Elecciones en Estados Unidos: demócratas celebran resultados desde la CDMX
Estamos en México, en la capital, en la colonia Roma, pero alrededor todo se empeña en indicar que es otro lugar. El inglés predomina en las conversaciones de la calle, pero sobre todo en las mesas de un restaurante de cuyas pantallas sobresale un enorme mapa de Estados Unidos que aparece dividido en dos colores: rojo y azul. Los estados cambian de tonalidad conforme avanzan los resultados de la jornada electoral. El rojo es para los republicanos el partido gobernante en este momento, el azul para los demócratas, la oposición.
Quienes miran atentos las pantallas, se miran ansiosos, con ese cosquilleo que suele acompañar el nerviosismo. La mayoría de ellos son simpatizantes del Partido Demócrata estadounidense y esta noche se reunieron para seguir en vivo, entre cervezas y hamburguesas las elecciones intermedias de su país.
Estados Unidos celebró una jornada electoral que puede modificar el equilibrio de poder en Washington. A mitad del segundo mandato presidencial de Donald Trump, los votantes deciden la composición del Congreso, integrado por la Cámara de Representantes y el Senado. En esta elección se renovaron los 435 escaños de la Cámara baja y 35 de los 100 asientos del Senado: 33 correspondientes a elecciones ordinarias y dos a comicios especiales.
Las proyecciones de las televisoras se suceden como una cascada: fotografías de candidatos, porcentajes, mapas y gráficos que se actualizan conforme avanza el conteo. Cada cifra modifica el ánimo de quienes siguen la transmisión. Las conversaciones se interrumpen cuando aparece una nueva proyección; algunas miradas se concentran en los televisores y otras buscan respuestas en las redes sociales. Los primeros resultados apuntan a un avance demócrata en ambas cámaras del Congreso. Horas después, se confirmó que el partido había conseguido el control de la Cámara de Representantes y el Senado.
Marc Benjamin Sable parece más un viejo rockero que lo que realmente es: un profesor jubilado. Viste una chamarra de cuero y lleva unas gafas grandes de pasta. Es originario de Pittsburgh, Pensilvania, y lleva 10 años viviendo en México. Esta noche se mueve de un lado a otro del restaurante, conversa con los asistentes y bebe whisky mientras vuelve la mirada hacia las pantallas.
Para Marc, la reunión va más allá de encontrarse con amistades: se trata de una comunidad que comparte una preocupación política ante un Gobierno que, desde su perspectiva, ha operado durante los últimos dos años sin contrapesos institucionales.
“Tenemos en común la lucha contra el proyecto fascista de Trump”, explica al hablar de las razones que los convocaron.
—Por dos años hemos padecido a Trump sin frenos —afirma—. Los resultados pueden representar la primera resistencia institucional del Congreso frente a sus decisiones.
Las cifras que aparecen en las pantallas alimentan su entusiasmo. El azul parece desde el inicio liderar el conteo. Marc dice estar sorprendido por los resultados y por los márgenes de votación que observa en territorios donde históricamente los demócratas han tenido dificultades para ganar. Menciona Kansas, Texas, Nebraska, Iowa, Alaska, Georgia y Carolina del Norte. Particularmente le llama la atención Kansas, donde destaca que hacía 95 años que no se elegía a un demócrata para el Senado.
“Parecen mejores que mis mejores expectativas”, comenta. Para él, lo que sucede esta noche importa para toda la gente del mundo, no solamente para Estados Unidos.
El voto latino y la esperanza de un cambio
La preocupación de quienes se reunieron en el restaurante no se limita a la disputa legislativa. Para Concepción Lara, ciudadana americana que vivió gran parte de su vida en California, lo que estaba en está tiene que ver directamente con las comunidades mexicanas y latinoamericanas. Tiene familia que aún vive en Estados Unidos y explica que ha vivido con angustia las noticias sobre las detenciones de personas migrantes y las condiciones que enfrentan en los centros de detención.
Concepción que ahora radica en México participó en la elección desde fuera de Estados Unidos mediante el procedimiento de voto en ausencia. Según explica, el proceso comienza con un formulario en línea y la solicitud de una boleta electoral. Al observar los primeros resultados, su reacción es de alivio. Considera que el avance demócrata se debe en buena medida a la participación de los votantes latinos.
“Se lo debemos en gran parte a los mexicanos, a los latinos”, sostiene.
Su percepción encuentra respaldo en un estudio del Pew Research Center, publicado el 16 de octubre de 2026, que encuestó a 774 votantes latinos registrados. El 70 % consideró que las políticas de la administración Trump habían perjudicado a la población hispana, mientras que el 55 % dijo considerar su voto al Congreso como un voto contra el presidente.
Para Concepción, el avance demócrata representa una oportunidad para poner límites a las decisiones presidenciales. Habla de la importancia del Congreso, integrado por la Cámara de Representantes y el Senado, como un poder capaz de intervenir en la aprobación de leyes y el gasto público.
“Parece que esta noche hemos ganado las dos cámaras. Entonces eso le corta mucho, mucho las alas”, dice al referirse a los resultados que sigue en la transmisión.
Su entusiasmo contrasta con la angustia que describe al recordar los últimos dos años. “Ha sido como vivir una pesadilla, como vivir en el infierno”, cuenta. Ahora, ante los resultados, dice sentirse “como en el cielo o en las nubes”.
A unos metros de ella, Jean Pérez sigue con entusiasmo las pantallas. Lleva una camiseta azul estampada con una Estatua de la Libertad sobre una ola y celebra especialmente los resultados en Texas, su estado natal, al que identifica como un territorio tradicionalmente republicano.
Jean es abogada y tiene doble nacionalidad. “Un tsunami azul”, dice para describir lo que observa. Aunque el proceso de votar por correo desde el extranjero le resultó complicado, considera que los ciudadanos cumplieron con su responsabilidad electoral.
“Como votantes cumplimos. Ahora le toca a los demócratas que tanto nos prometieron que actúen”, expresa.
Su entusiasmo no significa que considere resuelto el futuro político de Estados Unidos. Sabe que, aun con una mayoría legislativa, los demócratas tendrán que enfrentar los obstáculos que supone un presidente con poder de veto y un gobierno que seguirá encabezado por Donald Trump. La celebración de Jean viene acompañada de una exigencia: que los resultados electorales se traduzcan en decisiones y cambios concretos.
Una fiesta binacional más allá de las fronteras
Edgar López es uno de los hombres más ocupados de la noche. Viste camisa y saco azul y no deja de saludar a quienes llegan al lugar. Conversa con los asistentes y se acerca a las mesas. Es presidente del capítulo de Ciudad de México de Democrats Abroad, organización que apoya a ciudadanos estadounidenses residentes en el extranjero para que puedan ejercer su derecho al voto y participar en actividades vinculadas al Partido Demócrata. También se presenta como portavoz del partido en México.
Como ciudadano binacional, nacido y criado entre Nueva York y la capital mexicana, define el encuentro como una fiesta que reúne a personas de ambos países. “Aquí estamos mexicanos, estamos estadounidenses y estamos estadounidenses que viven aquí, mexicanos que viven allá”, explica.
Para López, una nueva composición del Congreso abre la posibilidad de investigar la corrupción y los malos manejos que atribuye a Donald Trump, su familia y sus asociados. También considera que una mayoría demócrata puede representar un freno a los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra las comunidades migrantes.
“Estamos celebrando que les va a costar mucho más trabajo cazar a los mexicanos como animales con ICE”, señala.
Edgar también habla de las consecuencias económicas que las decisiones de Washington tienen para México. Menciona las remesas que reciben las familias mexicanas de sus parientes que trabajan en Estados Unidos y los aranceles impuestos a los productos mexicanos, que, considera, afectan la producción y el crecimiento del país.
Sobre las remesas, desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor un impuesto federal de 1 % para determinadas transferencias internacionales pagadas en efectivo, mediante giros postales, cheques de caja u otros instrumentos físicos similares. La medida no aplica a todas las transferencias: quedan excluidos, entre otros medios, los envíos financiados mediante cuentas bancarias.
“México no se puede desligar de Estados Unidos, pero sí puede tratar de establecer una relación equitativa y de colaboración con el país del norte”, sostiene.
La reunión en la colonia Roma forma parte de otros encuentros que, según López, se realizaron en ciudades mexicanas como Ensenada, Ajijic, Guadalajara, Mérida y San Miguel de Allende. Explica que uno de los principales objetivos de la organización es ayudar a los ciudadanos estadounidenses que viven en México a participar en las elecciones de su país.
Al amanecer del miércoles, el control de ambas cámaras ya estaba definido. En el Senado, los demócratas sumaban 54 escaños, incluidos dos independientes que suelen votar con ellos, frente a 44 republicanos. En la Cámara de Representantes, las proyecciones daban 228 escaños a los demócratas y 139 a los republicanos; el conteo seguía abierto en 68 distritos. La noche que comenzó frente a un mapa dividido entre el rojo y el azul terminó con una mayoría demócrata en el Congreso.