Sinuhé Téllez: concretar paz en Sinaloa
Franjas aún activas por la narcoguerra

OBSERVATORIO
17/03/2026 04:02
    Dando por cierto que la región centro de Sinaloa se halla en proceso de pacificación y que la etapa de la posguerra presentará aún hechos violentos ya no de la misma intensidad registrada durante año y medio, entonces la cuestión vira hacia las zonas que reportan alta actividad delictiva principalmente en las franjas Elota-San Ignacio, Concordia-Escuinapa y Badiraguato-Imala.

    Hay que ponerle atención a los primeros días del desempeño del General de División Sinuhé Téllez López, a quien ayer le tomó protesta el Gobernador Rubén Rocha Moya como Secretario de Seguridad Pública, porque se supone que llega al cargo cuando la delincuencia organizada perfila el fin de la narcoguerra, y el Ejército, Marina, Guardia Nacional y policías federal y estatal presentan mejores resultados en el combate a células criminales.

    Dando por cierto que la región centro de Sinaloa se halla en proceso de pacificación y que la etapa de la posguerra presentará aún hechos violentos ya no de la misma intensidad registrada durante año y medio, entonces la cuestión vira hacia las zonas que reportan alta actividad delictiva principalmente en las franjas Elota-San Ignacio, Concordia-Escuinapa y Badiraguato-Imala.

    Téllez López, respaldado en esta nueva responsabilidad por el General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional, viene precisamente del municipio de San Ignacio donde fue Comandante del 110 Batallón de Infantería y sabe que ese territorio sigue a expensas de las dos facciones del Cártel de Sinaloa, sin resolverse el dominio de una u otra, previéndose que durante más tiempo se mantenga como zona caliente.

    El General, de gran trayectoria en su carrera castrense, sucede a un militar de la misma jerarquía, Óscar Rentería Schazarino, al que le tocaron las tres fases de mayor fragor de la narcoguerra: la primera consistió en la persuasión de sicarios en enfrentamientos frontales; la segunda en el uso de tecnología y unidades antinarco especializadas, y la tercera que es la acción actual de detenciones de presuntos generadores de violencia y decomiso de materiales bélicos.

    Al nuevo titular de la SSP se le presenta a su llegada a la dependencia la necesidad de decodificar las señales de fin de la violencia exacerbada para determinar si los reacomodos en el CDS significan la pax narca o bien son el factor “Mencho” y la mejor operación en seguridad pública, los que inciden en el paulatino regreso de la tranquilidad que la gente otea o quizá por anhelarla durante año y medio sufre del espejismo de darla por recuperada.

    La designación del General Téllez le refrenda a Rocha Moya el respaldo que la Sedena le mantiene firme a Sinaloa desde que el 9 de septiembre de 2024 estalló la crisis de la seguridad pública, provocada porque el 25 de julio del mismo año los hijos de Ismael Zambada García cobran la traición asestada por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, al emboscar, secuestrar y trasladar a “El Mayo” a Estados Unidos para entregarlo por medios extrajudiciales a la justicia de aquel país.

    Sin embargo, el relevo en la SSP estatal de ninguna manera significa el borrón y cuenta nueva en los esfuerzos de pacificación de Sinaloa. El hilo continuador de dicha estrategia es el General Trevilla Trejo y, para que no quede duda de ello, el Gobernador reconoció al que se va: “trabajamos muy bien con el General Schazarino, nos apoyó mucho en la coordinación entre todas las fuerzas, y sigue la coordinación, por lo que en primer término quiero expresar mi reconocimiento” y sobre el que llega pues le agradeció al titular de la Sedena haberle hecho la propuesta de Sinuhé Téllez.

    Por lo que concierne a la narcoguerra, es evidente que existen ribetes de conflicto aún sin dirimirse en el control que ejerce el crimen organizado y la eficacia de los operativos de las fuerzas armadas y corporaciones de seguridad pública para contener los choques entre grupos del Cártel de Sinaloa y aliados. Sí presenciamos la secuela propia de beligerancias prolongadas que causan agotamientos logísticos y humanos en los segmentos participantes, aunque tal escenario alentador todavía sea insuficiente para restablecer la confianza ciudadana.

    En resumen, es un hecho que a partir del 22 de febrero con el operativo militar de Tapalpa, Jalisco, que abatió a Nemesio Oseguera, en los sinaloenses se instaló el compás de espera, burbuja de confianza cuya duración dependerá de la paz obtenida en las próximas semanas. Y no es que la población pacífica se aferre a posibilidades irrealizables sino que el sentido de sobrevivencia le dice que algo se fragua después de días y noches de zozobras interminables.

    Reverso

    Nos corresponde renovar la fe,

    Asidero de un pueblo tenaz,

    En que logre el General Sinuhé,

    consolidar la inconclusa paz.

    Apuesta a los Generales

    Es un hecho que los secretarios de la Defensa, General Ricardo Trevilla Trejo, y de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se juegan todo en Sinaloa con mandos militares de alta especialización en estrategias antinarco. En lo expresado ayer por el Comandante de la Tercera Región Militar, General de División Héctor Ávila Alcolcer, está la determinación de no dar marcha atrás en el plan Sheinbaum-Rocha implementado durante los 18 meses de la narcoguerra consistente en “seguir trabajando hombro con hombro, codo a codo, no sólo con los integrantes de las Fuerzas Armadas, sino con todos los integrantes de la Mesa de Seguridad y del Gabinete estatal y así continuaremos avanzando en el encargo que tenemos en beneficio de las y los sinaloenses”.