Andy Pagés continúa con su tórrida ofensiva en victoria de los Dodgers
WASHINGTON._ Cuando los Dodgers visitaron el Nationals Park en abril pasado, se percibía claramente que el puesto de Andy Pagés estaba en juego. El joven jardinero central atravesaba un mal momento, con un promedio de bateo de .118 (de 34-4) al inicio de la temporada y mostrando una preocupante tendencia de hacer swings a todo.
En esa serie, Pagés no fue titular en el primer partido, lo que le dio la oportunidad de recuperarse. Tras su regreso a la alineación titular, mostró señales de estar mejorando, conectando jonrones en días consecutivos para cerrar la serie de tres juegos. Y para finales de mes, Pages había recuperado su mejor forma, revirtiendo la percepción que se tenía de su desempeño en las dos primeras semanas de la temporada.
Qué diferencia hace un año
Pagés llegó a la serie de este fin de semana en el Nationals Park como el major bateador de los Dodgers, y su tóridda racha al bate continuó durante la victoria del sábado por 10-5. Pages conectó su segundo jonrón en dos días, este vez un tablazo de tres carreras contra el relevista Brad Lord en la quinta entrada.
Al inicio del partido, Pagés conectó un sencillo, se robó la segunda base y anotó con un sencillo productor de Alex Call en la tercera entrada. El jugador de 25 años ha conectado múltiples hits en cinco juegos consecutivos, superando ya su récord personal de tres (logrado dos veces en 2025).
En ocho juegos, Pagés batea para un impresionante .500 (de 30-15) con un OPS de 1.349. Cabe destacar que solo se ha ponchado cuatro veces y ha fallado solo 10 swings, cinco menos que su total de hits.
No es común tener más hits que swings abanicados en una temporada completa. Catorce jugadores lograron esta hazaña el año pasado (mínimo 500 presentaciones al plato), ninguno de ellos de los Dodgers. El último Dodger en hacerlo fue Mookie Betts en 2024 (130 hits, 123 swings fallidos).
Solo el tiempo dirá si Pagés puede mantener este nivel de disciplina en el plato durante toda la temporada. Pero incluso reducir los ponches en esta pequeña muestra inicial de la temporada es una señal de progreso para el jardinero cubano, que se ubicó en el percentil 48 con una tasa de ponches del 21.6% el año pasado, según Statcast.