Números

13/08/2026 04:00
    La narrativa oficial busca establecer que la política de garantizar la seguridad va avanzando y hoy el País es menos violento que hace casi dos años. Pero la sensación de seguridad no ha llegado a las comunidades donde los homicidios dolosos y los ataques armados y las acciones violentas siguen presentándose

    Una de las maneras en las que el Gobierno en México busca demostrar cómo su estrategia de seguridad ha dado resultados, ha sido con el manejo de las cifras.

    Para las autoridades, los niveles de violencia se han reducido tomando como referencia las estadísticas de homicidios dolosos, una de las principales referencias vinculadas con el crimen organizado.

    Y sí, tal vez haya en parte algo de razón en ello, sea con los números y los plazos que toman como referencia o con las cifras más institucionalizadas, como las que maneja el Inegi.

    La narrativa oficial busca establecer que la política de garantizar la seguridad va avanzando y hoy el País es menos violento que hace casi dos años.

    Pero la sensación de seguridad no ha llegado a las comunidades donde los homicidios dolosos y los ataques armados y las acciones violentas siguen presentándose.

    En Sinaloa, casi a la par de lo que tiene el Gobierno de México, siguen presentándose hechos de violencia y cuando no ocurre en un municipio se presenta en otros.

    Y no sólo se trata de asesinatos, que es la referencia oficial para plantear que el País es hoy más seguro, sino enfrentamientos armados, ataques con armas a viviendas, despojos de vehículos y atentados que se suceden uno a otro.

    Y tal vez pueda ser porque aún falta más por hacer para que los grupos generadores de violencia estén imposibilitados de seguir operando como lo han seguido haciendo.

    Porque si bien resultan importantes las detenciones que se han hecho de integrantes de las diferentes células criminales, lo cierto es que no han sido desmanteladas y aún continúan algunos de sus miembros operando, con armas, vehículos y poder.

    Sí, las cifras pueden hablar de menos homicidios que hace casi dos años, pero la seguridad no será plena cuando regiones como las de Sinaloa sigan sometidas a hechos de violencia. Y ahí, todavía falta más por hacer.