Tiene ‘Mango’ una segunda oportunidad para volver a volar
MAZATLÁN._ “Mango” es un tucán pico de canoa (Ramphastos sulfuratus) de poco más de un año, que llegó al Gran Acuario Mazatlán Mar de Cortés junto con otros cinco ejemplares provenientes de un decomiso.
Su historia refleja los efectos que el tráfico y la intervención humana pueden generar en la fauna silvestre, pero también la importancia de contar con espacios especializados para su atención y recuperación.
A “Mango”, le fueron cortadas las plumas de las alas y la cola, una práctica que les impide volar.
Hoy, después de recibir atención especializada en el Hospital de Fauna, se encuentra en condiciones favorables y se prepara para iniciar una nueva etapa: aprender a volar, informó el Gran Acuario Mazatlán, en un comunicado.
Su recuperación forma parte del trabajo permanente del Hospital de Fauna del Gran Acuario, que tan solo en lo que va del año ha atendido a más de 385 ejemplares de diferentes especies, brindándoles valoración, cuidados veterinarios y seguimiento especializado.
El tucán pico de canoa se distribuye en México principalmente en regiones como la Huasteca Potosina, el Istmo de Tehuantepec y la Península de Yucatán.
Es una especie omnívora y un importante dispersor de semillas, contribuyendo a la regeneración natural de las selvas tropicales.
Su capacidad para desplazarse entre los árboles y su característico pico multicolor lo convierten en una de las aves más emblemáticas de estos ecosistemas.
Actualmente, la especie está incluida en la NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo la categoría de Amenazada, debido, entre otros factores, a la pérdida y fragmentación de su hábitat ocasionadas por la transformación del uso de suelo, actividades agropecuarias, sobreexplotación forestal, asentamientos humanos y apertura de caminos.
La historia de “Mango” representa mucho más que una recuperación veterinaria, es una oportunidad para comprender que la conservación de la fauna silvestre también implica combatir las amenazas que enfrentan las especies y generar condiciones para que los ejemplares rescatados puedan tener una nueva oportunidad de vida.
A “Mango” lo puedes conocer e interactuar con él, en el Santuario Tucán del Gran Acuario Mazatlán.