Estrategias

12/02/2026 04:00
    Tal vez sí, se está investigando y se están integrando carpetas de investigación y se realiza trabajo de inteligencia y se busca a los responsables, pero el ritmo que llevan va mucho más atrás que lo que están haciendo los grupos delictivos.

    En una de las declaraciones recientes que hizo la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, señalaba que la estrategia de seguridad que emprendía su gobierno se basaba en las tareas de investigación para que las detenciones de generadores de violencia se hicieran apegadas a la Ley.

    Y tal vez esa argumentación podría considerarse justa, de que toda acción contra actos ilegales esté respaldada por el marco jurídico que permite que esas acciones tengan las consecuencias legales que correspondan.

    Pero, ¿cómo explicar a la gente de comunidades como las de Sinaloa que ese modo de operar es justo para ellos?; ¿cómo hacer entender a la población sinaloense, que ha quedado atrapada en la violencia generada por grupos de la delincuencia organizada, que se está investigando?; o ¿cómo dar tranquilidad a los poblados que una vez y otra son sometidos a las detonaciones de explosivos, que la estrategia de seguridad está avanzando?

    Porque tal vez sí, se está investigando y se están integrando carpetas de investigación y se realiza trabajo de inteligencia y se busca a los responsables, pero el ritmo que llevan va mucho más atrás que lo que están haciendo los grupos delictivos.

    Porque mientras la investigación y la inteligencia aplicada obtiene resultados, los vecinos de los generadores de violencia se mantienen en la zozobra y el temor de que los hechos violentos lleguen hasta las puertas de su casa.

    La sociedad y sobre todo las víctimas de la violencia que viven regiones como las de Sinaloa, espera que haya justicia y se castigue a los responsables, pero sobre todo, anhela a que sus comunidades vuelvan a la tranquilidad que tenían.

    Ningún discurso será suficiente para respaldar las acciones de Gobierno si los hechos delictivos de alto impacto que se han instalado, en el caso de Sinaloa, por más de 17 meses, empiezan a ser contenidos.

    Qué bueno que en términos generales, se hable hoy de menos homicidios que años anteriores. Ojalá que pronto la inteligencia y la investigación permitan también afirmar que hoy se está más seguro que antes. Pero no se ve para cuando.