servicio.
La exigencia ciudadana apunta a contar con unidades en mejores condiciones, más limpias, seguras y con un funcionamiento adecuado de sus componentes.