Los relegados de Morena en Sinaloa
Activistas cuyo brío otros capitalizan

OBSERVATORIO
04/11/2026 04:02
    De continuar la vieja tribu de izquierda acaparando las trincheras que emanan del voto democrático, el partido Morena envejecerá más pronto de lo que tardaron sus adversarios PRI y PAN en momificarse

    María Luz Obeso Alvarado es uno de esos cuadros de la izquierda sinaloense, hoy del Movimiento Regeneración Nacional, que hacen la talacha política a ras del suelo y nunca han cosechado lo que corresponde a la lealtad y convicción porque se atraviesan los mismos de siempre, los palomeados en las cúpulas aún sin tener méritos. De nuevo lo intenta en el proceso interno confiando en que sus servicios al morenismo le permitirán aparecer en 2027 en la boleta electoral como candidata a Diputada federal por el Distrito 07 que corresponde a Culiacán.

    Ella es como esos cántaros que tanto van al agua, pero no se rompen. Posee una trayectoria impresionante, desde abajo, que a la fecha no le ha valido para obtener cargos de representación popular, aunque tal circunstancia en lugar de mermarla la fortalece en la eterna oposición a los agravios de regímenes priistas y panistas, a los que combate desde hace un cuarto de siglo en alguna comunidad rural, colonia popular o barrio, indistintamente espoleando el pavimento y la terrecería.

    Se trata de una mujer rebelde ante las injusticias, los abusos del poder y que no tolera la discriminación a los más pobres de los pobres. Activista que como tantos sudan la camiseta para que sean otros los que capitalizan dicho tesón al enquistarse por cuatismos y cuotismos en aparatos públicos del Gobierno o cámaras legislativas con tal avidez de poder que repiten quitándoles la oportunidad a perfiles frescos, a la generación ideología renovada.

    La conocen bastante bien, por ejemplo, en poblados como Tepuche, Sanalona, Imala, Costa Rica y El Tamarindo que la han visto preocuparse y ocuparse de problemas que resultan de abandonos, negligencias o palabras incumplidas por políticos. No es para menos la empatía social que inspira la socióloga y activista que militó en el Partido de la Revolución Democrática de 2000 a 2016, que en 2012 fundó la asociación civil Rumbo Campesino y Popular y en marzo de 2017 se incorporó a Morena acercándole a estas siglas la gestión social en apoyo de mujeres rurales, productores agrícolas y familias vulnerables.

    María Luz Obeso es como las abejas obreras que trabajan sin aspirar a probar las mieles del panal. Participó en los movimientos estudiantes de la Universidad Autónoma de Sinaloa que le fortalecieron a la casa de estudios su esencia democrática, crítica y popular; fue consejera y directiva estatal y municipal del PRD; apoyó a Morena en la formación de comités y asambleas territoriales rumbo a las elecciones de 2018, así como desempeñó cargos en el Ayuntamiento de Culiacán y en la Secretaría de las Mujeres del Gobierno de Sinaloa.

    Es la segunda vez que se anota para pelear por una diputación federal, pues en 2021 formó parte de la lista de aspirantes a una curul en el Congreso de la Unión por el método de representación proporcional, y ahora considera que continuar trabajando por Sinaloa junto a la Cuarta Transformación, ante la posibilidad de que Imelda Castro gane la elección de Gobernadora, le dará otra dimensión a su larga trayectoria personal como gestora social. No es de las que reniegan por ser desplazada en las oportunidades; cada vez que no se puede le echa el doble de ganas para que la siguiente sea la vencida.

    Vale resaltar la tenacidad de esta mujer culiacanense para exponer el arribismo y oportunismo de los mismos, la mayoría integrante de la élite dorada de Morena, que se apropian de posiciones políticas al fingir que no se percatan de jóvenes, mujeres y liderazgos en general que esperan la oportunidad de transformar la función pública que actualmente ha sido revertida a botín de codiciosos y traición a los sinaloenses que pusieron los votos para encumbrarlos en estructuras de gobierno y legislativas.

    De continuar la vieja tribu de izquierda acaparando las trincheras que emanan del voto democrático, el partido Morena envejecerá más pronto de lo que tardaron sus adversarios PRI y PAN en momificarse. Hay decenas de magníficos pretensos que realizan el trabajo pesado que sostiene a la 4T vigente en el ánimo social y, paradójicamente, son los que menos resultan recompensados y estimulados.

    Reverso

    ¿Acaso no es indecente,

    Que los de siempre en Morena,

    Roben el sudor de la frente.

    De los que hacen la faena?

    Chapulines guindas

    En la ceremonia del 108 aniversario de la Constitución Mexicana, la Presidenta Claudia Sheinbaum propuso en 2025 reformas a la Carta Magna en materia de no reelección y prohibición expresa del nepotismo en cargos de elección popular, que pretendía la Mandataria nacional entraran en vigor en 2027, pero el Congreso de la Unión, incluyendo a los asambleístas de Morena, se amotinó para que tales disposiciones se apliquen hasta el año 2030. De ese hilo tan delgado se agarra la chapulinada guinda en Sinaloa para saltar de un período político a otro y reincidir como saltimbanquis en cargos de gobierno. Si ofrecieran buenos resultados sería lo de menos, pero (sólo por mencionar a algunos) de qué les sirvieron a los sinaloenses los diputados locales Serapio Vargas Ramírez, que ahora aspira a la Alcaldía de Culiacán, y Pedro Villegas Lobo, que busca el escaño federal por el Distrito 05. Aunque el voto puede lograr lo que no pudo Sheinbaum: cerrarles el paso a los empedernidos saltarines cuatroteístas.