El Índice de Paz en México señala que durante 2025, el País tuvo una mejora en las condiciones de paz, al lograr una reducción en la cantidad de homicidios que se tuvieron durante el año, comparado con otros períodos.
De la misma manera, destaca que en ese período, 22 estados presentaron una mejoría en sus condiciones de seguridad, pero otros 10 no pudieron hacer lo mismo, y entre ellos, se encuentra Sinaloa.
“Sinaloa registró el tercer mayor deterioro en la historia del IPM, con mil 732 homicidios frente a los mil 022 del año anterior -un aumento del 70 por ciento concentrado en los 20 municipios del estado. La capital, Culiacán, pasó de una tasa de 64 a 107 homicidios por cada 100 mil habitantes en un solo año”, resume el informe sobre la entidad.
Y no es para menos, dado que la entidad se encuentra sumida en una crisis de inseguridad producto de la fractura generada dentro del Cártel de Sinaloa acentuada a partir de septiembre de 2024.
Desde entonces, la entidad no ha podido recuperar las condiciones de seguridad pese a las estrategias de seguridad anunciadas y al despliegue de miles de elementos de fuerzas federales en diferentes regiones del Estado.
Los actos violentos se siguen presentando en diferentes municipios y lamentablemente, Culiacán continúa siendo el epicentro de esas manifestaciones delictivas.
Las víctimas se siguen acumulando desde hace 20 meses y no ha habido hasta ahora un plan efectivo que ayude a contrarrestar la crisis en la que está sumida la entidad.
Los hechos violentos, como ataques armados, despojos de vehículos, privaciones de la libertad y homicidios, son una constante en Sinaloa y aunque cotidianos, deben dejar de verse como actos normales.
Lo que debería ser normal, es que la autoridad se aboque a detener a los responsables de quienes generan esa violencia y se castigue como lo establece la Ley. No hay otra manera para que la paz que Sinaloa ha perdido pueda lograr ser restablecida.