En medio de la violencia tras la muerte de ‘El Mencho’, destruyen vehículo y equipo de defensores del territorio de El Salto
El domingo 22 de febrero a las 9:00 de la mañana, integrantes del colectivo Un Salto de Vida y una investigadora viajaban en el vehículo de uno de sus compañeros para realizar el último muestreo de agua del río Santiago, uno de los caudales más contaminados en México por la descarga de desechos tóxicos provenientes de 900 empresas e industrias.
Cuando circulaban en el límite entre los municipios de Ixtlahuacán de los Membrillos y El Salto, cerca de la carretera La Capilla, fueron interceptados por un grupo de personas con armas largas que les impidieron el paso con sus vehículos y les amedrentaron para que descendieran del auto.
El vehículo que les arrebataron con violencia y que luego incendiaron para bloquear la carretera, era una camioneta negra , que pertenecía a uno de los integrantes del colectivo Un Salto de Vida.
Los activistas de la organización y la especialista que les acompañaba, se vieron obligados a refugiarse hasta el lunes, ante la incertidumbre que se vivió aquel domingo en todo el estado por las reacciones del Cártel Jalisco Nueva Generación tras la detención y muerte de su líder Nemesio Oseguera, “El Mencho”, en un operativo federal.
Cuando lograron salir, volvieron a la carretera y se encontraron con el auto abandonado e incinerado. Todo se destruyó: equipo y muestras recolectadas. “Fue pérdida total”, declararon los activistas, cuyos nombres no se mencionan por razones de seguridad.
Alan Carmona, integrante del colectivo Un Salto de Vida en Jalisco, explicó en entrevista con Animal Político que el levantamiento de muestras lo realizaron desde el día jueves 19, viernes 20 y sábado 21 de febrero.
“Se estaba realizando el último día de [levantamiento de] muestras. Estábamos trabajando desde el jueves, el viernes, el sábado y el domingo fue el último día. Al inicio, pues como a las 9:00 de la mañana, interceptan a uno de nuestros compañeros”, declaró Carmona.
La solidaridad internacional no se hizo esperar
Las afectaciones no solo fueron al auto, las personas que fueron víctimas de estos actos de violencia fueron auxiliados y recibieron muestras de solidaridad.
Alan Carmona explicó que, una de las compañeras que presenció los hechos violentos tras la toma del auto recibió contención y atención emocional por el estrés postraumático que vivió.
“Nuestro compañero del colectivo, ahora sí que el apapacho de la familia, del colectivo, y demasiados mensajes de apoyo de todo el mundo. Nos han escrito compas de Estados Unidos, España, Alemania, Argentina, Colombia, Ecuador. De muchos lugares nos han escrito y pues de todo el país”, comentó.
Colectivos, organizaciones y activistas en México se han solidarizado con la organización Un Salto de Vida para recaudar fondos para obtener un auto que les permita continuar con las actividades de investigación y defensa del territorio.
Para apoyar al colectivo en México, se puede hacer un donativo a la cuenta de banco BBVA México a nombre del beneficiario: AGRUPACIÓN UN SALTO DE VIDA, A.C.
El nombre del representante legal es Enrique Encizo Rivera y el donativo se haría al número de cuenta: 0118513767 o, al número de clabe: 012320001185137675.
Fuera de México, colectivos de otras latitudes iniciaron la campaña Apoya a Un Salto de Vida: solidaridad frente a la violencia en la plataforma de GoFoundMe para recaudar recursos ante las pérdidas totales del auto, materiales y herramientas de trabajo. Si deseas donar ingresa aquí.
Para Alan y los integrantes del colectivo, la respuesta solidaria de sus compañeros en otros estados y países ha sido un respiro para todas y todos, de “sentirnos arropados”, comentó.
“Yo creo que uno de los apapachos más grandes, también es saber que hay mucha gente al pendiente de nuestra labor y de nuestro cuidado”, añadió.
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El colectivo salió a recolectar muestras
Para los integrantes del colectivo de Un Salto de Vida, aquel domingo 22 de febrero era el último día de las labores de recolección de muestras de agua del Río Santiago, un cauce que nace en el Lago de Chapala y recorre entre 475 y 486 kilómetros (km) hasta el Pacífico y abarca los estados de Jalisco y Nayarit, como parte de un proyecto en el que participan en conjunto con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
Se trata de una campaña enfocada en la toma de muestras de agua de las descargas tóxicas del corredor industrial en los municipios de El Salto y Juanacatlán, en la Zona Metropolitana de la ciudad Guadalajara, y la medición de aforos de los caudales de los arroyos y afluentes al río Santiago y al propio raudal.
Esto se debe a que, el colectivo junto con la universidad han realizado en los últimos años un proyecto enfocado en el estudio técnico-justificativo que acredite el decreto de restauración ecológica que anunció la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para la restauración del río Santiago.
Alan reiteró que el río Santiago no fue seleccionado por casualidad para ser restaurado. El caudal, según cuenta el defensor del territorio, es uno de los tres ríos más contaminados en México y existe mucha evidencia de esa contaminación.
“Desde el inicio de su campaña [la entonces candidata a la presidencia, Claudia Sheinbaum Pardo] ya se había comprometido con los tres ríos más contaminados del país, uno de ellos es el río Santiago. (...) No fue por casualidad, no solamente porque son algunos de los más contaminados”, reiteró.
La camioneta que utilizaba el colectivo les permitía realizar actividades para la investigación y la defensa del territorio. Así como el proyecto de investigación para la protección del río Santiago.
Además de realizar acciones vinculadas al vivero, actividades de reforestación y el cuidado del Bosque del fin del mundo en Jalisco.
El colectivo que lucha contra las termoeléctricas y la contaminación
El colectivo Un Salto de Vida se conformó en el año 2004. Lo integran mujeres, adultos e infancias de las comunidades de El Salto y Juanacatlán, en Jalisco, quienes comenzaron a organizarse por la protección de su territorio.
Una de sus principales actividades es la defensa del territorio a través del monitoreo de la contaminación del río Santiago causada por empresas del corredor industrial en el municipio de El Salto.
Alan Carmona menciona que el colectivo ha fungido como un espacio de base comunitaria. Desde el 2007 comenzaron a realizar asambleas en plazas comunitarias para discutir los temas que les aquejan como la pérdida del río, la búsqueda de recuperación de espacios verdes, por ejemplo.
En las asambleas, cuenta el defensor, las mujeres mostraban y hablaban de los padecimientos que presentaban las personas que enfermaban por consecuencia de la contaminación. Sobre todo ellas, “porque es en quienes recaen, principalmente, las labores de cuidado, históricamente, y no es la excepción el caso de las afectaciones a la salud por la contaminación”, añadió.
De esta manera, con la presencia de las mujeres, el colectivo comenzó a diversificar también sus acciones.
En los últimos ocho años, tras la conformación del colectivo con infancias, juventudes, mujeres y adultos comprometidos en la defensa y conservación del territorio, Un salto de Vida ha logrado una lucha frontal en contra de los megaproyectos que amenazan sus hogares y la tierra.
“Hemos podido consolidar una participación mucho más potente, mucho sustentada en la relación con el Estado para exigir cambios para poder incidir en ciertas políticas. Por ejemplo, de ordenamiento territorial en donde hemos logrado que Juanacatlán se declare como un municipio libre de industria y megaproyectos”, compartió.
Su lucha también está dirigida contra proyectos energéticos y termoeléctricas como es el caso de la termoeléctrica que se planificó para el caso de Juanacatlán y está suspendida desde el año 2020.
Otro caso de defensa registrado por el colectivo ocurrió en 2025, cuando se anunció la instalación de otra termoeléctrica que, afortunadamente, después de movilizaciones lograron que el gobierno federal retirara esas inversiones. Sin embargo, se anunció una nueva termoeléctrica.
Al día de hoy, el colectivo Un Salto de Vida se enfrenta a la termoeléctrica El Salto 1 de la empresa Ad Astra Energía que se encuentra en evaluación por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
“Nosotros nos organizamos como Un Salto de Vida para afrontar esta situación, denunciarla, generar evidencia, generar redes y empujar cambios que atienda el Estado mexicano. Por otro lado, hacemos trabajo comunitario y de reforestación y restauración de algunos espacios, en general, tratar de cambiar en lo que sea posible desde nuestro territorio”, afirmó Carmona.