Seattle celebra el título del Super Bowl LX con desfile multitudinario
Tras vencer 29-13 a los New England Patriots en el Super Bowl LX, los Seattle Seahawks regresaron a casa para compartir el trofeo Vince Lombardi con su afición. La ciudad vivió una fiesta histórica con un desfile masivo y ceremonia oficial en el Lumen Field.
Seattle se convirtió en un mar de banderas y cánticos cuando miles de seguidores —hasta un millón según estimaciones oficiales— abarrotaron las calles en un recorrido de dos millas que debió ampliarse por la enorme asistencia. Los “12s” confirmaron una vez más por qué son considerados una de las hinchadas más apasionadas de la NFL.
El linebacker Ernest Jones IV, líder de la defensa apodada “Dark Side”, encendió la celebración con un discurso cargado de energía: “No solo tenemos la mejor defensa del mundo, tenemos el mejor equipo del mundo”.
El gerente general John Schneider aprovechó la ocasión para reconocer el trabajo del entrenador Mike Macdonald y rendir homenaje al fallecido propietario Paul Allen, destacando el liderazgo actual de Jody Allen.
Sam Darnold, mariscal de campo de los Seahawks, agradeció el respaldo de la afición tras guiar al equipo a 14 victorias en temporada regular y una racha final de diez triunfos consecutivos. Su desempeño fue clave para que Jaxon Smith-Njigba rompiera récords de franquicia con mil 793 yardas y 119 recepciones, cifras que le valieron el premio al Jugador Ofensivo del Año.
El título representa el segundo Super Bowl en la historia de la franquicia, después del conseguido en 2014. En una ciudad con pocos campeonatos deportivos —como el de los SuperSonics en 1979 y los éxitos del Storm en la WNBA—, la victoria de los Seahawks desató una celebración que quedará marcada en la memoria colectiva.
Seattle volvió a lo más alto del futbol americano y lo festejó con una pasión que reafirma su identidad como ciudad campeona.