Ha sido notable la persistencia y resistencia de las “madres buscadoras” de sus hijos, hermanos, padres y familiares desaparecidos en todo México, organizadas en diversos grupos que transitan por todos los caminos, brechas, veredas, calles y carreteras, escarbando en busca de osamentas y cuerpos en descomposición, con el temor de identificar a alguno de ellos como el familiar que buscan, pero también con la esperanza de que, al no encontrarlo, tal vez, aunque sea remotamente tal vez, esté todavía con vida la persona buscada: algunas madres llevan meses y años en esta lucha, sin encontrar una respuesta creíble al por qué, la autoridad correspondiente no sabe dónde están las personas desaparecidas; nadie se hace cargo, cuando mucho medio les ayudan a localizar lugares probables de enterramientos clandestinos y hasta les ayudan “a escarbar”, pero hasta ahí, y la lucha sigue, como ellas dicen: “hasta encontrarlos...”.
Platicando con algunas de estas mamás, ellas están conscientes que muy probablemente sus hijos, esposos y familiares ya hayan fallecido, asesinados y ocultados en alguna fosa anónima en el monte, o tal vez cremados en hornos clandestinos, pero evidentemente desean saber, con cierta certeza, que han fallecido; en el fondo, la protesta tiene otra muy importante intención: se trata de protestar ante la ineptitud de un gobierno que no ha podido ni querido proteger a los ciudadanos, que no cuenta con la organización mínima para saber quiénes y cuántos son, en qué trabajan, dónde estudian, cuál es su domicilio, etc.; en resumen, se protesta frente a gobernantes incompetentes para realizar un buen gobierno:
1. La prueba más clara la pone en evidencia la organización independiente México Evalúa en su estudio “Radiografía de las fiscalías en México”, en el que se informa que existen más de 2.6 millones de denuncias de delitos sin concluir, una prueba del fracaso del sistema de justicia penal, y todavía aclara que faltaría considerar “los archivos temporales”, es decir, aquellos que se archivan “por falta de elementos de juicio”.
Es esta sólo una muestra del desorden en uno de los servicios más sensibles que debe proporcionar un buen gobierno, el servicio de justicia, con fiscalías sin suficiente personal y recursos, sin equipamiento y tecnología adecuada, además de la indolencia y corrupción de muchos funcionarios públicos, quienes así actúan porque saben que la impunidad es el otro ingrediente del desorden y la incompetencia.
La defensa que ha encontrado la sociedad ante esta ineptitud es la de las protestas, la toma de oficinas, casetas, carreteras y calles para “hacer que se mueva el gobierno”.
2. Hay que preguntarse: ¿dónde están las protestas de las madres, padres y familiares de los miles de asesinados, cuyos casos ni siquiera fueron “dignos” para levantar un expediente o para una mínima investigación. En el sexenio de AMLO hubo casi 200 mil asesinatos dolosos de los que nunca hubo una investigación formal en la gran mayoría de ellos.
3. Todavía faltan las protestas de los familiares de los miles de presos en las cárceles cuyos juicios no avanzan o están archivados por falta de promoventes, muchos en prisión preventiva, confundidos con asesinos y narcotraficantes.
4. Y todavía faltarían las protestas de los familiares de enfermos que al asistir al seguro social, se encuentran con que no hay medicamentos suficientes, que no hay camas en los hospitales ni médicos especialistas suficientes y que hay que esperar hasta 6 meses para una intervención quirúrgica; otra prueba más de la ineptitud y desorden en el gobierno.
5. Y también faltarían las protestas de los padres de familia que ven que sus hijos no están recibiendo la educación que se requiere en este mundo tan exigente de las nuevas tecnologías; que protestan también por la falta de buenas escuelas y maestros más capacitados y por la necesidad de un verdadero programa integral de educación.
6. Y más aún, dónde están las protestas de ciudadanos afectados directa e indirectamente por la falta de atención y cuidado del medio ambiente, por la irresponsable contaminación de aire, agua y tierra, por la acumulación de basura y derrames de petróleo.
En fin, faltarían las protestas de los desempleados, de los miles de personas que han sido extorsionadas, de aquellos a quienes les han robado sus vehículos y por muchas otras causas de las que el gobierno ignora o pretende ignorar.
Es la época de las protestas, para que el gobierno por lo menos “ponga parches”.