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"Amplían oferta turística"

"Ulama, juego ancestral que sobrevive al tiempo"

"Este juego que ha pasado de generación en generación se ha vuelto ya en una tradición que envuelve a Mazatlán, sobre todo en El Quelite"
04/10/2017 17:11

El Quelite es un Pueblo Señorial, sindicatura de Mazatlán, que se ha caracterizado por reavivar el turismo campirano, reflejado en las fachadas de sus casas, sus calles empedradas, su gastronomía y por mantener un deporte prehispánico que se revive con la asistencia del turismo, el juego de Ulama.

Este juego que ha pasado de generación en generación se ha vuelto ya en una tradición que envuelve a Mazatlán en la historia del deporte y que le ha apostado para la recepción de turistas tanto nacionales como extranjeros, volviéndolo un lugar de ensueño.

María Acosta, Síndico de El Quelite, mencionó que la intención es reavivar la sindicatura con eventos y espectáculos prehispánicos y tradicionales, como bailables, rituales y juegos de Ulama, siendo este último el de mayor importancia, pues las comunidades cercanas han participado a nivel nacional en competencias de Ulama.

“Lo que buscamos es que el turismo que viene a la playa venga un día y viva la historia que se vive aquí, que vea que aquí no han muerto las tradiciones que nos hicieron parte de lo que somos como gente y el Ulama es digno de reconocerse porque le encanta sobre todo al turismo extranjero”, declaró.

 

 

 

El sábado por la tarde, seis comunidades, Escuinapa, Chamizal, Llanitos, Mármol, La Sábila y La Mora Escarbada participaron en un torneo rápido como demostración al turismo y agradecer la visita de jugadores de Ulama de Ciudad Obregón, Sonora.

La síndico señaló que estas actividades son alternativas para que el turismo no sólo venga a comer, sino se quede un par de horas más, recorriendo las calles y apreciando estos juegos.

Por su parte, el jugador José Luis Zúñiga señaló que el Ulama es un juego de estrategia que se ha adoptado por los pobladores como una forma de entretenimiento, convivencia y tradición logrando reconocimientos a nivel nacional en competencias, dando el ejemplo de las futuras generaciones.

“El Ulama se convirtió en un deporte generacional, hay jóvenes de 15 años que practican, lo aprenden y ya es parte de su rutina”.