Activan uaseños la fase 2: amenazan con paro
La Universidad Autónoma de Sinaloa volvió a salir para exigir recursos extraordinarios al Gobierno federal. Académicos y administrativos advierten que no hay dinero suficiente para cubrir compromisos laborales y que incluso podría estallar un paro si no llegan apoyos de emergencia. El problema es que la petición llega acompañada de una pregunta inevitable: ¿cómo llegó la institución a este punto?
Porque no hace tanto tiempo que varios de los funcionarios y operadores políticos que todavía tienen influencia dentro de la UAS enfrentaban acusaciones relacionadas con el manejo irregular de recursos públicos.
Durante años, la narrativa universitaria fue la de una administración eficiente y víctima de persecución política. Hoy, sin embargo, la realidad financiera parece contar una historia distinta: una universidad que asegura no tener recursos suficientes para garantizar el pago de salarios.
Resulta difícil pedir solidaridad social cuando sigue pendiente una explicación convincente sobre el destino de millones de pesos administrados en años anteriores. Los trabajadores tienen razón en defender sus salarios y prestaciones; ellos no son responsables de las decisiones tomadas desde las oficinas de dirección. Pero quienes hoy encabezan los llamados de auxilio sí tendrían que explicar por qué las finanzas universitarias llegaron a un estado tan delicado.
La exigencia de recursos federales tampoco puede convertirse en un cheque en blanco. Si el argumento es que la educación pública merece respaldo, también debería existir el compromiso de transparentar cada peso ejercido y rendir cuentas sobre el manejo del presupuesto. Pedir más dinero sin aclarar primero las dudas acumuladas durante años solo alimenta la desconfianza.
Al final, el riesgo es que los trabajadores y estudiantes terminen pagando las consecuencias de decisiones ajenas. Pero también es cierto que, cuando una institución asegura que el dinero ya no alcanza, muchos ciudadanos recuerdan una frase sencilla que resume el sentimiento popular: si no querían que se acabara el dinero, quizá debieron cuidarlo mejor cuando lo tenían.
Violencia familiar, siguen al triple
Dice el refrán que justicia que no es pronta, no es justicia, pero en Sinaloa habría que agregarle que si no hay presupuesto, es puro cuento.
La Federación de Abogados de Sinaloa ha puesto el dedo en la llaga de una realidad que nuestras autoridades prefieren ignorar entre discursos de modernidad, y el sistema judicial está en los huesos.
Resulta que, mientras la Fiscalía se las ve negras con el robo de vehículos, los homicidios y las desapariciones forzadas, que es el pan de cada día en nuestra tierra, en los tribunales el drama no es menor.
El tema familiar está desbordado, triplicando las demandas civiles o mercantiles, pero parece que a nadie le importa que no haya ni escritorios suficientes para atender tanto pleito.
Lo más irónico es el agujero negro que se está formando, ya que el personal se jubila y esos espacios quedan como huecos operativos que nadie repone porque, según dicen, no hay dinero.
Entre la falta de infraestructura y la carencia de capital humano, la justicia en el estado se parece cada vez más a una oficina de trámites lentos donde el ciudadano siempre lleva las de perder.
Y para rematar, la violencia no solo nos ha quitado la tranquilidad, sino que ya le pegó al bolsillo de los sinaloenses, al grado de que contratar un abogado se ha vuelto un lujo que muchos ya no pueden costear.
Mientras tanto, el reloj corre hacia el 2027, año en que debería arrancar la oralidad civil y familiar, pero el detalle es que nadie sabe dónde van a estar esos juzgados ni cómo se van a pagar.
Eso sí, muy pronto andaremos votando por jueces que, a como van las cosas, van a despachar en la banqueta porque ni oficinas les están construyendo.
Qué raro que el PT ande de aprontado
Ni tardos ni perezosos, los principales estilista para hacer la barba, los más devotos chefs encargados de hacerle el caldo gordo a Morena, los del Partido del Trabajo, se fueron como cochis al machigüe y se alinearon a la intención de la Senadora Imelda Castro Castro, quien se registró para ser la coordinadora de Morena en Sinaloa de cara a la próxima elección.
Este cargo, como muchos entenderán, es casi casi la licencia para ser el abanderado del movimiento para la Gubernatura.
Pero el anuncio aprontado de los petistas se dio apenas el fin de semana en que tanto Imelda, como las diputadas local María Teresa Guerra Ochoa, y la federal Graciela Domínguez, también anunciaron sus intenciones de ser las coordinadoras.
Y no dudamos que como muchos, la raza del Pete ya tenga información de que existe una fuerte corriente que impulsa la unidad con Imelda a la cabeza, y por ello la premura de anunciar que los de la camiseta roja, que aunque sean poquitos, ya están más puestos que un calcetín para atentar por la Senadora.
El anuncio se hizo justo este lunes en Mazatlán, durante una conferencia encabezada por el profesor Fernando García, además de dar otros detalles de lo que se viene, como una nueva coalición entre el mismo PT, Morena y de nuevo el Partido Verde Ecologista de México.
Los dichos de Garcia supuestamente traen la venia de las fuerzas federales, por eso da mas cosa, como dijera el doctor Chapatín, es esa necesidad petista de agarrarse del tronco que sea su salvavidas por lo menos otro sexenio más.
Hay otras aristas que anunciaron, como el hecho de que si la decisión de Morena es escoger a un hombre como candidato, el mismo profe Garcia, hoy comisionado del PT, será quien también levante la mano.
¿Usted qué opina de estos dichos y estas acciones y decisiones?
¡FOUL!... Pues resulta que la Presidenta Sheinbaum se ha negado a recibir en Palacio a las familias buscadoras de desaparecidos... pero sí recibió ¡al pato Merlín!