Para eliminar equívocos, no nos referimos en esta columna al león vegetariano con que contaba hace algunos ayeres el Zoológico del Parque Constitución. No, lo que acontece es que ayer, 8 de mayo, se cumplió el primer año de la elección del Papa León XIV, quien realizó una visita pastoral a Nápoles y Pompeya.
Los comunicados del Papa, en este año de pontificado se centran en la paz y la unidad. De hecho, en su primer mensaje, apareció 10 veces la palabra “paz”; de manera especial se pronunció por una “paz desarmada y desarmante”; una paz que “no hay que inventar, sino solamente acoger”, dijo también en Camerún. Incluso, la palabra diálogo parece ser la más recurrente en todos sus mensajes, discursos, homilías, viajes, exhortaciones y documentos.
Con el Presidente Donald Trump ha sido claro y directo, sin hacer concesiones de ninguna especie, aun cuando León XIV sea estadounidense, aunque también comparte la nacionalidad peruana.
Por ejemplo, criticó el ataque a Venezuela y no participó en el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Asimismo, se pronunció por rechazar la operación y ataque a Irán. Aparte, como ya lo hicimos notar en otra columna, ante pregunta de los corresponsales en su viaje apostólico a Argelia, el Papa León subrayó: “No le tengo miedo a la administración de Trump. Seguiré hablando en voz alta sobre el mensaje del Evangelio”.
Volviendo a la ciudad de Nápoles (que es una ciudad con gran operación mafiosa de la Camorra, una de las organizaciones criminales más antiguas de Italia, que controla el narcotráfico e infiltra la economía local y política), podemos hacernos eco en Sinaloa del llamado que hizo allá el Papa: “el deseo de una ciudad redimida del mal y sanada de sus heridas”.
¿Trabajo por la paz?