‘No son octavos, es para siempre’: México se va del Mundial; las familias de personas desaparecidas se quedan
“No nos vamos a cansar. No son octavos, es para siempre, y esto va a ser ‘Hasta encontrarles’”, advirtieron colectivos y familias de personas desaparecidas en la Glorieta dedicada a sus seres queridos, sobre Paseo de la Reforma, después de una quinta jornada de protesta en el contexto del Mundial 2026.
Más breve, pero menos atomizada, aun cuando esta vez no llegó hasta el Estadio Ciudad de México, la voz de personas buscadoras y solidarias se escuchó fuerte entre las pantallas que inundaban la avenida principal de la capital, desde la Estela de Luz, que fue su punto de reunión a las 10 de la mañana, hasta la Glorieta de personas desaparecidas.
La mañana ya era futbolera desde las primeras horas. El ciclopaseo transcurría como cada domingo, pero con menos afluencia. El verde de las playeras portadas por ciclistas y peatones pintaba el Paseo de la Reforma.
Al pie de la Estela de Luz, sobre el asfalto comenzaron a extenderse las mantas y fichas de búsqueda mientras las familias se reunían, más precavidas, después de la agresión que vivieron el martes 30 de junio en las horas previas al partido México-Ecuador, cuando la Selección Mexicana clasificó a octavos.
En esa primera hora, Fernando Vargas, papá de Olin Hernando Vargas Ojeda, joven desaparecido en el Ajusco el 26 de noviembre de 2024, aclaró que por primera vez en las protestas que han encabezado desde que empezó el Mundial 2026, no acudirían al estadio porque no existían condiciones seguras para hacerlo.
“Fue una escalada de violencia, ya nos habían agredido y condicionado la libre manifestación al Estadio Azteca, pero no hay que perder de vista que el origen de esta violencia institucional tiene que ver con que el Poder Ejecutivo Federal rechazó el informe del Comité contra la desaparición forzada de la ONU. Ese rechazo ha venido generando una violencia institucional”, apuntó.
A eso siguieron las declaraciones de la Presidenta, Claudia Sheinbaum, y de Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Gobernación —continuó—, “en las que de manera jocosa” se refirió a que entre los manifestantes había menos familias buscadoras que empleados de comisiones de búsqueda. Desde luego, aclaró, había mucho más personal y miles de granaderos que siempre les han impedido pasar.
Por eso, luego de avanzar sobre la lateral de Reforma, e incluso sortear una fila de policías que detuvieron su caminar momentáneamente a la altura de la Diana, llegaron al Ángel de la Independencia, que ya lucía lleno de pantallas.
Ahí, en voz de Vanessa Gámez, madre de Ana Ameli García Gámez, desaparecida el 12 de julio de 2025, preguntaron: “¿Dónde estaban esos 5 mil elementos cuando Ana Ameli desapareció en el Ajusco, dónde estaban cuando Ximena, Luis Oscar, Olin y los 135 mil desaparecieron de sus casas, de sus escuelas, de hacer una actividad de trabajo, o simplemente de salir a divertirse?”
Mientras rueda el balón, siguen desapareciendo personas
Sus voces y la jornada pusieron de relieve que del 11 de junio de 2026, día de la inauguración de la justa internacional de futbol, a este 5 de julio, han desaparecido 511 personas, 79 de ellas en la Ciudad de México, 19 en Jalisco y 19 en Nuevo León, según el registro oficial. Además, remarcaron el caso de seis jóvenes desaparecidos en Puerto Vallarta y Guadalajara, Jalisco, durante los días previos y en la misma jornada del México-Ecuador.
“Esa es la injusticia que tenemos en este país, y hoy ante el mundial de la farsa, queremos decirles: no estamos en contra de un deporte ni del futbol; estamos en contra de las malas prácticas en donde se usa el recurso no para localizar a nuestros hijos, sino para pintar una ciudad de mentira, de despojo, para pintar una ciudad y un país de desaparición, de violencia y de inseguridad”, añadió Vanessa.
Una vez que hicieron esa parada en el Ángel de la Independencia, continuaron por los carriles centrales hacia la Glorieta de las personas desaparecidas, cada vez más rodeados por aficionados de la Selección Mexicana que desde esas horas deambulaban por Reforma. A su paso por ese tramo, no cejaron de hacerles una invitación: “Aficionado, consciente, se une al contingente”.
Algunos volteaban curiosos, se detenían o abrían el paso, los menos aplaudían o aventaban algunas palabras de respaldo. Los gestos no pasaron desapercibidos por las familias. Una vez en su destino final, subrayaron en un comunicado: “a todas esas personas que su corazón les permite no ser indiferentes ante nuestro dolor, y acompañarnos aun sin tener un familiar desaparecido, les damos profundamente y de corazón las gracias”.
En la jornada que transcurrió en torno al último partido jugado en México, las y los buscadores destacaron que “no tenemos cómo regresarles a esas personas su cariño y la fuerza que nos brindan todos los días para seguir buscando a nuestros seres queridos que no están”.
Sonaba a despedida, pero no lo era. Si acaso, porque se trataba de la conclusión de las jornadas más intensas, con la Ciudad de México como epicentro de la justa mundialista, pero la lucha de las madres, padres, hermanos, hermanas y parejas no termina: “la pelota volvió a México, y los rostros de nuestros desaparecidos a las calles. Seguiremos pegando fichas, seguiremos levantando nuestras lonas, seguiremos saliendo a buscar a nuestros seres amados. Exigimos respuestas, pronta localización y así seguiremos. No nos vamos a cansar”, cerró su comunicado.
Colectivos y familias de personas desaparecidas adelantaron algunas acciones: una para el 12 de julio —aniversario de la desaparición de Ana Ameli— y otra para el domingo 19 de julio, también en la Glorieta, cuando se jugará la final del Mundial 2026, pero eso será lo menos comparado con todo el quehacer que muchos no ven el resto del año: búsquedas en los lugares más insospechados, gestiones ante autoridades todos los días, investigación propia y un caminar que no cesa, y sí cansa, pero no agota.
Solidaridad de visitantes ingleses... y hasta de policías
Aunque la realidad les caía por sorpresa, los visitantes ingleses no fueron ajenos a las protestas de las familias buscadoras y se acercaban con curiosidad a sus acciones de visibilización.
Stephen llegó a México este sábado para ver el juego entre México e Inglaterra, pero en la mañana acudió al Bosque de Chapultepec. Al salir, descubrió el problema de desaparición en México, del que nunca había tenido noticia.
Entre las mantas, cartulinas y fichas de búsqueda que los familiares y colectivos desplegaban en las primeras horas, y mientras más se congregaban, pasaba de mano en mano un buzón de mensajes de solidaridad para las familias. Ese fue el primer acercamiento de Stephen. Después de que una de las madres se lo pidiera, escribió, junto con su acompañante, un mensaje en un papel.
Unos minutos después en entrevista reveló su mensaje: “espero que los encuentren, y la mejor de las suertes con su búsqueda para hallarlos”.
Deseó que algunos estuvieran de vuelta para la gran jornada que tendría el domingo la Ciudad de México, pues se dio cuenta de que se trata de una gran problemática, pese a que fuera de nuestro país, muchos no están al tanto.
Aunque inicialmente solo visitó la capital del país para el partido —que en ese momento pronosticó acabaría 2-1 a favor de Inglaterra—, terminó enterándose de que nos faltan más de 135 mil y dejó su mensaje, también para siempre, como permanecerán las familias, en ese buzón. No quiso dar una opinión más extensa al respecto.
Stephen continuó su camino rumbo a su lugar de hospedaje, y luego al Estadio Ciudad de México, donde vería el juego. Detrás de él, ondeaba una bandera mexicana con la leyenda “+133 mil desaparecidos”. Detrás de él, del balón que regresó a casa y del Mundial de la FIFA, un abrazo colectivo entre las familias que fueron agredidas el pasado martes cerró la protesta horas más tarde, antes de una “cascarita” final.
Ahí salió a relucir otro mensaje importante que terminó en el buzón solidario, sobre todo por el remitente. Era de puño y letra de un policía de la Ciudad de México. El señor Fernando lo leyó en la Glorieta de las personas desaparecidas unos minutos antes de las 14:00 horas —cuando la lluvia y el fin de las actividades llevaron a las familias a retirarse por seguridad— en contraste a los hechos del martes: “por eso me convertí en policía, para defenderlas, a las que no pueden hablar y a las que sí. Muchas gracias”, se le quebró la voz, pero un “no estás solo” lo abrazó de inmediato.
La Selección Mexicana no volverá a jugar en este Mundial, pero a las familias y colectivos que buscan a personas desaparecidas aún se les adeudan muchos triunfos.