"Un amor eterno, una historia que nació junto con las noches bohemias de La Noria"

"Las viejas calles de La Noria fueron testigos del amor entre María del Rosario y Juan Antonio, que perdura a pesar de la muerte del esposo"
14/02/2021 07:49

Chayito, María del Rosario Lizárraga Osuna, tenía 17 años cuando vio por primera vez a quien sería su esposo: Juan Antonio Salas Sánchez.

Vivían en el mismo pueblo y nunca se habían visto, o por lo menos no se había percatado de la presencia del otro, Pero desde la primera mirada que intercambiaron, en una fiesta, nació el amor. Luego de eso duraron cinco años de novios y 58 años de casados. El amor sigue vivo, aunque Juan Antonio murió hace un mes.

De ese amor nacieron cuatro hijos, dos mujeres y dos varones.

“Vivimos tantas cosas juntos, tantas anécdotas, tantas altas y bajas que es casi imposible hablar de una sola, pero compartíamos el gusto por las canciones de Javier Solís, yo fui muy feliz, fuimos muy felices, mi vida fue muy bonita”, expresó.

Recuerda que una vez se pelearon, como todos los novios, y él le pidió perdón con una serenata, le cantaba Reloj e Irresistible.

Chayito cuenta que su esposo era un bohemio… aunque era muy malo para cantar.

Don Mariano Rivera Conde siempre llegaba acompañado de su esposa, la compositora Consuelo Velázquez.

Él, dice, era muy joven cuando se hacían las tertulias en la casa de Lola Osuna de Xibillé, en la que participaban Mariano Rivera Conde, Consuelito Velázquez, y muchos cantantes y compositores que venían a La Noria atraídos por el productor artístico.

“Juan Antonio me dijo que en esa casa de Lola Osuna hicieron esa canción Está Sellado, por Mario Molina, es una canción que a los dos nos gustaba mucho, porque estábamos enamorados y esa canción habla de amor, y, además, la canta mi cantante favorito, que es Javier Solís”, declara.

Juan Antonio, asegura Chayito, era muy amigo de Mariano Rivera Conde.

“Está sellado por el destino que tú serás mi compañera, y que iremos por un camino hasta que alguno de los dos se muera”, expresa la letra de la canción.

Su romance, dice, fue muy bonito, iban a los bailes, al cine, se reunían en el portal de su casa, y decidieron casarse.

La casa en la que vive doña Chayito era de la familia de ella, pero no siempre la habitó con su esposo y sus hijos.

Comenta que desde que planearon casarse decidieron vivir por su cuenta, ni en la casa de los padres de su esposo ni en la casa de sus padres.

Por ello empezaron a comprar sus muebles, sus propias cosas antes del matrimonio.

La Noria recordará hoy a la compositora Consuelo Velázquez con el Festival Artesanal y Gastronómico Bésame Mucho.

“Pero terminamos con mis papás porque estaban muy grandes y necesitaba cuidarlos, esta casa era de mis papás, y al fallecer ya nos quedamos aquí, esta casa está llena de recuerdos”, expresa.

La vivienda está ubicada casi frente al templo de San Antonio, santo patrono de La Noria, y desde su portal, Chayito puede contemplarlo o divisar hacia la calle principal del pueblo. Es un lugar impecable, lleno de macetas, bancas de madera y poltronas tejidas.

Chayito dedicó su vida a la familia, a pesar de su don para la costura que la llevó a hacer ella misma su vestido de novia.

Pero, señala, las costureras llevan una vida muy pesada, requiere de mucho tiempo, y los niños y la casa también.

Durante 15 años tuvo una tortillería que le permitía estar atenta de los niños y de ganar algo de dinero.

Cristina, Claysalia, Juan y Carlos son los frutos del matrimonio. Hoy, Johnny, el tercero de sus hijos, y su familia viven con ella, para que no esté sola al final de su vida.

UNA HUELLA QUE PERDURA

Y en esas calles de La Noria, se escribieron otras historias, algunas de ellas que dejaron huella profunda.

Empezaba el verano y ya los noreños sabían que de un momento a otro llegaría Mariano Rivera Conde acompañado de su esposa, la compositora Consuelo Velázquez y sus dos hijos, y tras él una ola de compositores que buscaban mostrarle sus canciones y, quizá, que alguna de ellas fuera elegida para que el programador de la XEW, luego alto directivo de las disqueras RCA Víctor y luego Discos Orfeón las eligiera para reproducirlas en la radio o grabarlas.

En aquellos días, finales de los años 40 del siglo XX, y hasta su muerte, el ruido de un potente motor del Mustang blanco que conducía, anunciaba la llegada de Mariano Rivera Conde.

¡Y la fiesta ya estaba preparada! Las cocineras de la casona de los Rivera Conde, que ocupa media cuadra de las calles Morelos y Callejón Porfirio Díaz y tenía 16 habitaciones, se esmeraban en preparar el mole, los tamales, el caldo de gallina de rancho que tanto disfrutaban. Tejían las colchas, los manteles que usarían en las mesas especialmente para recibirlos.

Y en la casa de la vecina, Lola Osuna de Xibillé muy amiga de Mariano, se afinaban las guitarras para la tertulia.

En el portal de Lola Osuna de Xibillé, en el Callejón Porfirio Díaz, señala Marisol Lizárraga Lizárraga, quien está dedicada desde hace años a buscar y preservar la historia, la cultura, la artesanía y gastronomía de La Noria, pueblo natal de Mariano Rivera Conde, nacieron canciones famosas.

Una de ella es Yo no fui, que escribió Consuelo Velázquez, creadora de Bésame Mucho.

“En esta casa pasaban noches de bohemia, de tertulia, y esa muy seguro que don Mariano viniera acompañado de compositores de talla nacional, como Mario Molina, Pepe Jara y Miguel Fuentes, y aquí, al calor del mezcal se inspiraban y escribían canciones”, expresó.

Y una de esas canciones que nacieron al calor de las copas, fue Está Sellado, de la autoría de Mario Molina.

“Un hacendado de aquí, Jorge Luis Osuna, les pidió una canción para la esposa, y los compositores le dijeron que sí y escribieron la canción Está Sellado, que después fue lanzada a nivel nacional.

También en ese portal nació, comenta, la canción Cien Años, de Rubén Fuentes, que le mostraron a Mariano Rivera para que les diera el visto bueno.

Consuelo Velázquez participaba activamente en esas tertulias, y en honor a ella, hoy en La Noria se realizará el Festival Artesanal y Gastronómico Bésame Mucho.

“Nuestros planes a futuro son entablar comunicación con Mariano Rivera Hijo, para desarrollar proyectos referentes a su familia, por lo pronto él nos permitió usar el nombre de la canción de su madre para el Festival por el Día del Amor y la Amistad”, expresó Lizárraga Lizárraga.