‘México campeón, en desaparición’: la ‘mancha’ del México-Corea en la plaza principal de Guadalajara
Una gran mancha de fotografías, mantas y fichas de búsqueda se fue disolviendo poco a poco entre los cientos de puntos verdes que llenaron la plaza principal de Guadalajara, Jalisco, en las horas previas al segundo partido de la Selección Nacional en el Mundial 2026.
Eran las familias y colectivos que buscan a personas desaparecidas, que buscaban recordarle a los visitantes una vez más: “México campeón, en desaparición”.
Desde varios días atrás, los colectivos de Jalisco —el tercer estado con mayor cantidad de personas desaparecidas en el registro oficial— habían convocado a una tarde de protestas, empezando con una marcha del ex convento del Carmen a la Catedral de la capital tapatía y pasando por diversas expresiones en una de las caras de la fuente frente al recinto religioso.
La tarde de este jueves, durante todas las horas previas al México-Corea, esa fuente tuvo dos caras. La que miraba hacia los portales comerciales, donde aficionados gritaban, hacían sonar sus vuvuzelas u ondeaban una manta que planteaba lo que era al mismo tiempo una pregunta, un deseo y una posibilidad: “¿Y si sí?”
Del otro lado, las consignas no se cansaban de ser enérgicas: “¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?”, “De norte a sur, de este a oeste, buscaremos a nuestros hijos cueste lo que cueste” y “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, corearon familias y colectivos que habían extendido sobre el pavimento de la plaza la dolorosa realidad de Jalisco.
En el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, la entidad ocupa el tercer lugar con 12 mil 773 personas, cuyo paradero sigue sin conocerse, después del Estado de México y Tamaulipas. Es el estado donde recientemente se dio uno de los hallazgos más impactantes de fragmentos humanos en el Rancho Izaguirre, además de aquellos que fueron encontrados muy cerca del estadio Akron poco antes del inicio del Mundial.
Las familias y colectivos querían hacer énfasis no solo en eso, sino también en la respuesta institucional que se ha dado a sus protestas previas al Mundial 2026, pero que tuvieron su mayor expresión el miércoles 10, en la noche previa a la inauguración, y el jueves 11, cuando las familias lograron cruzar los límites de la última milla. La presidenta Claudia Sheinbaum minimizó los reclamos, y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, sugirió que se estaban investigando sus fuentes de financiamiento.
“Es verdaderamente indignante escuchar decir que a nuestras marchas asistieron más trabajadores públicos que familias. Así sea una sola, a una familia buscadora se le trata con el respeto que merece. No se hace burla de nuestro dolor como si de simples números se tratara. Sugerir que se investiga un financiamiento oscuro detrás de nosotros es una visión simplista y maniquea que vulnera nuestra dignidad”, reclamaron al leer un comunicado, tras su llegada a la Catedral de Guadalajara.
“No estamos en contra del Mundial”
Su trayecto había empezado en las inmediaciones del Exconvento del Carmen. Unas cuadras adelante, se les unieron familias y colectivos que habían salido de la Ciudad de México rumbo a Guadalajara durante la madrugada del jueves, para acompañar la protesta. Ya desde esa ruta hacia la capital tapatía las familias intercambiaban sus impresiones sobre lo injustas que les parecían las declaraciones institucionales y las expresiones adversas de personas que usaron sus mantas para taparse de la lluvia. Pese a todo, el ánimo para seguir no mermó.
Ya frente a la Catedral, nombraron esas expresiones como peligrosas, porque se traducen en una violencia simbólica que les criminaliza. “Queremos ser claras frente a ustedes y frente al mundo: no estamos en contra del Mundial. Solo tomamos este contexto global para visibilizar lo que el Estado intenta ocultar. Necesitamos que el mundo sepa que vivimos en una crisis estructural y forense que nos mata lentamente”, dijeron.
Exhortaron, entonces, al Poder Ejecutivo, a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, a ofrecer una disculpa pública, necesaria —señalaron— como un acto de reconocimiento a su dignidad. “Porque somos nosotras, las familias, las que les buscamos y les encontramos; somos nosotras, las familias, las que investigamos”, puntualizaron.
En ese punto del centro de Guadalajara, donde cada vez más playeras verdes inundaban las inmediaciones de la Catedral, las familias y los colectivos organizaron una cascarita a las puertas del recinto religioso. Ahí Héctor Flores, quien desde 2021 busca a su hijo Héctor Daniel Flores Fernández, recordó que la desaparición es un tema nacional y que las declaraciones de las autoridades y su intento de llevarlos a un campo de adversarios políticos, a donde no pertenecen, son preocupantes.
“Está más preocupada por el financiamiento que por encontrar a los desaparecidos”, dijo, para luego subrayar que el delito de desaparición es de lesa humanidad y tendría, por lo tanto, que afectar a todas las personas. En México, desaparece un promedio de 40 personas al día, y a la mayoría no se le vuelve a ver, además del grave problema de reclutamiento forzado.
En tanto, Virginia Ponce, que busca a Víctor Hugo Meza Ponce, señaló que la manifestación tuvo la finalidad de alzar la voz por todos los desaparecidos de manera pacífica. “Seguimos luchando hasta que vuelvan a casa... Nos parece propicio este momento porque hay mucha gente que dice que aquí no pasa nada. Que vean que sí está pasando, porque hay más de 130 mil desaparecidos”, remarcó.
Aunque las voces al megáfono persistieron, y a ellas se sumó un picnic antimundialista y por las mujeres víctimas de diversos delitos, el canto de algunas madres “buscadoras, buscadoras, no se cansen de buscar, que los restos de sus hijos contigo se encontrarán, que no importa lo que digan, su lucha no está de más, son guerreras que nunca se rendirán”, se fue diluyendo con el paso de las horas entre el ambiente festivo, los bailes colectivos de “No rompas más”, el sonido de las vuvuzelas y una plaza a punto de desbordarse.
Entre más cercada se veía la mancha blanca por los cientos de puntos verdes, las familias y los colectivos decidieron no arriesgar, levantar y doblar las mantas que aún permanecían extendidas en el piso, y retirarse poco a poco. Aunque algunos aficionados se habían mostrado solidarios durante la jornada, el futbol ganó, y la Selección Mexicana también un par de horas después. La fiesta se impuso en las proximidades de la Minerva, pero la pregunta tantas veces planteada detrás de cada manta, de cada paso y de cada consigna seguirá ensombreciendo el Mundial 2026: “¿Dónde están?”.