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Marcha 8M

Colectivos feministas marchan en Culiacán por justicia y seguridad en el 8M

En el marco del Día Internacional de la Mujer, decenas de mujeres se movilizaron en Culiacán desde el Ayuntamiento hasta el Palacio de Gobierno de Sinaloa, convocadas por colectivos feministas y organizaciones civiles
08/03/2026 10:46

Las calles del centro de Culiacán se llenaron de tonos púrpura y verde la mañana de este domingo cuando miles de mujeres participaron en la marcha por el Día Internacional de la Mujer, una movilización que reunió a colectivas feministas, familias de víctimas de violencia y mujeres de distintas edades que caminaron para exigir justicia y el fin de los feminicidios en Sinaloa.

Desde antes de las 10:00 horas comenzaron a llegar grupos de mujeres a la avenida Álvaro Obregón, frente al Ayuntamiento de Culiacán. Algunas arribaron en contingentes organizados, otras lo hicieron acompañadas de amigas, hermanas, madres o hijas. Varias portaban pañuelos verdes o morados atados al cuello, en la muñeca o en mochilas.

El verde representa la lucha por la interrupción legal del embarazo y la posibilidad de decisión sobre los propios cuerpos, y el morado es por la lucha contra la violencia contra las mujeres.

Poco a poco la concentración fue creciendo. Entre el murmullo de la gente y el sonido de tambores comenzaron a levantarse pancartas con mensajes escritos a mano: “No queremos tener miedo”, “Hoy marcho con mi hija para mañana no marchar por ella”, “Ni una más” y “Por las que ya no están”.

Alrededor de las 10:30 horas inició el recorrido hacia Palacio de Gobierno. El contingente avanzó por la avenida Obregón mientras se escuchaban consignas que se repetían de un extremo a otro de la marcha: “Vivas se las llevaron, vivas las queremos”, “Ni una más, ni una asesinada más” y “Mujer escucha, esta es tu lucha”.

En la movilización participaron niñas, jóvenes, adultas y mujeres mayores. Algunas madres caminaron empujando carriolas, otras llevaban a sus hijas de la mano. También se sumaron grupos de estudiantes, colectivas feministas y familiares de víctimas de feminicidio y desaparición.

Uno de los contingentes más visibles fue el de madres y familiares que portaban fotografías de mujeres asesinadas o desaparecidas. En silencio o entre consignas, avanzaban mostrando los rostros de sus hijas, hermanas o amigas.

Entre los casos recordados durante la marcha estuvo el de Astrid y su hijo Dante, asesinados el 29 de diciembre de 2024 en el fraccionamiento Bosques del Álamo, al norte de Culiacán.

A casi un año de los hechos, la familia de Astrid mantiene una exigencia pública para que el presunto responsable enfrente el proceso judicial completo y no reciba una reducción de pena.

De acuerdo con su postura, lo que busca es que el acusado sea trasladado nuevamente al penal de Culiacán y que el juicio se lleve a cabo de manera presencial, sin recurrir a un procedimiento abreviado.

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La familia sostiene que desde el inicio identificó el caso como feminicidio, incluso cuando las primeras versiones oficiales apuntaban a otras hipótesis.

Inicialmente, las autoridades plantearon la posibilidad de que el incendio registrado en la vivienda se hubiera originado por un árbol de Navidad. Posteriormente se manejó la versión de un posible ataque armado.

Sin embargo, la madre de Astrid ha señalado que esas hipótesis no correspondían con lo ocurrido dentro de la casa. De acuerdo con su relato, el árbol no estaba conectado a la electricidad y el fuego se habría iniciado en los sillones de la vivienda.

Con apoyo de un abogado particular, la familia impulsó peritajes independientes para fortalecer la investigación del caso.

Durante la marcha de este domingo, familiares de víctimas reiteraron que continúan esperando avances en distintos procesos judiciales relacionados con feminicidios y desapariciones.

Mientras el contingente avanzaba por el centro de la ciudad, algunas participantes se detenían para leer las pancartas de otras mujeres o para corear consignas junto al resto del grupo. Desde balcones y banquetas, algunas personas observaban el paso de la movilización.

Al llegar frente a Palacio de Gobierno, las manifestantes se reunieron en la explanada donde se realizaron diversas actividades organizadas por colectivas participantes, como exposiciones de arte, bazar y concentraciones.

En el lugar se llevó a cabo un conversatorio en el que mujeres compartieron testimonios relacionados con experiencias de violencia, así como reflexiones sobre derechos y seguridad.

También se organizó una colecta de insumos menstruales destinados a mujeres en situación de desplazamiento forzado, entre ellos toallas sanitarias, tampones, papel higiénico, jabón neutro y medicamentos para cólicos.

La marcha fue convocada por diversas organizaciones y colectivas, entre ellas Amapas del Norte, Ruido Femenino, Por Todas Culiacán, Pitaya Árida, Red de Mujeres Apoyando Mujeres, Bisibles, Bazar Las Plebes y Menstruarte.

La movilización ocurrió en un contexto marcado por el aumento de la violencia contra mujeres en el estado.

De acuerdo con datos del Consejo Estatal de Seguridad Pública, durante 2025 se registraron en Sinaloa 104 asesinatos de mujeres, de los cuales 73 fueron clasificados como feminicidio y 31 como homicidio doloso.

El registro representó el número más alto de víctimas en los últimos 13 años y un incremento del 89 por ciento respecto a los 55 casos contabilizados en 2024.

El análisis del organismo también señala que Sinaloa registró la tasa más alta de feminicidios en el país durante ese periodo, con 4.44 casos por cada 100 mil mujeres.

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En cuanto a las formas de comisión, la mayoría de los feminicidios fueron perpetrados con arma de fuego.

En ese contexto, la marcha del 8 de marzo volvió a convertirse en un espacio de exigencia colectiva para visibilizar la violencia contra las mujeres y demandar acceso a la justicia para las víctimas.

Mientras el contingente se dispersaba al mediodía, varias mujeres permanecían en la explanada de Palacio de Gobierno conversando, participando en actividades o recorriendo los puestos del bazar.

Algunas seguían sosteniendo sus pancartas. Otras permanecían junto a las fotografías de sus familiares.

El mensaje que se repitió a lo largo de la jornada fue el mismo que resonó durante todo el recorrido por el centro de la ciudad: justicia para las mujeres y una vida libre de violencia.