Entre “monstruos” y avionetas, suman 5 mil unidades bajo resguardo que evidencian la magnitud de la violencia en Sinaloa
CULIACÁN. _ Con cristales destrozados por proyectiles de arma de fuego, carrocerías desmanteladas y estructuras reforzadas con blindaje artesanal, la pensión de bienes asegurados de la Fiscalía General del Estado (FGE) se ha convertido en un inventario mudo de la hostilidad que recorre Sinaloa. El espacio, ubicado en el sector noreste de la ciudad hacia la salida a Imala, muestra hoy una evidente saturación.
Actualmente, el ente de investigación mantiene bajo resguardo aproximadamente 2 mil 200 vehículos y unas 3 mil motocicletas. Según datos recabados en la zona, estas unidades forman parte de las indagatorias vigentes por diversos hechos de alto impacto en la entidad.
Entre el cúmulo de metal resalta un vehículo de los denominados “monstruos”, con blindaje reforzado, que fue asegurado el pasado 23 de enero en el municipio de Concordia tras un enfrentamiento entre civiles armados y fuerzas de seguridad. Junto a este, permanecen otras dos unidades de características similares que requirieron el uso de grúas especiales para su traslado al depósito.
El historial de objetos bajo custodia incluye una avioneta blanca, vinculada a un operativo de octubre de 2024. En aquella ocasión, las autoridades lograron la liberación de un hombre originario de Monterrey que se encontraba privado de su libertad en un domicilio del sector La Lima; según los informes del caso, el sitio era utilizado para la elaboración de sustancias ilícitas y el ensamblaje de aeronaves.
La crisis de seguridad también ha alcanzado a las instituciones. En el predio se observa una patrulla de la Policía Municipal con múltiples impactos de bala, testimonio de la pugna interna que mantienen grupos del crimen organizado en la región. Asimismo, destaca un tractor agrícola que, aunque no presenta daños visibles por disparos, se mantiene bajo proceso de investigación.
El fenómeno delictivo no distingue tipos de transporte. Remolques habitacionales, tráileres y vehículos recreativos tipo “Razer” ocupan los últimos espacios disponibles. Uno de estos últimos guarda relación con un hecho ocurrido el 3 de febrero, cuando cuatro hombres procedentes del Estado de México, quienes se encontraban de visita en Mazatlán, fueron interceptados y privados de su libertad por civiles armados poco después de alquilar la unidad.
La transformación del paisaje en el depósito es drástica. Mientras que a inicios de 2025 existía un orden administrativo en la colocación de los bienes, el arranque de 2026 muestra automóviles apilados y desorden en los márgenes del terreno. La falta de espacio físico es el resultado directo del repunte en la incidencia delictiva.
El resguardo de este inventario de violencia recae en elementos militares, quienes mantienen un filtro de seguridad permanente en las inmediaciones de la carretera a Imala, con el objetivo de controlar el acceso y detectar el tránsito de objetos prohibidos en la zona.