Malecón

MALECÓN
06/07/2026 22:39
Vaya panorama el que pinta el sector comercial de Culiacán, mientras desde las oficinas gubernamentales se suele decir que aquí no pasa nada o que la economía va viento en popa, la realidad en las banquetas del primer cuadro de la ciudad cuenta una historia muy distinta, una de sobrevivencia pura.

El respaldo que nunca llega

Cada vez que un policía muere en cumplimiento de su deber, las autoridades reiteran su compromiso con las familias y reconocen el sacrificio del elemento. Sin embargo, ese discurso pierde fuerza cuando las viudas y los hijos tienen que salir a las calles para exigir el pago de prestaciones que les corresponden.

El problema no es únicamente que existan retrasos sino que haya familias que aseguran haber esperado hasta cinco años para cobrar un seguro de vida o una pensión. Un plazo así se convierte en una falla institucional.

Más aún cuando las propias autoridades conocen quiénes son los beneficiarios, pues la Fiscalía solicita a una asociación un listado de las viudas, queda la impresión de que ni siquiera existe un seguimiento adecuado de estos casos.

Las pensiones y los seguros de vida forman parte de las prestaciones laborales, no son concesiones sujetas a la voluntad de un gobierno.

La ausencia temporal de la Gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde, tampoco puede ser un argumento para retrasar soluciones. La administración pública está diseñada precisamente para mantener la continuidad de sus funciones, independientemente de quién ocupe momentáneamente la titularidad del Ejecutivo.

Este caso también exhibe la distancia entre el reconocimiento público a los policías y el respaldo efectivo a sus familias. Los homenajes son importantes, pero la verdadera responsabilidad del Estado comienza cuando termina la ceremonia.

Si las familias tienen que organizarse, manifestarse y presionar durante años para obtener prestaciones ya reconocidas, entonces el problema no es de comunicación ni de gestión. Es de prioridades.

Malas noticias para comercio local

Vaya panorama el que pinta el sector comercial de Culiacán, mientras desde las oficinas gubernamentales se suele decir que aquí no pasa nada o que la economía va viento en popa, la realidad en las banquetas del primer cuadro de la ciudad cuenta una historia muy distinta, una de sobrevivencia pura.

Resulta que la Unión de Comerciantes de Culiacán señaló que están operando con apenas un 20 por ciento de su capacidad, lo que en buen romance significa que están en terapia intensiva.

El pretexto de siempre es el calor de 45 grados y el receso escolar, pero el elefante en la habitación, ese que nadie en el poder quiere nombrar de frente, es la crisis de inseguridad que ya arrastra dos años golpeando los bolsillos de quienes menos tienen.

Lo curioso, o más bien lo indignante, es la existencia de dos culiacanes, uno en el que la burocracia y las clases altas tienen el cheque seguro y abarrotan tiendas departamentales; y el otro, el de los trabajadores de las 500 colonias populares que hoy no tienen ni para lo básico porque el empleo y el circulante simplemente se esfumaron.

El Centro Histórico, ese termómetro real de la economía popular, hoy luce como un desierto donde no solo falta gente, sino también esperanza de una recuperación inmediata.

Dicen los que saben que se tocará fondo en estos meses y que para septiembre, con el regreso a clases, la gente por fin sacará los ahorros que ha guardado por miedo durante estos dos años de violencia.

Ojalá que la predicción de una ruta ascendente para el cierre de año sea cierta, porque a este ritmo, el fondo del que hablan parece un pozo demasiado profundo para quienes viven al día.

Las rutas de los malos

Las propias autoridades federales ya arrojaron luz sobre el origen y las consecuencias de los operativos que realizaron las Fuerzas Armadas en la franja costera del sur de Sinaloa durante este fin de semana.

Todo se originó de una agresión a personal militar con explosivos en la comunidad de San Marcos, en la presa de la zona serrana de Mazatlán, que dejó tres efectivos heridos y uno muerto.

El origen y fin de la persecución, agresiones, abatidos, detenidos y aseguramientos logra dibujar un mapa de los caminos que el crimen organizado recorre y por ello la dificultad que resulta por lo menos ir a perseguirlos.

Y es que hay corredores desde La Noria hasta El Recodo y luego hasta Villa Unión, y desde ahí a El Walamo que conecta a la zona costera pesquera de Aguaverde y hasta El Rosario.

En redes sociales ya habían señalado la presencia de criminales por estas zonas, pero tras el ataque, el rápido actuar de las fuerzas militares permitió la captura de tres criminales, el abatimiento de 10 y el aseguramiento de armamento, equipo táctico y vehículos.

Lo realmente de pesadilla es que en lugares con estos niveles de población, los criminales manipulen y ataque a sus rivales y a las fuerzas del orden con explosivos.

Pese a la baja, vemos que los operativos tuvieron éxito y ojalá cada vez tengamos que escribir menos sobre esto.

Los cambios en Escuinapa y en la Policía, ¿cuándo?

El Alcalde de Escuinapa, Víctor Manuel Díaz Simental, sigue moviendo sus fichas de su Gabinete. En días recientes realizó cambios de titulares en la Tesorería municipal y en Atención Ciudadana, y ayer lunes 6 de julio en el Instituto del Deporte, en Protección Civil y en Jumapae.

Escuinapa pasa por momentos difíciles en cuestión de seguridad principalmente, en recolección de basura, en suministro de agua potable, en el cobro del Predial y hasta en el área deportiva, que por cierto no se ven resultados palpables.

Ojalá que estos cambios de ficha que hace Díaz Simental en su Gabinete le funcionen, que de verdad la gente que llega se haya ganado su puesto por capacidad y no por compromisos.

Y ya que el Alcalde de Escuinapa anda con sus movimientos, ojalá haga una sacudida fuerte del personal en Seguridad Pública, ya que no hay que olvidar que ahí estaba y daba órdenes Hilario Javier “N”, como director de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Escuinapa, quien fue detenido el pasado 25 de junio junto con Misael “N”, “El Güero Pin”, durante un operativo federal.

Una sacudida fuerte en la Policía de Escuinapa vendría a sanar y cortar de tajo las relaciones del personal de esa institución, sobre todo el que llegó con Hilario Javier “N”, ese que el Alcalde Díaz Simental gritó a cielo abierto que había tenido un desempeño profesional.

¡FOUL!... Las manifestaciones contra los altos cobros de energía eléctrica de la CFE, en las que estuvo involucrada la diputada Paola Gárate, ¡pues no funcionaron! ¿Qué sigue?