Vanguardia condena detención de su director general y exige su liberación inmediata
Grupo Editorial Vanguardia condenó la detención de su director general, Armando Castilla Galindo, la cual calificó como abusiva y arbitraria.
El hecho ocurrió este viernes 9 de enero en el Aeropuerto de Monterrey, Nuevo León, cuando Castilla Galindo se disponía a abordar un vuelo para tomar unas vacaciones.
“Lo sucedido no puede ni debe entenderse como un hecho aislado. Se trata de un acto desproporcionado, injustificado y profundamente preocupante, que exhibe un uso indebido del aparato de procuración de justicia y un preocupante sesgo en la aplicación de la ley”, señaló el grupo editorial en un posicionamiento público.
“La detención de Armando Castilla Galindo deriva, hasta donde sabemos -porque los abogados de la empresa no han logrado tener acceso a la carpeta de investigación- de una controversia de carácter mercantil, relacionada con un bien inmueble ubicado en la ciudad de Saltillo, Coahuila. Este bien, propiedad de la familia Castilla Galindo, forma parte de un proceso civil en el que dicho predio está dado en garantía, pero no se encuentra embargado ni sujeto a litigio alguno”.
Vanguardia agregó que, en ese contexto, se firmó un contrato de arrendamiento para la instalación de un anuncio espectacular sobre una porción del predio, equivalente a 45 metros cuadrados.
“A partir de este acto —plenamente documentable y realizado en el marco de la ley— se construyó de manera artificiosa un caso penal por un supuesto fraude, cuyo único propósito es desprestigiar la imagen pública de nuestro Director General y de su familia”, acusó.
“Hasta ahora no se ha transparentado quién es la contraparte, ni se han ofrecido explicaciones claras que justifiquen la transformación de un conflicto mercantil en una persecución penal”.
Resulta inadmisible, apuntó, que por un asunto que involucra la renta de un espacio minúsculo, para la instalación un espectacular, “se haya desplegado un operativo excesivo, con una fuerza desmedida, como si se tratara de la captura de un criminal de alta peligrosidad”.
“Todo esto ocurre en un país donde 52 personas son asesinadas diariamente, donde grupos criminales actúan sin castigo, donde existen desfalcos millonarios por parte de servidores públicos, redes delictivas y corrupción sistemática, la mayoría de las veces sin consecuencias judiciales.La desproporción es evidente y ofensiva”, puntualizó Vanguardia.
“Más aún, el delito que se pretende imputar no es considerado grave y no amerita prisión preventiva oficiosa según las leyes mexicanas, por lo que cualquier intento de mantenerlo privado de la libertad constituye un abuso de poder y una violación a los principios básicos del debido proceso”.
El grupo editorial sostuvo que este caso sienta un precedente alarmante: la utilización del sistema penal para dirimir disputas mercantiles y dañar la reputación de directivos de medios de comunicación y, en última instancia, silenciar a la prensa incómoda al poder.
“Este tipo de prácticas no solo vulnera derechos individuales, sino que atenta contra la libertad de expresión, el ejercicio periodístico y el derecho de la sociedad a estar informada”, dijo.
“Exigimos que las autoridades actúen con legalidad, proporcionalidad y apego irrestricto al debido proceso, y que este caso sea tratado en el ámbito que corresponde: el mercantil, no el penal”.
Finalmente, Vanguardia pidió que la justicia no sea utilizada como un instrumento de presión o venganza.