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Defensa aérea

Fuerza Aérea Mexicana adquiere su primer avión C-130J-30 Super Hercules

México se convierte en el primer país de América Latina en operar la versión más avanzada del Hercules, una aeronave de transporte táctico que reforzará la capacidad operativa y de ayuda humanitaria de la Fuerza Aérea Mexicana
23/01/2026 20:37

La Fuerza Aérea Mexicana adquirió su primer avión de transporte táctico Lockheed Martin C-130J-30 Super Hercules, según anunció la compañía estadounidense el 21 de enero desde su planta en Marietta, Georgia.

Con esta operación, México se posicionó como el primer país de América Latina en operar esta versión avanzada del legendario Hercules, marcando una nueva era en la capacidad de transporte aéreo táctico para la región.

La adquisición del Super Hercules por parte de la FAM constituyó la primera de dos adjudicaciones internacionales del contrato C-130J cerradas en 2025 por Lockheed Martin, mientras que el segundo cliente internacional aún no fue revelado por el fabricante.

Al optar por el C-130J-30, la versión más avanzada del Hercules jamás construida, México se sumó a un grupo de 24 naciones que ya operan esta aeronave, dentro de una flota global que supera las 560 unidades en servicio activo.

La aeronave será entregada en noviembre de 2028 y será asignada al Escuadrón Aéreo 302 de la FAM, unidad especializada en transporte pesado.

Esta compra representa la primera adquisición de un avión militar de ala fija por parte de México en aproximadamente siete años, tras un período en el que no se incorporaron nuevos aviones de transporte o combate a las Fuerzas Armadas.

El C-130J-30 Super Hercules es la versión extendida del modelo estándar C-130J, que incorpora 4.5 metros adicionales de espacio de carga, lo que amplía de manera significativa la capacidad de transporte aéreo táctico. Esta variante alargada distribuye el espacio adicional adelante y atrás del ala, expandiendo drásticamente su capacidad operativa.

La aeronave tiene un largo de 29.79 metros, una altura de 11.84 metros, una envergadura alar de 40.41 metros y un peso máximo de despegue de 79,378 kilogramos. Su carga útil alcanza los 21,770 kilogramos, superando en 1,770 kilogramos la capacidad del C-130H Hercules, su predecesor.

Su potencia proviene de cuatro turbohélices Rolls-Royce AE 2100D3, que generan 4 mil 637 caballos de fuerza cada una, combinadas con hélices Dowty R391 de seis palas fabricadas en materiales compuestos, diseñadas para ofrecer mayor empuje reduciendo significativamente la firma acústica.

Estos motores permiten al avión alcanzar una velocidad máxima de 671 kilómetros por hora, 21 por ciento mayor que el C-130H, y una velocidad de crucero de 660 kilómetros por hora.

El C-130J-30 logra un alcance de 5 mil 250 kilómetros y un techo de vuelo de 8 mil metros con una carga de 20 mil 227 kilogramos. El tiempo de ascenso se reduce hasta en un 50 por ciento comparado con el C-130H, mientras que la altitud es hasta un 40 por ciento mayor y el rango es hasta un 40 por ciento superior. La distancia de aterrizaje es de 945 metros con un peso de 61 mil kilogramos.

La eficiencia del C-130J-30 se refleja en su tripulación reducida. Gracias a la automatización y al uso de un Glass Cockpit con pantallas de cristal líquido y sistemas HUD (Heads-up Display), el avión solo requiere tres personas: dos pilotos y un jefe de carga (loadmaster), eliminando la necesidad de navegante e ingeniero de vuelo que requerían las versiones anteriores.

El avión puede transportar 128 soldados, 92 paracaidistas equipados, 64 soldados completamente equipados, 97 literas para heridos con asistentes médicos, cuatro vehículos terrestres o un helicóptero. Dependiendo de la configuración, también puede transportar hasta 124 pasajeros o 19 mil 598 kilogramos de carga en pallets.

Según informó la Secretaría de la Defensa Nacional en su informe de actividades 2024-2025, la adquisición del C-130J Super Hercules respondió a la necesidad de contar con aeronaves de transporte aéreo pesado para optimizar la movilidad de personal, equipo y material en apoyo a las operaciones de la dependencia y garantizar el adecuado apoyo a la población civil en caso de desastres naturales.

La compra busca anticipar la inminente obsolescencia de la actual flota de transporte pesado del Escuadrón Aéreo 302, que opera actualmente tres aeronaves C-130 Hercules: un L-100-30 con matrícula 3611 y dos C-130 MK-3 con matrículas 3616 y 3617.

Estas aeronaves, para el 2028, habrán alcanzado entre 48 y 60 años de servicio, lo que compromete seriamente su disponibilidad y eleva los costos de mantenimiento.

La Fuerza Aérea Mexicana tiene previsto dar de baja en el año 2027 dos aeronaves C-130 y para el 2028 prevé dar baja la última aeronave. En este contexto, la llegada del C-130J se proyecta como un reemplazo indispensable para garantizar la continuidad de las operaciones estratégicas de movilidad de tropas, transporte de equipo y despliegue de ayuda humanitaria.

Como consecuencia de la reducida disponibilidad de los C-130, el Escuadrón Aéreo 302 tomó la decisión de utilizar cuatro aeronaves C-27J Spartan a su cargo, las cuales tienen capacidades de carga menor en relación con el C-130, lo que incrementó la cantidad de horas de vuelo que han realizado los últimos años y obligó a realizar mantenimiento preventivo anticipadamente, ocasionando que solo una de este tipo se encuentre operativa.

Según el programa de inversión de la SEDENA publicado en 2023, inicialmente se contemplaba la adquisición de dos unidades C-130J Super Hercules.

El costo total estimado del programa para dos aeronaves, incluyendo adquisición y operación, rondaba los 414 millones de dólares. Esta cifra incluía no solo el precio de las aeronaves, sino también los costos asociados a su operación, soporte logístico y mantenimiento a lo largo del tiempo.

El análisis comparativo presentado indicaba un costo de 281 millones de dólares (equivalentes a 6 mil 796 millones 857 mil 600 pesos mexicanos) para la adquisición de dos aviones C-130J Super Hercules, así como el soporte logístico por un tiempo de un año y adiestramiento inicial para tres tripulaciones de vuelo. Sin embargo, de las dos aeronaves solicitadas originalmente, solo se concretó la adquisición de una.

El costo estimado por aeronave se sitúa entre 65 millones de dólares y la inversión calculada para un solo avión alcanza aproximadamente 4 mil 626 millones 012 mil 330 pesos. Los montos finales dependerán del tipo de cambio y de la configuración definitiva de la aeronave.

La solicitud original, según documentos gubernamentales, incluía dos aeronaves C-130J-30, 10 motores AE2100D3 (ocho instalados y dos de repuesto), modificaciones de aeronaves, equipos de comunicación, repuestos y equipos de soporte y prueba, publicaciones y documentación técnica, capacitación de personal y equipos de capacitación, y otros elementos relacionados de soporte logístico y de programas.

Trish Pagan, vicepresidenta de Movilidad Aérea y Misiones Marítimas de Lockheed Martin, afirmó que “esta histórica decisión de México refleja la confianza continua depositada en el C-130J Super Hercules por operadores de todo el mundo”.

Agregó que “con su nuevo C-130J-30, la capacidad de transporte aéreo táctico de la Fuerza Aérea Mexicana ofrecerá rendimiento inigualable, confiabilidad excepcional y la versatilidad necesarias para llevar a cabo las 20 misiones para las que está certificado el C-130J en México, toda Latinoamérica y el resto del mundo. El C-130J-30 está realmente diseñado para cumplir y para perdurar”.

Desde la FAM, se destacó que la elección del C-130J-30 se apoya en más de 50 años de experiencia operativa con el Hercules, así como en la interoperabilidad existente con otras fuerzas aéreas aliadas.

El nuevo avión ofrece mayor potencia, alcance, eficiencia de combustible y versatilidad, características que lo posicionan como una plataforma clave para responder a una amplia gama de misiones.