"Un nacimiento hecho con amor en Mazatlán"
Desde hace 28 años, en cuanto se "asoma" diciembre, el espíritu navideño llega al número 1106 de la Calle José María Canizález, en el Centro, y lo hace de una manera muy especial.
En la pequeña cochera de su casa, doña Margarita "Yayita" Ortiz Morales monta un singular nacimiento que llena de júbilo a propios y extraños.
Como puede, debido a que es una mujer madura, reconstruye la enorme montaña que la Virgen María recorrió en un pasaje de la Biblia apresuradamente, para llegar a la casa de su prima Isabel, quien al igual que ella estaba embarazada.
Y "Yayita" lo reconstruye todo con mucho amor, por lo que no hay detalle que pase desapercibido.
El gran nacimiento es muy visitado desde el 1 de diciembre hasta el 7 de enero.
Dice que esta devoción por el nacimiento del niño Jesús inició hace muchos años, incluso antes de que la Morenita del Tepeyac le hiciera un gran milagro.
"Yo estaba perdiendo mis ojos, oré tanto y con tanta fe, que la Virgen María de Guadalupe me concedió con todo el amor del mundo, que no perdiera mis dos ojos, perdí uno, pero no los dos", narra.
Con piezas de todo el mundo
Quien conoce a "Yayita" y su tradicional mega nacimiento, cuando viaja a otras partes del País o del mundo le trae una pieza para su nacimiento.El monumental nacimiento está integrado por piezas de Hidalgo, Guerrero, Jalisco, Puebla, entre otros estados del País, sin dejar de lado el extranjero.
Está integrado por más de 60 coloridas pequeñas villitas, así por más de 30 animalitos diversos.
“Algunas de las piezas son de barro, otras de porcelana, unas más de madera y otros de fieltro, de todos tamaños”, dice orgullosa la mujer.
“Amigos que viajan a otras partes del mundo me dicen: ‘te traje un burrito’, ‘te traje este pastorcito’, los pongo en el nacimiento con mucho amor”, comparte.
Coronado por el Espíritu Santo representado en una enorme paloma blanca de fieltro que gira con el viento, el nacimiento de Yayita forma parte de la Navidad de muchos mazatlecos.
Mujer de fe
Debido a que es una mujer de fe, Yayita se ha refugiado en el amor de Dios y le es fiel a la Virgen de Guadalupe, por lo que en su casa abundan las creaciones en tela, madera y repujado, en honor a la Madre de El Creador.Durante sus mejores años, Yayita fue modista de niñas, aunque son muy pocos los que saben de su vida familiar, pues la reserva sólo para ella.
El Día de la Virgen pasa la mayor parte del día en Catedral, dando gracias por todos los favores recibidos.
“Sin fe, una persona no es nada, por eso yo he vivido con fe todos estos años, eso me ha permitido Dios, seguir mostrando el Evangelio de esta manera, con esta creación (nacimiento)”, expone.
La casita de Navidad
Además del nacimiento, esta mujer convierte su casa en una casita de Navidad, y permite a quienes así lo deseen, entrar a su “mundo mágico”.Al interior de su hogar abunda Santa Clos en fieltro y chaquira, también en imágenes diversas de repujado y madera.
Los ángeles en diferentes tamaños abundan, todos elaborados por sus cansadas manos.
Y es que lo que más le sobra a doña Yayita es alegría.
“También me sobra tiempo, de tal manera que puedo dedicarme a Dios y hacer feliz a otras personas con mis creaciones, me hace muy feliz vestir mi casa de Navidad, de ese espíritu maravilloso que nos debe llenar a todos los seres humanos.
“Porque aunque no tengamos un ojo, una pierna, hijos o una familia, tenemos vida y tenemos un propósito para Dios, Feliz Navidad!, expresa.
El nacimiento
Uno de los elementos fundamentales en estas fechas es sin duda alguna el nacimiento, aunque está ligado a una festividad religiosa, es también importante para todos aquéllos que celebran la llegada de Jesús a la Tierra.
La representación de su nacimiento se incluye entre una de las tradiciones heredadas por nuestros antepasados, que ahora forma parte de las celebraciones de esta época.
La presencia del nacimiento en los hogares es muy importante, pues además de representar la natividad del niño Dios, simboliza una nueva vida que llegará a las personas, un cambio que brinda la oportunidad de “volver a nacer” en amor y sabiduría.
No es necesario seleccionar el nacimiento más caro o el más bello, pues sólo se debe recordar su significado para saber que, como sea y del material que sea, su valor será puesto por las personas, por lo cual resulta necesario sentir su importancia en toda su magnitud.