Ni Sinaloa ni Culiacán tendrán seguridad ciudadana sostenida si la ciudadanía no ocupa su posición: Ernesto López Portillo
La construcción de la paz y la seguridad no será posible sin una ciudadanía activa y participativa, advirtió el especialista en seguridad ciudadana Ernesto López Portillo Vargas durante la conferencia “Seguridad ciudadana: ¿Qué nos toca para la reconstrucción?”, organizada por Noroeste, Culiacán Participa, Tus Buenas Noticias y el Tecnológico de Monterrey campus Culiacán.
Ante estudiantes, académicos, integrantes de organizaciones civiles y ciudadanos interesados en el tema, López Portillo sostuvo que la crisis de violencia que enfrenta México no podrá resolverse únicamente desde las instituciones de seguridad, sino que requiere una participación social permanente.
“Ni Sinaloa, ni Culiacán, ni lugar alguno, al menos en México y América Latina, tendrán seguridad ciudadana sostenida en el tiempo si la ciudadanía no ocupa su posición”, expresó.
El especialista señaló que, tras décadas de violencia e impunidad, amplios sectores de la población han desarrollado una especie de resignación frente a la crisis de seguridad, al asumir que poco o nada puede hacerse para modificar la realidad.
“Nos tocó una crisis descomunal y en consecuencia nos demanda una respuesta extraordinaria. Es un momento extraordinario que requiere conductas extraordinarias de personas diferentes”, afirmó.
Durante su exposición, explicó que México enfrenta un fenómeno que definió como aprendizaje de la resignación, resultado de años de observar que las acciones emprendidas por gobiernos e instituciones no producen cambios significativos.
“Hemos aprendido muchísimas cosas en una ruta que probablemente para mucha gente es un aprendizaje de la resignación”, señaló.
López Portillo cuestionó que el país continúe apostando por estrategias que no han demostrado resultados efectivos en la reducción de la violencia. En particular, criticó el endurecimiento de penas y las políticas centradas exclusivamente en el castigo, fenómeno que identificó como populismo punitivo.
“América Latina tiene las reformas más severas en materia penal a nivel internacional y tiene de los peores resultados para reducir homicidios”, sostuvo.
Explicó que el incremento de sanciones penales suele convertirse en una herramienta política que genera respaldo ciudadano inmediato, aunque no necesariamente contribuya a disminuir los delitos.
“Estamos votando por la gente que ofrece las medidas más duras, aunque no nos pueda demostrar que esas medidas resuelven”, dijo.
Como alternativa, propuso sustituir una visión reactiva por una estrategia basada en la prevención y la evidencia científica.
“Proponemos pasar de la figura de bomberos a la figura de ingenieros. No mirar solamente el fuego encendido, sino las causas que producen los incendios”, expresó.
El académico insistió en la necesidad de que las políticas públicas en materia de seguridad se construyan a partir de investigaciones y evaluaciones que permitan identificar qué acciones funcionan y cuáles no.
En ese sentido, cuestionó la creciente participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública y señaló que diversos estudios internacionales han advertido sobre los riesgos de privilegiar esquemas de militarización.
“Desde hace más o menos dos años México tiene más militares que policías en tareas policiales”, afirmó.
Agregó que, mientras otros países han fortalecido durante décadas sus instituciones civiles de seguridad, México ha optado por una ruta distinta pese a la evidencia acumulada a nivel internacional.
“Es como si México hubiera dicho ante la pandemia de Covid: nosotros no nos vacunamos. Se nos antoja que no vamos con el conocimiento internacional”, ejemplificó.
A lo largo de la conferencia también hizo un llamado a las universidades, centros de investigación y organizaciones ciudadanas para fortalecer la producción de conocimiento que permita diseñar mejores estrategias de prevención de la violencia.
Asimismo, insistió en la importancia de construir mecanismos efectivos de rendición de cuentas para evaluar el desempeño de las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia.
“Cuando la sociedad no enciende sus motores para exigir rendición de cuentas, las cosas no cambian. Si queremos que el Estado deje de hacer lo que hace, al menos tenemos que promover otra cosa”, manifestó.
La conferencia fue presentada por Miguel Calderón Quevedo, coordinador general del Consejo Estatal de Seguridad Pública, mientras que la moderación estuvo a cargo de Adrián López Ortiz, director general de Noroeste.
La bienvenida fue ofrecida por el director general del Tecnológico de Monterrey campus Culiacán, Richard David Huett, quien destacó la importancia de abrir espacios de reflexión sobre los desafíos que enfrenta la sociedad sinaloense en materia de seguridad y reconstrucción del tejido social.
Durante más de una hora, López Portillo compartió experiencias y hallazgos derivados de más de tres décadas de trabajo académico, investigación y consultoría en distintos países, insistiendo en que la construcción de paz requiere la participación coordinada de ciudadanía, instituciones, academia y organizaciones sociales.
“La pregunta es qué estamos haciendo cada uno de nosotros. Si somos parte de la solución, parte del problema o simplemente nunca nos lo hemos preguntado”, concluyó.