Malecón

MALECÓN
30/06/2026 23:03
El triunfo del Tricolor sirvió para avanzar a octavos de final, pero también para demostrar que el equipo mexicano es capaz de continuar avanzando en el torneo más importante del orbe. La victoria, insistimos, fue tal que provocó que los sinaloenses olvidaran por un momento la crisis de inseguridad en la que estamos sumidos desde el 9 de septiembre de 2024 y que no podemos aún visualizar qué tanto se vaya a alargar.

La victoria que da oxígeno

El cuarto partido de la Selección Mexicana y su triunfo en la Copa Mundial de la FIFA de Futbol 2026 logró al final contagiar hasta Sinaloa, tanto para que los aficionados salieran a festejar el triunfo por 2-0 contra la selección de Ecuador.

El triunfo del Tricolor sirvió para avanzar a octavos de final, pero también para demostrar que el equipo mexicano es capaz de continuar avanzando en el torneo más importante del orbe.

La victoria, insistimos, fue tal que provocó que los sinaloenses olvidaran por un momento la crisis de inseguridad en la que estamos sumidos desde el 9 de septiembre de 2024 y que no podemos aún visualizar qué tanto se vaya a alargar.

Este triunfo llega apenas a una semana de que los vecinos de Escuinapa pasaron en vela por enfrentamientos de grupos armados que se cansaron de pelear entre ellos por las calles del pueblo, y de no saber si el día siguiente era suficiente la luz del sol para poder salir a vivir sus rutinas diarias.

En Culiacán, por lo menos, tuvimos una lapso en que las familias pudieron convivir entre ellas en los patios de algunos complejos o en los restaurantes que se animaron a abrir sus puertas y ofrecieron espacio para el festejo.

El festejo fue una respuesta a la convocatoria en redes sociales a reunirse en la conocida glorieta de Cuauhtémoc, antes conocida como La Canasta.

Desde temprano vimos cómo Tránsito y la Policía Municipal aplicaron un operativo preventivo para la reunión multitudinaria. Bien ahí.

Sépase que los sinaloenses tenemos un montón de cosas en contra, malos gobiernos, instituciones endebles, organismos corruptos, funcionarios incapaces de ser empáticos en nuestras crisis, pero por una tarde y por una noche el festejo prendió y se realizó.

Le ganamos a Ecuador, y ahora que venga Inglaterra. Viva México, cabrones.

Treinta y nueve

A veces los números ayudan a dimensionar un problema, pero otras veces terminan por hacerlo ver más pequeño de lo que realmente es.

“Son 39 familias”, dijo el Alcalde de Escuinapa, casi como queriendo explicar que el municipio no vive una crisis de desplazamiento como la de otras regiones de Sinaloa y probablemente tenga razón en una cosa: Escuinapa no enfrenta el mismo fenómeno que otros municipios, pero cuando una familia abandona su casa por miedo, deja mucho más que una vivienda.

Ahí deja vecinos, recuerdos, rutina, tranquilidad. Aunque ya trabajen en la cabecera municipal, aunque sus hijos estudien ahí o tengan familiares cerca, nadie deja su comunidad porque sí.

El propio Alcalde reconoció que fue por la violencia y soltó una frase que pesa más que cualquier estadística: “El Camarón tiene mucho tiempo ardiendo”.

Quizá no hubo mala intención en sus palabras. Incluso se percibe a un Presidente Municipal sincero, consciente de las limitaciones de un municipio pequeño y de una violencia que rebasa a cualquier Alcalde. Pero precisamente por eso, de un servidor público también se espera sensibilidad al hablar de quienes tuvieron que huir.

Porque en estos temas, el problema nunca son “sólo” 39 familias. El problema es que hubo una sola familia que tuvo que irse por miedo. Y eso, por sí mismo, ya debería ser suficiente para preocuparnos.

Un gobierno sordo

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, pero en el caso del Gobierno federal, el problema es que no quieren escuchar.

La analogía que lanza el experto Javier Llausás Magaña de Sinaloa se está ahogando en un mar de violencia y, cuando estira la mano para pedir auxilio, el salvavidas de Palacio Nacional voltea hacia otro lado pensando que el náufrago solo quiere fastidiarlo.

Esa falta de empatía del mando Civil Federal no es sólo un desplante político, es una bofetada a un estado que le da de comer al País y que hoy recibe a cambio polarización y agresiones verbales cada vez que se atreve a señalar que la estrategia no funciona.

Mientras en la capital del País se ocupan de otros datos, aquí la realidad se cuenta con lápidas.

Sólo en junio, 14 mujeres perdieron la vida a balazos y la cuenta de menores fallecidos de igual forma desde que inició este conflicto ya llegó a los 110.

El dolor de estas familias no es una estrategia de la Oposición, es el saldo real de una guerra que ya se llevó la tranquilidad de los niños en las escuelas y el sustento de hasta 40 mil familias que hoy no tienen qué llevar a la mesa.

Mucho se presume el despliegue de fuerzas especiales y los decomisos millonarios de más de 13 mil millones de pesos tan sólo en mayo, pero la realidad es que a los militares les están dejando toda la carga.

El problema es que el Ejército sólo actúa en flagrancia, y ahí es donde la puerca tuerce el rabo y la investigación brilla por su ausencia.

Las fiscalías, tanto la federal como la estatal, parecen estar en una eterna siesta mientras el robo de vehículos y los homicidios vuelven a dispararse.

Sin investigación, no hay órdenes de aprehensión, y sin ellas, los operativos militares son como arar en el mar.

Sin embargo, a la hora de la crisis, la reciprocidad federal se quedó en el discurso.

Es inaudito que el sector privado y la sociedad civil tengan que pedir permiso para expresar su miedo sin ser tachados de agresores.

Lo que falta en el mando civil no es capacidad logística, es voluntad política y una pizca de sensibilidad para entender que lo que Culiacán grita no es un insulto, es un desesperado pedido de justicia.

¡FOUL!... Ni ser la primera Presidenta Municipal de Mazatlán le bastó a Estrella Palacios para cumplir con su encargo: tuvo que ir por la Coordinación morenista... ¡sabiendo perfectamente que no le alcanza!