Malecón

MALECÓN
10/02/2026 22:38
Resulta que en el estado de bienestar que tanto nos presumen, las vacunas contra el sarampión se están volviendo un artículo de lujo y no por la dosis, sino por la jeringa.

Otra mala noticia entre las buenas

Resulta que en el estado de bienestar que tanto nos presumen, las vacunas contra el sarampión se están volviendo un artículo de lujo y no por la dosis, sino por la jeringa.

Dice el dirigente municipal del Partido Acción Nacional en Culiacán, Eduardo Ortiz Hernández, que el domingo pasado en la Clínica 36 del Instituto Mexicano del Seguro Social mandaron a la gente a volar o a la farmacia porque después de la una de la tarde ya no había jeringas para aplicar la inmunización.

Mientras las autoridades se toman la foto, la cobertura de vacunación en Sinaloa se desmoronó del 95 por ciento a un preocupante 71.8 por ciento en 2023.

Ya somos el sexto lugar nacional con más de 200 casos de sarampión, y la advertencia es clara ya que compartieron que por cada contagiado, 10 más pueden caer en la red. Pero eso sí, el diálogo con la delegada del Seguro Social está más cerrado que un frasco de medicina nuevo, porque simplemente no los reciben.

Si usted vive en Valle Alto o La Conquista, sabrá que no estamos exagerando y la capital está infestada de mosquitos, alimentados por un drenaje colapsado y aguas negras que ya son parte del paisaje urbano y no espere ver al Alcalde con una bomba de fumigación; dicen los panistas que el hombre anda preocupado por la próxima foto y el saludo que por resolver las crisis sanitarias.

Omar Quevedo Beltrán, Regidor de Navolato, ya puso el dedo en la llaga y compartió que se vienen las elecciones de síndicos y comisarios para marzo, pero el ambiente no está para fiestas.

Con el índice de homicidios al alza, hay zonas que son auténticos puntos rojos la pregunta es ¿habrá garantías para que la gente salga a votar sin que le tiemblen las piernas?

Y para rematar, el PAN pone la lupa en la reforma laboral porque es muy bonito el descanso, pero advierten que para el 95 por ciento de las empresas en Sinaloa, que son las pequeñitas, la carga será el empujón final hacia la informalidad.

Si el Gobierno no mete el hombro, el trabajador terminará sin las 40 horas y sin Seguro Social, porque el patrón ya no va a poder pagar la cuenta.

La seguridad, una tarea eternamente pendiente

El Alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, reconoció, otra vez, pero ahora a 17 meses de la crisis de violencia, que la seguridad sigue siendo una “tarea pendiente”.

Es la confirmación de algo que la ciudadanía experimenta todos los días.

De acuerdo con estadísticas del Inegi, el 88.1 por ciento de la población dice sentirse insegura, y Gámez Mendívil dice que se trata de un “sentimiento social”.

Sin embargo, esto es una realidad cotidiana que se vive en las calles, en los negocios y en los hogares.

En su discurso insiste en que se trabaja, que se refuerzan estrategias y que no se ha dejado de actuar. Pero, los resultados se mueven poco y la percepción ciudadana prácticamente no cambia.

Resulta contradictorio que, mientras se reconoce el problema, en redes sociales se difundiera que Culiacán había dejado el primer lugar nacional en percepción de inseguridad, como si se tratara de un logro.

En realidad, la ciudad sólo pasó al segundo lugar y apenas con una variación mínima.

La cifra, de hecho, se mantuvo sin cambios respecto a septiembre de 2025 y únicamente registró una disminución de dos puntos porcentuales frente a diciembre de 2024.

Reconocer el problema es un primer paso, pero repetir que la tarea sigue pendiente después de más de un año de crisis ya no suena a diagnóstico, sino a rutina.

La autocrítica pierde fuerza cuando se vuelve permanente.

También llama la atención que se insista en que las encuestas reflejan el sentir ciudadano, como si el problema fuera el termómetro y no la enfermedad.

La percepción, en este caso, no exagera la realidad: la acompaña.

Mientras tanto, la población continúa adaptándose a vivir con miedo, normalizando hechos que en cualquier otra circunstancia serían inaceptables. Y en ese contexto, hablar de avances sin cambios tangibles parece más un acto de optimismo institucional que de resultados verificables.

La seguridad, efectivamente, sigue siendo una tarea pendiente. La pregunta es hasta cuándo seguirá en esa lista.

Incapacidades detenidas por falta de firma

En el IMSS de Navolato, derechohabientes denuncian que llevan meses esperando el pago de sus incapacidades, sin recibir una respuesta clara por parte de la institución. Se trata de trabajadores que, tras cumplir con todos los requisitos médicos y administrativos, siguen sin obtener el recurso que por ley les corresponde.

De acuerdo con los afectados, el retraso se debe a que la persona responsable de firmar los documentos no se encuentra disponible, bajo el argumento de que está de vacaciones. Esta situación ha provocado que los trámites queden prácticamente congelados, sin que exista un mecanismo alterno para dar continuidad a los pagos.

Mientras tanto, los pacientes continúan acudiendo a las oficinas del IMSS en busca de información, pero únicamente reciben explicaciones vagas y sin fechas concretas. La falta de comunicación oficial ha generado incertidumbre y molestia entre quienes dependen de ese ingreso para cubrir gastos básicos, como alimentación, renta o medicamentos.

Los derechohabientes cuestionan que una ausencia administrativa pueda frenar por completo un proceso que impacta directamente en la economía familiar. Señalan que, tratándose de una institución federal, deberían existir suplencias o protocolos que eviten este tipo de afectaciones.

El IMSS siendo el IMSS.

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