Malecón

MALECÓN
20/10/2026 22:42
¿De qué sirven 10 mil uniformes en las calles si la violencia se pasea con total impunidad a plena luz del día?

Mazatlán trastocado

Apenas pasaba el mediodía y ayer en Mazatlán el contador de la tragedia ya marcaba seis vidas menos. Seis homicidios en cuestión de horas. Por si la cifra no fuera lo suficientemente fuerte, el panorama general remata con que en uno de los hechos ayer en Villa Unión suman ya 10 las mujeres que han sido asesinadas en el puerto en tan solo 19 días de octubre. No son estadísticas frías; son vidas arrancadas en las calles, en las colonias, a plena luz del día.

Lo verdaderamente insólito y alarmante no es sólo la audacia del crimen organizado, sino el evidente contraste que se vive en las colonias y avenidas, pues Mazatlán parece una ciudad bajo ley marcial. Los operativos desplegados, los retenes, las unidades llenas de soldados y hasta elementos caminando por las calles se observan por doquier, una presencia que según la autoridad asciende a unos 10 mil efectivos militares destinados a labores de vigilancia y seguridad en el puerto.

¿De qué sirven 10 mil uniformes en las calles si la violencia se pasea con total impunidad a plena luz del día?

La multiplicación de los militares no ha traducido su volumen en eficacia, porque aunque su presencia exponencial se supone que busca ser una barrera de contención, nada más no hay conexión entre el despliegue de fuerza y la reducción de hechos de alto impacto.

Cuando las balas retumban al mediodía y el feminicidio se convierte en una constante de la agenda diaria, el patrullaje deja de ser un consuelo para transformarse en casi una afrenta.

Mazatlán sufre ahora como el epicentro de la disputa criminal que padece Sinaloa desde hace más de dos años.

Atascada en tierras movedizas

Entre más pasan los días, la Diputada federal Merary Villegas Sánchez más se va hundiendo, porque su acto de campaña del domingo todavía sigue siendo tema de conversación y comidilla, pero no de la forma en la que ella hubiera querido, sino todo lo contrario.

Hasta conferencias de prensa del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Acción Nacional hubo, porque resulta que después de que documentos se publicaron para demostrar supuestamente los permisos, al final de cuentas tienen impresa una leyenda de extemporáneo por la fecha y una sede para la organización del evento diferente a la Concha Acústica, en donde justamente agandalló y desplazó el festival de una academia de baile que dejó a decenas de pequeñas que tuvieron que hacer su festival en otro lugar.

Originalmente, según dice el documento, el evento de Merary, quien busca la Coordinación de la 4T en Culiacán para ser la próxima Presidenta Municipal, estaba programado y tenía el permiso en las canchas techadas de voleibol.

Luego de las críticas partidistas, la directora del organismo civil Iniciativa Sinaloa, Marlene León Fontes, le pegó una última repasada al señalar que “tener un cargo público”, como en este caso la Diputada federal, “no da derecho a recibir trato preferencial”.

La activista recalcó que ante las denuncias de las familias que tuvieron que cambiar de lugar el recital de sus hijos, el Ayuntamiento debe salir a dar una explicación de por qué autorizó una solicitud “extemporánea” y por qué permitieron desplazar la actividad de las niñas en ese lugar.

“Usted debe aclarar qué gestiones realizó y exigir que se investigue lo ocurrido. Los espacios públicos son de la ciudadanía; las aspiraciones políticas no pueden estar por encima de los derechos de las niñas”, recalcó León Fontes.

“Y ojo: esto amerita investigar posibles responsabilidades administrativas por abuso de funciones y, si se acredita que se utilizó el cargo para obtener un trato preferencial, tráfico de influencias”.

La activista también destacó que también corresponde a la autoridad electoral revisar si el evento constituyó actos anticipados de precampaña o campaña.

Les digo, el tema va de mal en peor para Merary.

La UAS, entre la limosna y la mala planeación

La Universidad Autónoma de Sinaloa ya tiene una tradición que se repite cada cierre de año: salir a buscar dinero para pagar lo que debe. Esta vez, el Rector Jesús Madueña Molina puso la cifra sobre la mesa: mil 380 millones de pesos para cubrir aguinaldos y las dos quincenas de diciembre.

Una institución pública de ese tamaño tiene una nómina que sostener y una responsabilidad educativa que cumplir. El problema es que, año tras año, sus directivos parecen llegar a diciembre con la misma sorpresa, como si el calendario laboral fuera un fenómeno meteorológico imposible de pronosticar.

Madueña dice que desde enero gestiona el dinero ante el Gobierno federal. Es decir, han pasado casi diez meses y la solución sigue dependiendo de una llamada, una reunión en la Ciudad de México y la esperanza de que Hacienda suelte los recursos extraordinarios. Para una institución que conoce desde el principio del año cuánto debe pagar, la pregunta es inevitable: ¿dónde está la planeación financiera de largo plazo?

La UAS presume ahorros superiores a 600 millones de pesos gracias a su reingeniería administrativa, que incluyó la baja de más de 250 trabajadores, ajustes salariales y recortes en prestaciones. Son medidas que tienen un costo humano y que, según el Rector, ya fueron presentadas ante la Federación como prueba de que la Universidad está haciendo su parte.

Pero ni esos ahorros alcanzan para resolver el problema de fondo. Si después de aplicar recortes y modificar prestaciones la institución todavía necesita mil 380 millones de pesos para cerrar el año, entonces la reingeniería puede aliviar las cuentas, pero no sustituye una estrategia financiera que permita dejar de vivir al día.

Y ahí está el verdadero pendiente: la UAS no puede pasar cada diciembre con la mano extendida, esperando que el Gobierno federal o el estatal rescaten sus obligaciones laborales. Menos aún cuando el propio Rector reconoce que las finanzas de Sinaloa tampoco están para echar cohetes.

La dependencia de recursos extraordinarios se ha convertido en una salida recurrente. Mientras tanto, los trabajadores quedan sujetos a la incertidumbre y las autoridades universitarias vuelven a apostar por la gestión política como mecanismo de supervivencia presupuestal.

Según era financiamiento y se pusieron a cobrar

La Feria del +Capital llegó a Culiacán con la promesa de ayudar a que el dinero fluya en la calle: que los negocios accedan a financiamiento, compren mercancía, contraten personal y contribuyan a reactivar la economía de Sinaloa.

La idea es que el capital circule y los negocios puedan seguir funcionando. Pero entre los asistentes hubo un empresario que no llegó a buscar un crédito, sino a cobrar.

El textilero acudió a buscar al Secretario de Economía, Diego Armando Aguerreberre Espitia, después de que en una entrevista se le preguntara por los adeudos del Gobierno estatal con los proveedores de uniformes escolares. No estaba ahí para aprovechar la oferta de financiamiento, sino para intent...