Vecinos lamentan la caída de árbol de más de 60 años en el Centro de Mazatlán y señalan falta de mantenimiento
Las intensas lluvias y fuertes rachas de viento registradas el pasado miércoles en Mazatlán dejaron múltiples afectaciones en distintos puntos de la ciudad, entre ellas, una que golpeó especialmente a los habitantes del Centro Histórico, la caída de un árbol de más de 60 años que durante décadas brindó sombra, refugio para diversas especies y formó parte del paisaje cotidiano de varias generaciones.
El ejemplar, ubicado sobre la Calle Vicente Guerrero, casi esquina con Aquiles Serdán, terminó desplomándose tras el reblandecimiento del suelo y la fuerza del viento, luego de presentar desde tiempo atrás señales de deterioro que, aseguran los vecinos, fueron reportadas sin obtener respuesta.
Para quienes habitan la zona, la pérdida va más allá de un árbol caído, pues representa la desaparición de uno de los pocos espacios naturales que aún permanecían en el corazón de la ciudad.
Una vecina del lugar, quien tiene 26 años viviendo en ese sector, describió el sentimiento que dejó la caída del árbol, el cual considera siempre estuvo para brindar sombra y frescura a la cuadra, así como un espacio para la fauna.
“Nos sentimos en orfandad, porque era lo más bonito que había aquí. Daba mucha sombra, era muy frondoso, ahí se anidaban los pajaritos, las iguanas, hasta los mapaches. Es una gran pérdida para nosotros”, comentó.
Comentó que árboles de ese tamaño son cada vez menos comunes en el Centro de Mazatlán y consideró que, en lugar de perderlos, deberían incrementarse las áreas verdes dentro de la ciudad.
“Es una lástima. Deberíamos tener más áreas verdes. Uno venía caminando con el calor y llegaba aquí a descansar bajo la sombra, con el airecito. También era un lugar donde los niños podían estar un momento”, declaró.
Otra de las vecinas, quien afirmó tener 62 años viviendo en el lugar, recordó que el árbol ya formaba parte del paisaje cuando llegó a esa vivienda y aseguró que desde hace tiempo presentaba daños visibles.
La vecina mencionó que el tronco ya mostraba signos de deterioro y que las raíces habían levantado parte de la banqueta, situación que, según dijo, fue reportada en diversas ocasiones a las autoridades.
“Lo reportaban y lo reportaban, pero no hacían caso. Ya estaba levantado, ya estaba cediendo desde hace tiempo”, expresó.
La mujer consideró que el ejemplar pudo haber recibido mantenimiento preventivo para prolongar su vida o, en su caso, evaluar oportunamente el riesgo que representaba.
Tras la caída del árbol, varios transeúntes que habitan por la zona, coincidieron en que la ciudad perdió un elemento natural de gran valor, especialmente en una zona donde predominan el concreto y las edificaciones históricas.
Algunos señalaron que la frondosidad del árbol ofrecía un espacio de descanso tanto para residentes como para visitantes, además de servir como refugio del intenso sol e incluso de la lluvia para quienes caminaban por el Centro.
Sin embargo, también consideraron que durante años el ejemplar permaneció sin el mantenimiento adecuado, pese a que era evidente el crecimiento de sus raíces y el deterioro de su estructura.
Vecinos de la zona lamentaron que la intervención no llegara antes y coincidieron en que una atención oportuna pudo haber evitado la pérdida de un árbol que, además de embellecer el entorno urbano, formaba parte de la memoria colectiva del Centro de Mazatlán.
Ahora, donde por décadas existió una amplia copa que daba sombra a quienes transitaban por la Calle Vicente Guerrero, únicamente permanecen el tronco como testimonio de un árbol que acompañó la vida cotidiana de generaciones de mazatlecos y cuya ausencia ya comienza a sentirse entre quienes lo veían todos los días.