Gobierno de México renovará acuerdo con empresas gasolineras para que el precio de gasolina no supere los $24
La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que en el transcurso de esa semana, el Gobierno federal renovará el acuerdo con empresas gasolineras para que el precio del litro de gasolina magna no supere los 24 pesos, en medio de un repunte histórico en los precios internacionales del petróleo provocado por el conflicto armado entre Estados Unidos e Irán.
“Esta semana firmamos de nuevo con los gasolineros que la gasolina no suba de 24 pesos, que es lo que hicimos el año pasado, y la gasolina magna que no suba el litro de los 24 pesos, lo que significaría que está disminuyendo porque no está considerada la inflación”, afirmó durante la conferencia matutina.
Precisó que el pacto se suscribe cada seis meses.
Sheinbaum Pardo informó que sostendría una reunión con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para analizar la activación del mecanismo de reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios en caso de que los precios internacionales continúen al alza.
“Si aumenta el precio de la gasolina, la producción de gasolina o la importación, hay un mecanismo a través de la disminución del IEPS para que no aumente la gasolina en nuestro País”, explicó.
Recordó que dicho instrumento fue implementado en 2022 por el entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador ante el encarecimiento de los combustibles derivado de la guerra en Ucrania.
Iván Escalante, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, respaldó la declaración de la Presidenta al señalar que según el monitoreo del Gobierno federal, el precio promedio de la gasolina regular se mantuvo en 23 pesos con centavos por litro durante todo el periodo comprendido entre septiembre de 2025 y marzo de 2026.
Precisó que el promedio de la semana del 2 al 8 de marzo de 2026 se ubicó en 23.54 pesos por litro, con una estación de Pemex en Pachuca, Hidalgo, como referencia en 23.15 pesos.
“Nunca ha llegado a los 24, en todo este periodo el promedio ha estado en 23 pesos con centavos de litro, destacando las últimas semanas que está en 23.50”, declaró.
Advirtió que algunas estaciones se mantienen por encima del promedio nacional, con casos extremos como los 24.99 pesos registrados en Arteaga, Coahuila.
El anuncio se produce en un contexto de marcada turbulencia en los mercados energéticos internacionales.
Los futuros del crudo tipo Brent llegaron a tocar los 119.5 dólares por barril el 9 de marzo, mientras que el West Texas Intermediate alcanzó los 119.48 dólares, niveles no observados desde mediados de 2022.
En la semana previa, el Brent acumuló un incremento de 28 por ciento y el WTI de 36 por ciento, impulsados por recortes de producción en países exportadores y por los riesgos que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán representa para el transporte marítimo en el estrecho de Hormuz.
Según un reporte de Citigroup Inc., el mercado petrolero perdió entre 7 y 11 millones de barriles diarios a consecuencia de la interrupción en dicha vía de navegación, que concentra aproximadamente la quinta parte del flujo mundial de crudo.
En ese escenario, la SHCP determinó que para la semana del 7 al 13 de marzo de 2026 no se otorgaría ningún estímulo fiscal al IEPS de los combustibles, según una publicación en el Diario Oficial de la Federación.
De acuerdo con dicho acuerdo, el impuesto se cobraría en su totalidad: 6.7001 pesos por litro para la gasolina magna, 5.6579 pesos por litro para la gasolina Premium y 7.3634 pesos por litro para el diésel.
La medida acumuló 48 semanas consecutivas sin estímulos fiscales a los combustibles desde abril de 2025.
Ramsé Gutiérrez, vicepresidente y codirector de Inversiones en Franklin Templeton, advirtió que, si el Gobierno federal decidiera otorgar estímulos para bajar el IEPS efectivo y contener el precio de la gasolina, la recaudación de ese gravamen podría caer o incluso volverse negativa en términos de balance fiscal ampliado, dependiendo de la magnitud del apoyo.
En contraste, si se mantuvieran en cero, la recaudación del IEPS tendería a estabilizarse o mejorar, pero el costo recaería sobre los consumidores, con el consecuente riesgo de mayor presión inflacionaria e impacto en el consumo interno.