Escuinapa: Ley fugaz y crimen tenaz
Grecia, el sacrificio y el ‘¡ya basta!’

OBSERVATORIO
10/06/2026 04:02
    En Escuinapa, la titular del Ejecutivo estatal vio de cerca el semblante del miedo que se quedó tatuado en pueblos abandonados a merced de los designios de la delincuencia.

    A quien no le arranque una lágrima la tragedia de Grecia Guadalupe, la joven excepcional de Escuinapa contra quien confabularon casualidad y criminalidad, tampoco está en posibilidad de balbucear el grito de “¡ya basta!” para que al último territorio del cono sur de Sinaloa los gobiernos federal y estatal le garanticen la tranquilidad y amparo que lo saque del bucle de violencia de alto impacto, con rasgos de terrorismo. Se trata de uno de los ribetes del desgobierno exponiendo en toda su dimensión el imperio del crimen rebasando la tutela del Estado.

    La presencia ayer del Gabinete de Seguridad estatal, encabezado por la Gobernadora interina, Yeraldine Bonilla, resalta a Escuinapa en el sector rojo candente en que se halla durante las semanas recientes debido a la actividad delictiva en recurrente reto a las autoridades y amedrentamiento social a tal grado de que la orden dada a manera de recomendación a los ciudadanos es no salir de sus casas una vez que cae la noche.

    La titular del Ejecutivo estatal vio de cerca el semblante del miedo que se quedó tatuado en pueblos abandonados a merced de los designios de la delincuencia. Presenció tal rictus de zozobra porque le nació decir que “no vamos a dejar solo al municipio” al descifrar la soledad institucional que acompaña a las víctimas y sus familias cuando el cañón de las armas es el poder más cercano a los agredidos. “Que la gente sepa que tienen el apoyo del Gobierno del Estado y todas las autoridades de seguridad pública”, remarcó Bonilla.

    Aunque no es la primera vez que la estructura de mandos de la seguridad pública acude en pleno a Escuinapa, presencia que tendría que ser permanente para no dejar huecos de autoridad que el hampa detecta y aprovecha para cubrirlos con sangre, de cualquier manera, a los gobernados les infunde algo de confianza el hecho de sentir cercanos a servidores públicos que son como golondrinas furtivas que no hacen verano.

    Es que la franja sinaloense colindante con el norte de Nayarit lleva meses siendo atacada con todo el rigor de la narcoguerra que igual arremete contra la población nativa, actividades productivas y las instituciones de seguridad pública. Hay incertidumbre a cualquier hora e indistintamente del lugar y nadie sabe cuántas pérdidas de vidas más se necesitan para que la paz retorne a donde, al parecer, nadie puede hacerla regresar.

    Escuinapa es el permanente campo de batalla y cuartel de la confrontación más consistente entre células del narcotráfico y en algunas ocasiones funciona como centro de operaciones del Ejército, Marina, Guardia Nacional y policías estatal que, extrañamente, de pronto abandonan a su suerte a los habitantes y sus actividades productivas lícitas. La estrategia de suficiente presencia efímera y enseguida prolongadas retiradas es lo que tarda en estabilizar la región de los tamales barbones.

    La pieza esencial del rompecabezas de la barbarie e inacción de la Ley es hoy el caso donde Grecia, la adolescente paratleta, sufre la picadura de alacrán, es trasladada por su tío, un promotor deportivo, y la madre, a bordo de una bicicleta a recibir atención médica y en el trayecto recibe la bestial acometida de plomo y brutalidad sin límites que le quita la vida a ella, su familiar y deja herida de gravedad a la progenitora. Nada habría más allá de las desgracias que trascienden a las víctimas y asesinan la esperanza colectiva.

    Esta narrativa de armas inmolando a los pacíficos resulta inaceptable para cualquier sociedad y sobre todo afrentosa para las corporaciones y cabezas de la protección ciudadana incapaces de detener la barbarie. Es vergonzosa para Sinaloa entero y ambrosía de morbo para audiencias que se van a dormir y amanecen con la idea de que sus capacidades de asombro resultarán superadas por el sensacionalismo rampante. La muerte de Grecia fortalece la noción de la caverna sinaloense en la cual los humanos nos devoramos entre sí.

    Ojalá que la presencia de la Gobernadora y el Gabinete de Seguridad en Escuinapa signifique la voluntad por rescatar al sur de Sinaloa de las masacres que enlutan los días, de la sierra a la costa. Que sea la extinción del protocolo imperante durante 21 meses consistente en acudir a los lugares de la narcoguerra, decirles a los deudos de los muertos que no están solos, y luego abandonarlos entre fuegos cruzados, bombas explotando y terrores paralizantes.

    Y sí, Gobernadora, que nunca más ocurran situaciones de violencia como la de Escuinapa, que nadie deseamos.

    Reverso

    Grecia es otra consecuencia,

    De ausencia de autoridad,

    De excesiva impunidad,

    Que da vigor a la violencia.

    40 días de mentiras

    Han tejido con mentiras la red de la narcopolítica desde que empezó a funcionar como telaraña para atrapar a la opinión pública haciéndole creer que el hecho de separarse Rubén Rocha Moya del Gobierno del Estado le pondría fin a la escalada de delitos de alto impacto que, al contrario, recrudeció en los 40 días que se cumplen hoy desde que se ausentó del cargo; que drones y helicópteros artillados sobrevolaban en Palacio de Gobierno para evitar se fugaran los funcionarios que el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó por cierto sin presentar a la fecha las pruebas inculpatorias; que el Senador Enrique Inzunza Cázarez y el ex Jefe de la Policía de Investigación, Marco Antonio Almanza, se habían entregado a la justicia del vecino país del norte y que el ex Secretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega, y el ex titular de Seguridad Pública, General Gerardo Mérida Sánchez, irían a los tribunales estadunidenses como testigos protegidos. Embustes que le apostaron a la ingobernabilidad y lo lograron. Fea manía de mecer con cuentos la cuna de los sinaloenses.