Violencia demasiado cercana

    Son tiempos violentos, no son solo hechos aislados, el tejido familiar y social está muy desgarrado. Urge que los gobiernos se pongan a trabajar de la mano con la sociedad y con las diferentes instituciones para revertir este problema.

    La violencia doméstica es una de las aristas más complejas de la inseguridad que se vive en el País y en Sinaloa.

    Los ataques a mujeres cada vez son más cruentos, y muchos hogares se han convertido en verdaderos infiernos por la violencia que se vive en las propias familias.

    De acuerdo con el Diagnóstico de Incidencia Delictiva, que elabora y difunde cada mes la Coordinación General del Consejo Estatal de Seguridad Pública, las denuncias por violencia familiar en el Estado siguen en ritmo ascendente y el pasado mes de mayo cerró con 628, lo que representa la cifra mensual más alta reportada desde el año 2010.

    Y no solo esto, la violencia familiar destaca en el reporte junto con el de violación.

    Han sido varios los elementos que muchos consideran que se han conjugado para que se haya disparado estos delitos, uno de ellos el encierro obligado por la pandemia. “El Quédate en casa” puso a prueba al más templado y a la familia más funcional.

    Además de los daños ocasionados por la pandemia en la economía; muchos aún no pueden levantarse tras la crisis del Covid-19, aunado a que estamos viviendo una quinta ola de contagios que mantiene a la sociedad en continuo estrés.

    Hay otro elemento que ya ha encendido los focos rojos, y es el uso de drogas como las elaboradas con fentanilo, y que mantiene en jaque a países como Estados Unidos por su potente impacto en los jóvenes, aquí en Sinaloa ya se han presentado muertes.

    Y de la violencia familiar también está la violencia cercana, recordemos el caso de Fabiola Vianney, la chica encontrada muerta después de haber sido reportada desaparecida, y el presunto feminicida es un compañero de trabajo.

    Ayer se reportó un pleito entre vecinas a machetazos, durante la agresión una de ellas quedó lesionada.

    Son tiempos violentos, no son solo hechos aislados, el tejido familiar y social está muy desgarrado. Urge que los gobiernos se pongan a trabajar de la mano con la sociedad y con las diferentes instituciones para revertir este problema.

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