El silencio también es estrategia
El asesinato de cuatro mujeres en pleno centro de Culiacán no sólo sacude por su brutalidad; exhibe, otra vez, el vacío.
No el de patrullas, que hay, ni el de retenes, que sobran, sino el de una autoridad que aparece tarde, a medias o únicamente cuando se le empuja con preguntas.
Óscar Loza Ochoa, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos calificó el crimen como “barbaridad” e “infamia”, lo mínimo esperable.
Su señalamiento sobre la ineficacia de la estrategia preventiva también.
Pero resulta revelador que la voz más clara provenga de un organismo que no ejecuta la política de seguridad, mientras quienes sí la conducen guardan silencio.
¿Dónde está la postura de la Secretaría de las Mujeres? ¿Dónde el posicionamiento del Gobernador Rocha? ¿Dónde un mensaje firme del Alcalde Juan de Dios Gámez que no dependa de ser cuestionado? En una ciudad donde cuatro mujeres pueden ser asesinadas a las 19:30 horas, en una zona céntrica, el silencio institucional es omisión.
Se insiste en la presencia de operativos como si fueran sinónimo de resultados. Sin embargo, este caso rompe esa narrativa.
La seguridad no se mide por cuántos retenes hay, sino por cuántas vidas se logran proteger. Y cuando la respuesta oficial se limita a reacciones tardías o a declaraciones condicionadas, el mensaje es que la estrategia es más visible que efectiva.
Tampoco es menos importante que se trate de mujeres. En un contexto donde la violencia feminicida exige políticas específicas, la ausencia de pronunciamientos y acciones diferenciadas refuerza la percepción de que no hay una prioridad real. Nombrar la violencia importa, pero actuar frente a ella es lo urgente.
Lo ocurrido no solo obliga a “replantear” la estrategia, como dice la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Sinaloa. Obliga a algo más, a asumir que la política de seguridad, tal como está, no está funcionando. Y que el silencio de quienes deben responder también forma parte del problema.
En Culiacán, hoy, no solo fallan las balas que matan, también fallan las voces que deberían dar la cara.
El PRI en Sinaloa comenzó a mover sus fichas rumbo al 2027.
La llegada de Lauro Gallardo al Congreso local como Diputado suplente, tras la licencia indefinida de Bernardino Antelo Esper por motivos de salud, no sólo representa un relevo legislativo, sino también un reacomodo político dentro del tricolor.
Con la salida temporal de Antelo, la diputada Irma Moreno Ovalles asumirá la coordinación de la bancada priista, colocando al partido en una etapa de reajuste interno donde cada posición empieza a tomar relevancia de cara al próximo proceso electoral.
La incorporación de Lauro Gallardo también manda una señal clara: el PRI apuesta por perfiles de experiencia y estructura partidista.
Con más de cinco décadas de militancia, Gallardo llega en un momento donde el partido necesita orden, operación política y presencia territorial.
Aunque oficialmente se trata de una licencia por salud, en el tablero político la lectura es otra: el PRI comienza a reorganizar cuadros, reposicionar liderazgos y fortalecer su grupo parlamentario mientras se acerca la carrera por el 2027.
En política no existen movimientos menores, y en el Congreso de Sinaloa ya empezó la partida.
Visita albiazul
El que anda desde ayer en la tarde por los rumbos mazatlecos es el dirigente nacional del Partido Acción Nacional, Jorge Romero Herrera, quien hoy tendrá agenda oficial.
Esta es su primera visita oficial a Sinaloa, pues desde que asumió la dirigencia del PAN a nivel nacional, en noviembre de 2024, no había venido a tierras sinaloenses, y en esta ocasión visitará únicamente Mazatlán.
En el puerto, el político originario de la Ciudad de México abrirá agenda con un encuentro con medios de comunicación en un hotel de la Zona...