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Conflicto

México se convierte en un muro para 700 mil venezolanos bajo el régimen de Nicolás Maduro

Cuando Nicolás Maduro asumió la Presidencia de Venezuela en 2013, apenas decenas de venezolanos cruzaban México de forma irregular. Hoy, cientos de miles lo hacen anualmente. En 12 años, más de 700 mil han sido detenidos por autoridades migratorias mexicanas
08/01/2026 12:44

Desde que Nicolás Maduro asumió el poder en Venezuela en 2013, más de 700 mil personas de esa nacionalidad han sido detenidas en México por transitar sin documentos rumbo a Estados Unidos.

El boom de la migración venezolana a través de territorio mexicano se produjo a partir de 2021, aunque alcanzó su punto más alto entre 2022 y 2024, periodo en el que se concentraron 679 mil detenciones, es decir, el 97 por ciento del total registrado en doce años, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM).

Para dimensionar el fenómeno: en 2013, cuando Maduro llegó al poder tras la muerte de Hugo Chávez, México detuvo a 85 personas venezolanas por transitar sin documentación.

En 2024, la cifra ascendió a 361 mil 203 detenciones: más de 4 mil veces las de 2013; 800 veces las de 2019; y casi 2 mil veces las registradas en 2020.

De hecho, 2024 es el año que acumula el récord de detenciones de venezolanos en su camino hacia Estados Unidos. Y esto coincide con que el 28 de julio de ese año se celebraron elecciones presidenciales en Venezuela.

En medio de una crisis institucional, el órgano electoral controlado por el chavismo, el Consejo Nacional Electoral proclamó a Nicolás Maduro como vencedor con aproximadamente 51.2 por ciento de los votos, frente al 44.2 por ciento oficial para el opositor Edmundo González Urrutia, un resultado que fue rechazado por partidos de oposición y observadores independientes por falta de transparencia y ausencia de publicación de cifras mesa por mesa.

En 2025, en contraste, las detenciones de venezolanos sin documentos en México cayeron a 20 mil 973, una reducción del 94 por ciento respecto al año previo.

Esta caída coincide con el inicio, el 20 de enero, de la segunda administración de Donald Trump, quien desde el primer día canceló el programa de solicitudes de asilo CBP One y puso en marcha una política de endurecimiento migratorio que incluyó redadas masivas y operativos de detención a través de la agencia ICE.

Según datos difundidos por el propio Gobierno estadounidense, estas medidas redujeron hasta en 80 por ciento los cruces irregulares en la frontera sur.

Animal Político ha documentado en diversos reportajes que, tras la llegada de Trump, se observa una “migración a la inversa”: personas sin documentos que, ante el temor a las redadas, están abandonando voluntariamente Estados Unidos para regresar a sus países de origen.

En cuanto al número de ciudadanos venezolanos que se encuentran residiendo en México, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística cuenta con datos actualizados solo hasta el año 2020: hasta ese entonces sumaban 52 mil 948.

Se prevé que en este 2026 se publique un dato más reciente en la Encuesta Intercensal 2025.

Animal Político preguntó a la Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados (Comar) para conocer el número de ciudadanos venezolanos a los que se les otorgó asilo en el país.

Sin embargo, por medio de su departamento de comunicación, se informó que “se está actualizando la base de datos en esta administración” y que ninguna de las bases previas está vigente tampoco en la web de la dependencia, por lo que el dato no es público.


Los factores que explican el boom

El aumento explosivo de las detenciones en los últimos tres años no es un fenómeno aislado ni repentino, sino el reflejo de una combinación de crisis políticas, económicas y represivas en Venezuela, que han empujado a un estimado de 8 millones de personas a abandonar el País.

El periodo 2022-2025 coincide con una sucesión de hechos clave: elecciones regionales y presidenciales cuestionadas por la comunidad internacional, el encarcelamiento y persecución de líderes opositores, la inhabilitación política de figuras como María Corina Machado y Edmundo González, que se exilió en España poco después de las elecciones presidenciales, luego de que el régimen de Maduro ordenara su detención.

También se produjo un recrudecimiento de la represión tras protestas sociales.

En el calendario migratorio, cada pico de detenciones en México aparece asociado a momentos de mayor tensión política y cierre de espacios democráticos en Venezuela.

A la dimensión política se suma el colapso económico persistente en el país sudamericano: entre 2022 y 2024, Venezuela atravesó nuevas devaluaciones del bolívar, una inflación crónica que pulverizó salarios y pensiones, y un deterioro sostenido de las condiciones de vida, incluso después de la leve recuperación petrolera.

“En Venezuela, el dinero vale menos que el papel higiénico”, dijo un migrante entrevistado en octubre de 2022 por este medio en Tegucigalpa, Honduras, donde muchas personas de esa nacionalidad encontraron refugio luego de tratar cruzar México para llegar a Estados Unidos sin éxito.

“México me arrebató el sueño americano. Ya voy de regreso para atrás. Me agarraron como si fuera un delincuente, con un montón de soldados apuntándome con armas largas”, señaló Michel Alejandro, otro venezolano de 24 años detenido en México y refugiado en Honduras.

“En México te ponen a caminar para que tú mismo te regreses a tu país”, denunció otro venezolano en el reportaje.

Para miles de personas —en particular jóvenes y familias completas— la migración dejó de ser una opción y se convirtió en una estrategia de supervivencia.

El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y otros países de la región empujó a más venezolanos a transitar por México sin documentos, aumentando el riesgo de detención.

Así, México pasó de ser un país de tránsito marginal a convertirse en un cuello de botella migratorio, donde se concentran los efectos de crisis que se originan a miles de kilómetros al sur.

El aumento del flujo de personas venezolanas hacia México también está estrechamente ligado al cruce del Tapón del Darién, la selva que conecta a Colombia con Panamá y que en los últimos años se convirtió en una de las rutas migratorias más peligrosas del continente.

Ante el cierre de opciones de regularización y de vuelos directos, decenas de miles de venezolanos optaron por esta travesía extrema para continuar su camino hacia el norte, exponiéndose a muertes por ahogamiento, deslizamientos, enfermedades, asaltos y violencia sexual.

Tras sobrevivir al Darién, México se volvió el siguiente gran obstáculo: un territorio de tránsito prolongado donde el riesgo de detención, extorsión y deportación se volvió parte estructural del trayecto migratorio.

Animal Político documentó este éxodo venezolano en octubre de 2023 en el municipio mexiquense de Huehuetoca, uno de los principales puntos de paso de migrantes que buscan subir al tren conocido como La Bestia.

Ahí, Guadalupe, una mujer venezolana de 26 años que viajaba con su hija y un bebé, relató cómo la travesía comenzó mucho antes de llegar a México, en el Tapón del Darién, la selva que los migrantes llaman “el infierno”.

En ese camino —contó— no solo tuvo que aprender a sobrevivir al barro, la lluvia y el cansancio extremo, sino también a proteger emocionalmente a su hija, cantándole para ahuyentar el miedo y el hedor de la muerte, tras encontrarse en varias ocasiones con cadáveres de personas que no resistieron la ruta.

Historias como la de Guadalupe, recogidas en Huehuetoca, muestran que detrás de las cifras de detenciones hay trayectos marcados por la violencia, la pérdida y una huida desesperada que empieza miles de kilómetros al sur y se prolonga, cada vez más, en territorio mexicano.