Cae ‘El Mencho’ y se reconfigura el mapa del narcotráfico en México
Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder y cofundador del Cártel Jalisco Nueva Generación, fue abatido el 22 de febrero de 2026 durante un operativo de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano en la zona serrana de Tapalpa, Jalisco.
Su muerte —confirmada por la Secretaría de la Defensa Nacional y verificada genéticamente por la Fiscalía General de la República— representa el mayor golpe al narcotráfico desde las capturas de Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.
El capo de 59 años, nacido el 17 de julio de 1966 en Naranjo de Chila, Aguililla, Michoacán, era el narcotraficante más buscado del mundo: Estados Unidos ofrecía 15 millones de dólares por información que condujera a su captura.
Su caída desató una ola de violencia sin precedentes en al menos 20 de los 32 estados de la República, dejó más de 60 muertos —entre ellos 25 elementos de la Guardia Nacional— y planteó preguntas urgentes sobre quién tomará el control del CJNG y qué implica para la relación bilateral México-Estados Unidos en plena era de designaciones terroristas.
48 horas de inteligencia militar sellaron el destino del capo
La operación que terminó con la vida de “El Mencho” se gestó en apenas dos días. El General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional, reveló en conferencia de prensa el 23 de febrero que el 20 de febrero la Inteligencia Militar Central detectó al hombre de confianza de una de las parejas sentimentales de Oseguera Cervantes, quien la trasladó a un inmueble en Tapalpa.
El 21 febrero la mujer se reunió con el capo y luego se retiró; la información recabada confirmó que El Mencho permanecía en una cabaña en zona boscosa con un círculo de seguridad reducido. Esa noche se planeó la incursión.
El 22 de febrero al amanecer, tres componentes entraron en acción: una fuerza terrestre de Fuerzas Especiales, una fuerza aeromóvil con seis helicópteros y apoyo aéreo de aviones Texan de la Fuerza Aérea Mexicana.
Participaron además la Guardia Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia y la FGR.
Cuando los elementos se aproximaron a la cabaña, los guardaespaldas abrieron fuego.
El Mencho intentó huir hacia la maleza junto a su escolta; las Fuerzas Especiales los alcanzaron y se produjo un segundo intercambio de disparos. Los sicarios portaban lanzacohetes capaces de derribar aeronaves, aunque no lograron utilizarlos. Un helicóptero militar fue impactado y realizó un aterrizaje de emergencia en Sayula.
Al final del enfrentamiento, ocho integrantes del CJNG murieron en el lugar, incluido Hugo H., “El Tuli”, identificado como el operador logístico y financiero más cercano a Oseguera Cervantes.
“El Mencho” y dos escoltas resultaron gravemente heridos. Se llamó a un helicóptero de evacuación; el plan original era trasladarlos al Hospital Militar de Guadalajara, pero ante la violencia desatada en la capital jalisciense, se desvió a Morelia, donde esperaba un avión de la Fuerza Aérea rumbo a Ciudad de México. Oseguera Cervantes falleció durante el traslado aéreo.
Se decomisaron siete armas largas, dos lanzacohetes, un fusil Barrett calibre .50, granadas, ocho vehículos y dos racers blindados.
Trevilla Trejo reconoció que la operación contó con “información complementaria por parte de autoridades de Estados Unidos” dentro del marco de cooperación bilateral.
Un funcionario de Defensa estadounidense confirmó que el Joint Interagency Task Force-Counter Cartel (JIATF-CC), establecido el 15 de enero de 2026 bajo el Comando Norte, “tuvo un papel” en la operación.
Según trascendió, Estados Unidos compiló un paquete de objetivos detallado que proporcionó al Gobierno mexicano.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que “Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia”, mientras la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo matizó que “no hay participación en la operación de fuerzas de EU.”, insistiendo en que fue “planeada y ejecutada exclusivamente por fuerzas federales mexicanas”.
Los nuevos rostros al frente de la lista de los más buscados
Con “El Mencho” eliminado de la lista de fugitivos de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), el panorama de los narcotraficantes más buscados por Washington quedó reconfigurado.
Jesús Alfredo Guzmán Salazar, “Alfredillo”, de 43 años, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, encabeza ahora la lista con una recompensa de 10 millones de dólares ofrecida por el Departamento de Estado de EU (bajo el Narcotics Rewards Program.
Enfrenta 13 acusaciones formales ante el Distrito Norte de Illinois, incluyendo empresa criminal continua, conspiración para importación de fentanilo y lavado de dinero.
Le sigue su hermano Iván Archivaldo Guzmán Salazar, “El Chapito”, con idéntica recompensa de 10 millones de dólares.
La DEA los considera los corresponsables de la epidemia de drogas más letal que Estados Unidos haya enfrentado y colíderes de la facción conocida como “Los Chapitos” dentro del Cártel de Sinaloa, responsable del grueso del fentanilo que ingresa a territorio estadounidense.
Otros nombres destacados en la lista actualizada de la DEA incluyen al hondureño Yulan Adonay Archaga Carías, “Porky”, líder de la Mara Salvatrucha (MS-13) en Honduras, con recompensa de 5 millones de dólares; al uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera, buscado por lavado de dinero internacional con recompensa de 2 millones; y al mexicano Alfonso Limón Sánchez, “Poncho Limón”, de la facción “La Mayiza” del Cártel de Sinaloa, prófugo desde su fuga del penal de Culiacán en 2017.
Asimismo, Fausto Isidro Meza Flores, “El Chapo Isidro”, fue añadido recientemente al FBI Ten Most Wanted con una recompensa de 5 millones de dólares por tráfico de fentanilo.
Rafael Caro Quintero ya no figura como fugitivo. El capo fue extraditado a Estados Unidos el 27 de febrero de 2025 como parte de la entrega de 29 narcotraficantes.
Se encuentra preso en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn bajo régimen de aislamiento, enfrentando cargos por el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985.
Se declaró no culpable; su próxima audiencia estaba programada para el 19 de marzo de 2026.
En cuanto a los líderes del CJNG que permanecen prófugos, analistas de seguridad identifican cinco figuras clave que podrían disputar la sucesión. Juan Carlos Valencia González, “El 03”, hijastro de “El Mencho” e hijo de Rosalinda González Valencia, es considerado el sucesor natural por su cercanía familiar y su control sobre el Grupo Élite, brazo armado táctico del CJNG; la DEA ofrece 5 millones de dólares por él.
Audias Flores Silva, “El Jardinero”, controla más territorio que cualquier otro aspirante —con operaciones en Jalisco, Michoacán, Nayarit, Zacatecas y Guerrero— y según reportes negoció directamente con “Los Chapitos”.
Ricardo Ruiz Velasco, “El Doble R”, maneja las operaciones en la Zona Metropolitana de Guadalajara y ha sido implicado en asesinatos de alto perfil.
Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, controla el puerto de Manzanillo, punto neurálgico de ingreso de precursores químicos para fentanilo. Y Heraclio Guerrero Martínez, “Tío Lako”, opera redes de huachicol y finanzas alternas en el Bajío.
La familia Oseguera: entre prisiones de máxima seguridad y el vacío de poder
La caída de “El Mencho” se suma al desmantelamiento progresivo de su círculo familiar.
Su hijo Rubén Oseguera González, “El Menchito”, fue sentenciado el 7 de marzo de 2025 a cadena perpetua más 30 años de prisión en un tribunal federal de Washington por tráfico internacional de drogas; el decomiso ordenado asciende a 6 mil millones de dólares en ganancias ilícitas.
Su hermano Antonio Oseguera Cervantes, “Tony Montana”, fue extraditado a Estados Unidos en febrero de 2025.
Su cuñado Abigael González Valencia, “El Cuini”, considerado el cerebro financiero del CJNG y líder de la célula de Los Cuinis —con activos estimados en 50 mil millones de dólares—, fue extraditado en agosto de 2025 y se declaró no culpable ante la Corte Federal de Washington; enfrenta posible cadena perpetua.
Su hija Jessica Johanna Oseguera González cumplió una sentencia de 30 meses en Estados Unidos por tratos financieros con entidades sancionadas.
Su esposa, Rosalinda González Valencia, fue liberada el 27 de febrero de 2025 por libertad anticipada tras cumplir más del 60 por ciento de una condena de cinco años por lavado de dinero. Su paradero actual es desconocido. El esquema familiar que sostuvo al CJNG durante más de 15 años está efectivamente neutralizado, pero la estructura de franquicia que Oseguera Cervantes construyó —con células semiautónomas en más de 25 de los 32 estados mexicanos y operaciones en más de 40 países— garantiza que la organización no desaparecerá con su líder.
Un año de designación terrorista: del decreto al operativo letal
La muerte de “El Mencho” ocurrió exactamente un año y dos días después de que el Departamento de Estados formalizara la designación de los cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados.
El 20 de febrero de 2025, Marco Rubio , Secretario de Estado, publicó en el Registro Federal la designación de ocho organizaciones: el Cártel de Sinaloa, el CJNG, el Cártel del Noreste, la Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y Cárteles Unidos —las seis mexicanas—, además del Tren de Aragua venezolano y la MS-13 centroamericana.
La medida fue habilitada por la Orden Ejecutiva 14,157, firmada por Donald Trump el primer día de su segundo mandato.
Las acciones derivadas de esta designación durante el último año han sido significativas. En el ámbito financiero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) sancionó múltiples redes de lavado de dinero vinculadas al Cártel de Sinaloa y al CJNG.
El 25 de junio de 2025, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés) utilizó por primera vez el FEND Off Fentanyl Act para excluir del sistema financiero estadounidense a tres instituciones mexicanas: CIBanco (7 mil millones de dólares en activos), Intercam Banco (4 mil millones) y Vector Casa de Bolsa, identificadas como entidades vinculadas al lavado de ganancias del tráfico de opioides.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores mexicana tuvo que intervenir las entidades para estabilizar el sistema.
En el terreno legal, la designación activó la Ley Antiterrorista y de Pena de Muerte Efectiva, que tipifica como delito penal grave el “apoyo material” a una FTO, con penas de hasta 20 años de prisión —o cadena perpetua si resulta en muerte—.
El concepto abarca dinero, servicios financieros, hospedaje, transporte e incluso pagos de extorsión realizados bajo coacción. Se registró al menos una imputación sin precedentes en el Tribunal del Distrito Oeste de Texas por apoyo material al CJNG.
Para las empresas con operaciones en México, la designación obliga a establecer sistemas de cumplimiento y verificación exhaustiva de clientes y proveedores, bajo riesgo de congelamiento de activos, multas, exclusión de contratos gubernamentales y responsabilidades penales.
México responde con soberanía, pero coopera en los hechos
La reacción del Gobierno de Sheinbaum Pardo ante la designación terrorista combinó firmeza retórica con pragmatismo operativo.
En el plano jurídico, México promovió una reforma constitucional a los artículos 19 y 40, aprobada por el Senado con 107 votos a favor y 14 en contra el 27 de febrero de 2025 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de abril del mismo mes y año.
El nuevo texto del artículo 40 establece que “el pueblo de México bajo ninguna circunstancia aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la nación”.
El artículo 19 reformado incluye el delito de terrorismo en la prisión preventiva oficiosa y establece “la pena más severa posible” para extranjeros que realicen actividades contra la soberanía nacional.
Sheinbaum Pardo declaró: “Lo que queremos dejar claro es que nosotros no negociamos la soberanía. Con México es colaboración y coordinación, nunca subordinación”.
Sin embargo, los hechos revelan una cooperación bilateral intensa. México extraditó cerca de 100 presos vinculados a cárteles durante 2025, incluyendo las dos mega-entregas de febrero y agosto.
Desplegó aproximadamente 10 mil efectivos de la Guardia Nacional en zonas fronterizas y permitió la expansión de vuelos de vigilancia estadounidenses sobre territorio nacional.
El General Trevilla Trejo reconoció que “la colaboración con el Gobierno de los Estados Unidos ya hace mucho tiempo que se lleva a cabo” y que “en esta Administración se ha fortalecido mucho la relación con el Comando Norte”.
Las reacciones de Washington fueron enfáticas.
El subsecretario de Estado Christopher Landau calificó la muerte de “El Mencho” como “un gran acontecimiento para México, EU, América Latina y el mundo”.
Leavitt vinculó directamente el operativo con la designación terrorista: “El año pasado, el presidente Trump designó acertadamente al CJNG como organización terrorista extranjera, porque eso es exactamente lo que son.”
Trump publicó en Truth Social un mensaje más escueto: “¡México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y las drogas!”
El Embajador Ronald Johnson expresó estar “profundamente agradecido con la Presidenta Sheinbaum y su Administración por demostrar determinación frente al crimen organizado.”
El CJNG no muere con “El Mencho”: escenarios de fragmentación violenta
La desaparición del líder más poderoso del narcotráfico mexicano no significa el fin de su organización.
Analistas como Víctor Manuel Sánchez Valdés, exjefe de asesores de la Comisión Nacional de Seguridad, y la experta del Brookings Institution, Vanda Felbab-Brown, advierten que lo más probable es una lucha de sucesión violenta.
Sánchez Valdés plantea seis escenarios posibles que van desde una transición ordenada —poco viable dada la estructura personalista del cártel— hasta una atomización similar a la del Cártel Beltrán Leyva o una invasión territorial por parte de rivales.
El escenario más probable, según su análisis, es una “cohesión mayoritaria con insubordinación minoritaria”: la mayoría de las células regionales mantendrán operaciones bajo un nuevo liderazgo, pero facciones disidentes provocarán reacomodos violentos.
Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, declaró que el Gabinete de Seguridad “está preparado ante una posible reorganización o reestructura del CJNG”.
El CJNG era considerado la tercera organización criminal más peligrosa del mundo, solo detrás de la mafia rusa y las Triadas chinas.
El propio balance de violencia del 22 de febrero de 2026 —85 bloqueos en carreteras federales, 27 agresiones contra corporaciones de seguridad, 70 detenidos y más de 60 muertos— demostró la capacidad de reacción de una organización que, aun decapitada, puede paralizar medio País en cuestión de horas.
La muerte de “El Mencho” marca un punto de inflexión pero no un final.
El operativo de Tapalpa demostró que la cooperación de inteligencia bilateral México-Estados Unidos puede producir resultados de alta envergadura, aun cuando ambos gobiernos mantienen narrativas divergentes respecto al grado de participación estadounidense.
La designación de los cárteles como organizaciones terroristas —con sus herramientas de sanciones financieras, persecución extraterritorial y presión diplomática— ha redefinido las reglas del juego, transformando la lucha antinarcóticos en una guerra antiterrorista con implicaciones que alcanzan al sector empresarial mexicano.
La familia Oseguera está neutralizada; los principales capos históricos están presos o muertos.
Pero con “Los Chapitos” al frente de la lista de los más buscados, cinco líderes regionales del CJNG disputándose la sucesión y una estructura de franquicia criminal que opera en 40 países, el desafío que enfrentan los gobiernos de Sheinbaum Pardo y Trump apenas comienza su siguiente capítulo.