Malecón

MALECÓN
27/10/2026 22:32
Este martes fue una de las jornadas de esas que en Sinaloa mejor quisiéramos olvidar lo más rápido que se pueda, por el nivel de violencia y de impacto que tiene en la sociedad desde muy temprano, pero que como si fuera una maldición, nos sigue como una bola de nieve que crece conforme rueda por la pendiente y se hace con cada rodada más grande.

Una de las jornadas que nadie quiere

Este martes fue una de las jornadas de esas que en Sinaloa mejor quisiéramos olvidar lo más rápido que se pueda, por el nivel de violencia y de impacto que tiene en la sociedad desde muy temprano, pero que como si fuera una maldición, nos sigue como una bola de nieve que crece conforme rueda por la pendiente y se hace con cada rodada más grande.

Una cabeza humana, de quien todavía no sabemos la identidad ni dónde quedó el resto de su cuerpo, fue abandonada en la entrada principal del Palacio Municipal de Mazatlán, sede del Ayuntamiento, antes de las 7:00 horas.

Unos minutos después las redes sociales ya habían compartido videos de una tragedia que despertó en forma de explosión a gran parte de la ciudad de Guasave, con un saldo de una casa completamente destruida en la colonia Valle Bonito, y la muerte de dos adultos mayores, supuestamente el estallido se produjo por la acumulación de gas.

Poco más tarde, se reportó el hallazgo de un cuerpo humano abandonado en la zona enmontada de las cribas en el poblado de Aguaruto, en las inmediaciones de la ciudad y municipio de Culiacán, al poniente, decapitado y cuya cabeza fue localizado a unos metros del lugar donde yacía el cuerpo.

Los colegas periodistas y los primeros respondientes pudieron ver cómo algunos perros hacían de las suyas.

Antes se habían tenido que aventar la cobertura de otro cadáver, emplayado en plástico trasparente, abandonado en un lote baldío en la céntrica colonia de Tierra Blanca, y después el asesinato de un pepenador en el sector de Chulavista, al sur poniente de Culiacán, quien fue asesinado a balazos, y más tarde otra persona fue asesinada también a balazos en Barrancos.

Mientras esto ocurría en Culiacán, en Mazatlán las cosas no mejoraban, un joven fue asesinado a balazos en la colonia Independencia, otro fue herido en la Flores Magón, una persona murió en una parcela en el ejido Barrón, al sur del puerto, dos hombres fueron atacados y muertos a balazos en un taller en Real del Valle y una mujer fue acribillada hasta la muerte en las calles de la colonia La Foresta.

Esta jornada, así de pasada, la tuvimos el mismo día que el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, anunció la visita del Gabinete federal de seguridad a Mazatlán y a Culiacán en las últimas horas.

Ni la presencia de algunos de los altos funcionarios pudo impedir la cadena de ataques mortales y tragedias en Sinaloa. De verdad, parece que vivimos en una maldición.

Seis meses para quitarle la silla a Inzunza

Al Senado de la República le tomó casi seis meses hacer lo que pudo resolver mucho antes: relevar a Enrique Inzunza Cázares de la presidencia de la Comisión de Asuntos Legislativos. En ese tiempo, el Senador sinaloense pasó de ser señalado por autoridades de Estados Unidos por presuntos nexos con el narcotráfico a separarse de la bancada de Morena, pero no a soltar los cargos que conservaba en la Cámara Alta.

Desde el 29 de abril, cuando el Departamento de Justicia estadounidense hizo públicos los señalamientos en su contra, Inzunza dejó de acudir presencialmente a las actividades legislativas. Las acusaciones fueron rechazadas por el propio Senador, quien ha defendido su inocencia, pero su prolongada ausencia abrió una interrogante que el Senado dejó sin respuesta durante meses: ¿hasta cuándo mantendría la presidencia de una comisión legislativa un Senador que no se presentaba a trabajar de manera presencial?

Porque una cosa es respetar la presunción de inocencia y otra muy distinta es confundirla con la obligación de mantener intactas las responsabilidades políticas de un Legislador. No se trataba de declarar culpable a Inzunza ni de anticipar el resultado de una investigación, sino de resolver cómo garantizar el funcionamiento de una comisión cuya presidencia seguía formalmente en manos de un Senador ausente.

La historia tuvo otro capítulo el 26 de agosto, cuando Inzunza anunció su separación de la bancada de Morena para continuar como Senador independiente. Ni siquiera entonces perdió la presidencia de la Comisión de Asuntos Legislativos. Conservó el escaño y el cargo, mientras los asuntos que correspondían a ese órgano comenzaron a canalizarse a otra comisión, la de Estudios Legislativos Primera, encabezada por Manuel Huerta Ladrón de Guevara.

Es decir, el Senado encontró una manera de sacar adelante el trabajo legislativo sin resolver de fondo quién debía encabezar la comisión. Una salida práctica que terminó prolongando una situación difícil de justificar.

Este martes 27 de octubre, el pleno finalmente aprobó el relevo y designó a la morenista Guadalupe Chavira. La decisión llega después de meses de ausencia, de una ruptura partidista y de cuestionamientos políticos que colocaron a Inzunza en el centro de una crisis que también alcanzó a otros funcionarios sinaloenses.

Lo que queda por explicar es por qué Morena y los órganos de dirección del Senado tardaron tanto en actuar. Si la comisión podía seguir funcionando con los asuntos canalizados a otra instancia, ¿qué impedía formalizar antes el cambio? Y si la permanencia de Inzunza no representaba ningún problema institucional, ¿por qué terminaron relevándolo?

La presunción de inocencia no obliga a congelar las decisiones administrativas y políticas. Tampoco convierte una presidencia legislativa en una propiedad personal que pueda conservarse indefinidamente, aun cuando las circunstancias hayan cambiado.

Al final, el Senado hizo el movimiento, pero lo hizo tarde. Y en esa demora también hay una responsabilidad política: la de una institución que necesitó casi medio año para ajustar una estructura que llevaba meses funcionando de otra manera.

El campo también le pega a la caja de Navolato

En Navolato, la crisis del campo ya no sólo preocupa por lo que dejarán de ganar los productores, sino también por lo que dejará de recaudar el Ayuntamiento. El Alcalde Jorge Rosario Bojórquez Berrelleza tenía proyectados más de 52 millones de pesos por predial rústico, pero hasta ahora apenas han ingresado 28 millones.

La diferencia es de más de 24 millones de pesos, un boquete que refleja cómo los problemas de rentabilidad agrícola terminan repercutiendo más allá de las parcelas y eso que todavía falta conocer el impacto de lo que ocurra con el próximo ciclo agrícola.

Según el propio Alcalde, entre 20 y 30 por ciento de las tierras podrían quedarse sin sembrar ante la falta de garantías para el precio del maíz y los altos costos de producción.

Dice que agua hay, lo que falta es que sembrar no se convierta en una apuesta demasiado arriesgada para el bolsillo de los agricultores.

El problema es que la incertidumbre no se queda en el campo sino que el predial rústico se destina a mejoras en las sindicaturas, por lo que una menor recaudación también puede traducirse en menos recursos para atender necesidades de esas comunidades.

Bojórquez Berrelleza asegura que mantiene gestiones con los gobiernos estatal y federal para buscar alternativas que den certidumbre a los productores. Sin embargo, mientras las conversaciones avanzan, se sigue sin tener garantías suficientes para decidir si siembran o dejan descansar sus tierras por falta de rentabilidad.

La situación también pone sobre la mesa la dependencia que tienen las finanzas municipales de una actividad económica que enfrenta dificultades para sostenerse.

Aunque el Alcalde reconoce el problema, la pregunta sigue siendo cuándo llegarán las soluciones para que sembrar maíz vuelva a ser una opción viable y no un lujo que muchos productores ya no pueden permitirse.

¡FOUL!... La SSP estatal anunció que la población se abstenga de hacer apología del delito este Halloween... de no hacer caso ¡a dormir en el bote!