La redención definitiva: Zverev conquista el US Open y su segundo Grand Slam del año
El rugido ensordecedor del estadio de tenis más grande del mundo no fue suficiente para intimidarlo. Alexander Zverev impuso sus condiciones desde el primer minuto ante Ben Shelton en el Arthur Ashe y ya nunca miró hacia atrás, pese a algunos vaivenes transitorios.
Con un triunfo 6-3, 7-6 (2), 5-7 y 6-2 en tres horas y 33 minutos, el alemán silenció Nueva York y se alzó este domingo con su primer US Open y selló su segundo Grand Slam del año.
Del otro lado de la red, la ilusión local se desmoronaba frente a la jerarquía de su rival: Shelton cargaba con la pesada mochila de intentar ser el primer estadounidense en ganar un Major desde la hazaña de Andy Roddick en 2003, ocurrida el 7 de septiembre de aquel año, exactamente un mes antes de que Ben cumpliera su primer año de vida. En su primera final de Grand Slam, Shelton tuvo buenos pasajes pero no logró poner nunca el pie a fondo en el acelerador.
Para Zverev, en cambio, la victoria fue una catapulta emocional y una historia de pura redención. Para entender este triunfo hay que viajar al abismo de 2020, el torneo que dejó una cicatriz profunda en Zverev.
En aquella edición, el alemán tocó el cielo con las manos y luego cayó al vacío: tras una épica remontada de dos sets abajo ante el español Pablo Carreño Busta en semifinales, llegó a estar a solo dos puntos del título y de su primer Grand Slam frente a Dominic Thiem. Esa noche, el tenis le mostró su rostro más cruel cuando dejó escapar una ventaja de dos parciales por primera vez en su carrera. Hoy, la misma pista que lo vio colapsar fue el escenario perfecto para saldar su cuenta pendiente.
Lejos de las dudas de antaño, la actual versión del No. 2 del mundo es una máquina implacable y su temporada 2026 lo elevan aún más: Zverev lidera el ATP Tour tanto en victorias totales (53) como en triunfos de Grand Slam (25) para conquistar el segundo título de Grand Slam de su carrera tres meses después de ganar Roland Garros para estrenarse como campeón de un torneo de esta categoría en su cuarta final.
Ese fue el envión que necesitaba para desatar todo su potencial y este domingo Zverev lo volvió a dejar en claro. Regular desde el saque, con puntos gratis, su cabeza a la altura y los golpes infranqueables fueron los argumentos de una jornada para el recuerdo. De hecho. Zverev, No. 2 del PIF ATP Rankings PIF ATP, mostró signos tempranos de confianza cuando corrió hacia una dejada y ejecutó una delicada volea corta apenas en el segundo punto del partido, marcando la pauta antes de romper el servicio de Shelton.
El estadounidense, por su parte, cometió dos dobles faltas en el primer set, pero ambas se produjeron en momentos críticos: en los puntos de quiebre durante el primer y el noveno juego. Tras el dominio inicial del europeo, el encuentro se emparejó notablemente en la segunda manga. Shelton logró calibrar sus tiros, se aferró al aliento de su gente y planteó una batalla de igual a igual, estirando la definición hasta el tie-break.
Sin embargo, en ese escenario de máxima tensión, Zverev mostró nuevamente una solidez abrumadora. Con la frialdad de los grandes campeones, arriesgó lo justo y necesario, eludiendo los errores no forzados. Lejos de ceder ante el empuje de la grada, fue el alemán quien marcó el pulso del desempate, ganando los cinco primeros puntos y administrando los ritmos a su antojo.
Recién a las dos horas y 17 minutos de juego, en el 2-3 del tercer set, llegó el primer punto de quiebre cedido para el estadounidense con Zverev al saque que el sembrado No. 1 sacaría adelante. Cuando todo indicaba que el duelo se encaminaba hacia una resolución en sets corridos, Zverev atravesó su único bache de la tarde: juntó yerros, bajó su efectividad y terminó perdiendo el set por 7-5 frente a un Shelton que se negaba a rendirse.
No obstante, los fantasmas de colapsos pasados no tuvieron lugar en esta final. Exhibiendo su madurez, el alemán quebró el saque de su rival en el primer game del cuarto parcial, sin perder la paciencia ni dando lugar a las dudas. Ese golpe de autoridad temprano sentó las bases para transitar el último tramo del partido con total serenidad, hasta sellar el 6-2 definitivo.
Zverev, en tanto, aumentó el Lexus ATP Head2Head ante Shelton a 6-0, y no solo apagó el ímpetu del estadounidense en su propia casa, sino que cerró un círculo doloroso de su trayectoria deportiva.
De momento, a sus 29 años, el peso de la victoria de Zverev no solo impacta en el presente, sino que reescribe marcas históricas. Por un lado, toma el legendario testimonio que dejó Boris Becker en 1989 y se convierte recién en el segundo jugador alemán en consagrarse en el US Open. Por el otro, rubricó un logro estadístico reservado para unos pocos elegidos: Zverev es apenas el cuarto tenista de toda la Era Abierta capaz de capturar los dos primeros títulos de Grand Slam de su carrera en una misma temporada.
(Con información de ATP)