|
Prevención

Jóvenes usan la IA como psicólogo: Sheinbaum y SEP advierten riesgos

Claudia Sheinbaum advirtió sobre los riesgos de usar la IA como psicólogo en jóvenes y enfatizó la importancia de regular el uso de pantallas, redes y plataformas digitales en menores ante los impactos que estas generan
10/08/2026 11:15

La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que hay jóvenes que usan la inteligencia artificial (IA) como psicólogos cuando se sienten deprimidos, lo que puede tener riesgos para su salud.

“A mí me impactó muchísimo en una encuesta que hizo la Subsecretaría de Educación Superior que los jóvenes la usan como psicólogo, es decir, le preguntan a la inteligencia artificial: ‘Me siento deprimido, ¿qué hago?’”, compartió la Mandataria en su conferencia de prensa matutina.

Sheinbaum precisó que, si bien la inteligencia artificial puede ser útil como herramienta profesional, esta tiene sus riesgos, por lo que es importante mantenerse atentos a su desarrollo.

“La inteligencia artificial nos da una información frente a la pregunta que le hagamos y eso evita que investiguemos. Sencillamente nos da la respuesta. Y frente a un niño, una niña, un adolescente que está aprendiendo a pensar y a desarrollar toda su actividad, pues puede tener también un impacto”, dijo.

Por todo lo anterior, reiteró que uno de los retos del Gobierno federal es el de regular las redes sociales y la inteligencia artificial, así como informar a padres, madres, tutores y docentes sobre el impacto de estas en menores.


Redes sociales en menores también se deben analizar

De igual manera, señaló que es importante dialogar sobre los impactos del uso de redes sociales y plataformas, así como sus efectos en la convivencia de los menores de edad con su familia.

“Dice la maestra Sandra, me llamó la atención en una de sus diapositivas (...), cuando las pantallas sustituyen la convivencia familiar, se debilitan los vínculos. Y es cierto, cuando está la familia, en vez de estar platicando, (...) están todos ahí metidos en el celular y están comiendo y todos metidos en el celular; pues obviamente debilitan el vínculo familiar. Pero esto es algo que hay que hablar; no es decir, está prohibido usar el teléfono mientras comes. Pues no, sería absurdo”, afirmó.

La Presidenta resaltó que no se sabe cómo funcionan los algoritmos de las redes, los cuales están pensados, promovidos y desarrollados por empresas con impacto mundial.

“Por eso es indispensable no solamente el tema de las redes sociales y el impacto que puede tener en el desarrollo de una niña o un niño, si tengo suficientes me gustas, si no tengo suficientes me gustas, si tengo seguidores y la competencia que esto puede generar o la visualización de un tipo de belleza o de un tipo de forma de ser que es aceptado por unos y no por otros. Todo esto tiene su impacto”, destacó.

La Mandataria reiteró la importancia de dialogar como sociedad sobre los impactos de estas tecnologías y las formas de controlar y mitigar los riesgos.

“Porque no se trata solo de prohibir o de prohibir per se, es decir, ya no está prohibido, no lo puedes usar, sino de que también las niñas y los niños sepan cuál es el impacto que eso puede tener en su desarrollo, por más pequeños que sean”, sentenció.


Maestros enfrentan dificultades para sostener atención de alumnos

Las declaraciones de la Presidenta se dieron luego de que el Secretario de Educación Pública, Mario Delgado, junto con Yareni Annalie Domínguez Delgado, pedagoga de la UNAM, y Sandra Ortega Rivero, maestra de primaria con más de 30 años frente a grupo, señalaran las dificultades que enfrenta la planta docente para retener la atención de niñas, niños y adolescentes en un salón de clases.

Delgado destacó un estudio realizado en Estados Unidos en el que se encontró que los jóvenes de entre 11 y 17 años reciben una notificación cada cuatro minutos, de las cuales el 23 por ciento llega en horario escolar.

Además, informó que, después de una distracción, el alumno puede tardar hasta 20 minutos en volver a concentrarse.

Por su parte, la docente Ortega Rivero indicó que, con la llegada de las pantallas, sus alumnos comenzaron a presentar somnolencia, poca tolerancia a la frustración, falta de comunicación y de atención.

“El reto de nuestras escuelas no es competir con la velocidad de las pantallas, sino recuperar estos espacios para la pausa, para la atención, para los vínculos y, sobre todo, el pensamiento profundo. Aprender no siempre requiere más estímulos; a veces requiere ponernos a pensar, detenernos y, sobre todo, vincularnos”, subrayó Domínguez Delgado.